Canto Hito

imgMientras redactaba el artículo sobre el eremitorio rupestre de Cervera, recordé una visita que realicé hace varias semanas a cierto lugar, también relacionado con las piedras. Se trata del Canto Hito, un menhir que se alza orgullosamente sobre la extensa planicie del Páramo de La Lora, en el noreste palentino, rayando la provincia de Burgos, teniendo como vecinos al mirador de Valcabado y la Cueva de los Franceses. Claro, con el Canto Hito sucede algo muy normal. No se encuentra a la vera de ningún gran camino o carretera, por lo que hay que caminar bastantes minutos para ir a su encuentro y, cómo no, la mayor parte de la gente que decide visitar las cuevas o el mirador decide olvidarse de un simple “pedrusco”. Pero, he aquí que, para mí, encontrarme ante este gran menhir supone una emoción muy especial. Reconozco que, para casi todo el mundo, estar ante una piedra, por grande que sea, no debe significar apenas nada. Sin embargo, puedo quedarme mucho tiempo al lado del Canto Hito, y de construcciones megalíticas similares, sencillamente pensando en el abismo de tiempo que ha sorteado, dañado pero todavía mirando hacia el cielo. Allí fue colocado por gentes prehistóricas, hace varios milenios. Su estampa de tres metros de longitud nos quiere enseñar algo, pero ignoramos cómo leerlo. Apenas conocemos nada de quienes recorrieron el mundo en tiempos tan lejanos, de los que poco nos ha llegado hasta hoy, siendo los megalitos sus testimonios más representativos. Queden aquí, para el recuerdo, algunas de las imágenes que tomé del anciano gigante de piedra durante mi visita. Por cierto, quien busque más información sobre megalitismo en España, no dude en visitar este magnífico compendio: www.megalitos.es |

Menhir de Canto Hito

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12 Comentarios

  1. Ksawery

    La próxima vez que pase por la Cueva de los Franceses (aunque no me han gustado nada las últimas fotos que he visto de ella…), buscaré el megalito.

    Gracias por ilustrarnos con estas pequeñas salpicaduras de cultura.

  2. alpoma

    #Ksawery: No tiene perdida, y además está señalizado el camino, algo tóscamente eso sí, pero señalizado a fin de cuentas. No tienes más que caminar un kilómetro y pico hacia el sur, partiendo de la entrada de las cuevas. Este mapa igual te sirve mejor que mis explicaciones, por cierto, gracias por el comentario:

    http://www.panoramio.com/photo/24644520

  3. Esther

    Esa sensación de eternidad, de quietud intemporal, de permanencia… cuando sucede, es tan complicado de explicar! Pero has logrado transmitirla. Gracias.

  4. alpoma

    #Esther: No es complicado de explicar, ¡es imposible! Se trata de un vértigo muy especial e indescriptible. Ah, gracias por el comentario. 😉

  5. Haplo

    A muchos nos pasa eso que dices, la sensación indescriptible. Y claro que no solo al estar junto a enormes piedras dejadas ahí sabrá quién para que propósito antiquísimo…

    Al mirar las estrellas, o el océano de noche también.

  6. alpoma

    #Haplo: En efecto, también esos son escenarios del “infinito”. Más bien, lo que deseaba señalar en el artículo era que, aunque se avise que el menhir lleva ahí, erecto, más de 6.000 años, a la mayor parte de la gente no le dice absolutamente nada, y únicamente ven una piedra, sin otra significación.

  7. Haplo

    Pues desafortunadamente la mayor parte de la gente carece de “conciencia universal”, por llamarla de algún modo…

  8. Ordre

    La cosa de no ver nada ante este tipo de eventos es lo que me lleva a pensar en porque la gente va a verlos, ¿que sentido tiene sino? Que el arte rupestre sea mas conocido y difundido da igual si al fin y al cabo no se aprecia de buena manera y no un simple: “¡Mira, si hasta dibujaban y todo!”.

    Lo que me sorprende del menhir es que haya quedado el circulo exterior que lo rodea. Si ese circulo ha sobrevivido es que nadie lo ha tocado, osea, viaje obligado :D. Muchisimas gracias por un descubrimiento mas.

  9. Esther

    Quizás es porque se tenga que caminar un poquito que está medio ignorado? Suele pasar que muchos lo quiere todo en plan parque temático, no sé.

    Respecto a lo aislado, creo que los elementos así, inexplicablemente sueltos, que no forman parte de ningún conjunto, ya merecen la pena por sí solos, eso les da una singularidad y una fascinación muy especial.

    No viene nada al caso, pero por ejemplo en Horta de Sant Joan hay un olivo milenario solitario que enmudeces al verlo muchísimo más que al ver otros olivos igual de antiguos pero agrupados. Que, por cierto, un majadero vendió como madera sin permiso ninguno ni respeto por nada ni nadie.

  10. Toño

    Leí hace tiempo el texto, casualmente tras visitar yo mismo el Menhir, más o menos por las mismas fechas, pero he tardado un poco en comentar, porque quería utilizar tus consideraciones en un texto en mi blog. Me he demorado, pero ya lo he hecho: http://www.delbarrio.eu/2009/09/ensonaciones-nacionalistas.htm.

    Bueno, lo que quería decir es que no conviene dejar llevarse demasiado por ensoñaciones, ya que uno puede sacar conclusiones arriesgadas. A mí el menhir no me pareció tan interesante, y creo que intelectualizar demasiado los restos arqueológicos puede dar lugar a saltos en el vacío (aunque tampoco creo que tú lo hagas en este caso)

  11. alpoma

    #Toño: Acabo de leer tu texto y he leído dos veces tu comentario. Entiendo perfectamente tu postura, es más, creo que la idea que no quedó clara fue la mía. Lo repetirá ahora con otras palabras, a ver si soy más preciso.

    Para mí, no es la “tierra”, el lugar lo importante, sino el tiempo. Es la percepción de la escala temporal lo que de verdad me emociona. Por ejemplo, si el menhir fuera una simple piedra de medio metro me seguiría sucediendo lo mismo. Es el simple hecho de que un ser humano, igual que nosotros ahora, seamos de donde seamos, hizo algo allí hace milenio. Un hombre, mujer o grupo de los que no tenenos prácticamente ni idea. Es la contemplación de los líquenes sobre la roca, conociendo la velocidad a la que crecen, su extensión y cómo han logrado cubrir la roca, lo que me sobrecoge. No se trata de pensar en el lugar, sino en la levedad de nuestro paso por el mundo, pues dentro de miles de años, seguramente, el canto hito, como cualquier otro menhir o similar, seguirá ahí, cuando nada ni nadie guarde memoria de nuestro paso como personas por el mundo. Luego, al margen de todo esto, está el hecho del estudio arqueológico y científico. Para eso, como siempre digo, las emociones y creencias hay que dejarlas completamente apartadas, pues no suponen sino un lastre para cualquier investigación.

    No sé si ahora habrá quedado clara mi postura, espero que sí. Nada más lejos de mi intención que sugerir en convertir lugares así en símbolos de nada, porque cuando eso sucede, las cosas se ponen muy feas. 😉

  12. Toño

    Alejandro, creo que en el fondo estamos de acuerdo. En mi caso se trataba más bien de una advertencia ante el riesgo de ir más allá de lo debido, como apuntas al final. Que se trata de un riesgo real, puede verse en el enlace que incluyo en el texto en relación con Peña Amaya, otro impresionante lugar, pero sobre cuyo significado histórico es muy fácil desbarrar.
    En cualquier caso, que quede claro que los dos sitios merecen una visita. Esta zona nuestra está muy poco promocionada 😉

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