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El incidente Vela

imgEn ocasiones, las cosas son lo que parecen, pero como no se desea que sean aquello que parecen ser, terminan siendo de todo, menos lo que fueron. ¡¡Vaya lío!! Sí, es complicado, pero con el conocido como incidente Vela, es exáctamente lo que sucedió. Veamos, con brevedad, cierto raro suceso registrado el 22 de septiembre de 1979. En dicha fecha algo extraño vino a cambiar la típica calma turbulenta de las aguas del Atlántico Sur, precisamente en un área muy remota, entre África y la Antártida. Un satélite estadounidense del programa de vigilancia de explosiones nucleares conocido como Vela, detectó una fuente de energía completamente inusual en un área de la Tierra en el que nunca sucede nada. En efecto, dado lo lejano del lugar de cualquier espacio habitado y apenas surcado por alguna lejana nave marítima, no puede decirse que alguien esperara localizar precisamente allí una lectura tan extraña.

Lo que el satélite descubrió fueron dos fogonazos luminosos muy potentes que quedaron convenientemente registrados gracias a sus sensores ópticos. La lectura no fue todo lo fina que hubiera sido deseable, pero quedó claro que algo monstruoso había sucedido en las frías aguas del lejano sur. Los cálculos iniciales estimaron que la potencia necesaria para generar la energía captada por el satélite se situaba entre dos y tres Kilotones. El sorprendente destello luminoso causó cierta sorpresa en la prensa mundial, pero el misterio se olvidó pronto. Los servicios secretos de medio planeta, claro está, no siguieron el ejemplo de los periodistas, dedicándose desde entonces a averiguar qué había originado el que, ya entonces, se conoció como el incidente Vela.

Todo tipo de explicaciones surgieron desde entonces. Al principio no se creía que se tratara de explosiones nucleares, a fin de cuentas ¿quién va a navegar miles de kilómetros hacia el interior de un océano hostil perdido en medio de la nada para probar un ingenio nuclear? Así que, empleando la imaginación, se culpó a la explosión atmosférica de un intruso extraterrestre del suceso. Ya fuera asteroide, fragmento cometario o incluso una nave espacial alienígena, la memoria de la explosión de Tunguska acudió en ayuda de los fabricantes de especulaciones. Y así quedó todo, como una intrigante curiosidad más, sin explicación aparente. Hubo quien, insistentemente, gritó a los cuatro vientos que el incidente Vela era el ejemplo perfecto de suceso natural que podía desencadenar una guerra nuclear debida a la posibilidad de que los satélites lo confundieran con el empleo de un arma de destrucción masiva.

Pero, cosas de la vida, tantas historias y explicaciones terminaron por no ser más que papel mojado repleto de bonitas especulaciones sin valor. Desde el primer momento muchas agencias de investigación sabían que en los fogonazos captados desde el espacio había algo realmente raro. Buques de guerra sudafricanos se encontraban “de maniobras” justo en el momento del incidente. No es un indicio con peso suficiente como para culpar a los sudafricanos de haber creado un nuevo monstruo nuclear, pero si a ello unimos la ayuda de Israel, por medio de una larga y provechosa colaboración de muchos años y las revelaciones de cierto responsable renegado del programa de armas nucleares israelí, terminaron por hacer ver que, lo que parecía una explosión atómica y tenía toda la pinta de prueba de armas era, cómo no, un ensayo nuclear. El resto de supuestas explicaciones no tenía ninguna base, por lo que, al final, el incidente Vela era lo que parecía desde el principio.

El descubrimiento de anomalías en la ionosfera y de lecturas anormales de radiactividad atmosférica poco tiempo después del incidente, no hacía sino confirmar que, por increíble que pareciera, alguien había hecho explotar un arma nuclear en el Atlántico Sur. Ese alguien, tras mucho juego de espías y analistas, terminó siendo una asociación entre Sudáfrica e Israel. Por una parte, Israel aportaba la tecnología, a su vez nacida parcialmente en Francia, y los sudafricanos ofrecieron mineral de uranio y, cómo no, un supuesto lugar inaccesible que sería prácticamente invisible e indetectable para cualquier observador. No contaron con que la prueba secreta de la que nadie se iba a enterar, sería captada por un ingenio orbital que, precisamente, estaba diseñado para localizar fogonazos procedentes de explosiones nucleares atmosféricas.

Más información:
The Nuclear Weapon Archive – Report on the 1979 Vela Incident
The National Security Archive – The Vela Incident: Nuclear Test or Meteorite?
Damn Interesting: The Vela Incident

En la imagen: Satélite Vela-5B / NASA Goddard Space Flight Center.


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9 Comentarios

20.09.08

De lo que se entera uno leyéndote.

Es vox populi que Israel estuvo a punto de utilizar el arma nuclear en los primeros momentos de la última guerra árabe-israelí “Yom Kipur”(1973), dando la orden (Golda Meir) de armar los cazabombarderos Phantom (F-4).

Y sí, la bomba atómica israelí se diseñó conjuntamente con los franceses en la década de los cincuenta.

20.09.08

#maty: Sobre el traspaso de tecnología nuclear francesa a Israel habría mucho que contar. Otro día igual me animo… ;)

20.09.08

Interesante tema. :o Ojalá puedas continuarlo! ;)

20.09.08

Alejandro, no fue propiamente un traspaso sino un intercambio. Los franceses necesitaban de científicos judíos (no sólo israelíes) para realizar los cálculos, así que llegaron a un acuerdo de colaboración beneficiosa para ambas partes.

Que Sudáfrica tiene la bomba atómica es sabido hace años. Su construcción es relativamente sencilla para países avanzados tecnológicamente. España podría desarrollar una sin más problemas técnicos. Otra cosa es la bomba de hidrógeno.

En cualquier caso, a mediados de los ochenta, el gobierno del PSOE de Felipe González desarrolló conjuntamente con el del dictador Pinochet la bomba de aire explosivo, que es el arma no nuclear más potente. La hicieron estallar en el desierto chileno de Atacama.

Y luego van presumiendo de progresistas, de izquierdas y demás zarandajas, cuando no dudaron en colaborar con una dictadura de extrema derecha. Lo dicho, país de borregos éste, incapaces de informarse debidamente y pensar por sí mismos, sean o no “hijos LOGSE”.

20.09.08

Conocía la historia y tiene su punto.
A mí siempre me resultó interesante ver cómo un país supuestamente aliado de los EEUU (Israel), pudo hacer un poco lo que le dió la gana sin que sus patrones se enteraran.
Por cierto, éste es el post 999. ¿Algo especial para el 1000?

20.09.08

Es una historia muy interesante y bonita. Debido a las distintas pruebas nucleares que se han hecho sobre el planeta, ¿hay muchas zonas radiactivamente peligrosas?

maty, igual te interesa leer este artículo que comenta lo que has dicho sobre armas e hipocresías progres.

20.09.08

orayo, lo que denuncio de los progres también vale para el resto. Detesto las ideologías, culpables de los grandes males en el siglo XX, como antaño lo fueron (y continúan siéndolo) las religiones. Con todo, en España, la ideología que atenta más contra el Bien Común y los derechos fundamentales y humanos de la ciudadanía es la de los nacionalismos excluyentes, pero esta casa no es el sitio más apropiado.

La derecha estadounidense y la izquierda británica gobernantes han obrado igual ante la crisis bursátil. Al final van a ser los contribuyentes quienes soporten las pérdidas. También en España el PSOE de Zapatero, caso último el de los 3.000 millones a las inmobiliarias, responsables de la burbuja.

En fin, es lo que hay.

20.09.08

El «incidente Vela»

[c+p] "El 22 de septiembre de 1979 algo extraño vino a cambiar la típica calma turbulenta de las aguas del Atlántico Sur, precisamente en un área muy remota, entre África y la Antártida. Un satélite estadounidense del programa de vigilancia…

20.09.08

#Ponzonha: No tenía pensado nada especial para el 1.000… pero puede que se me ocurra algo inesperado, nunca se sabe. :)

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Tecnología Obsoleta, blog personal de Alejandro Polanco Masa. Soy autor de varios ensayos de divulgación científica como Herejes de la ciencia (2003) o Crononautas, los viajeros del tiempo (2011) y una novela, El viaje de Argos (2012). Consultor TIC en Arbotante Patrimonio e Innovación, empresa localizada en el Parque Científico de la Universidad de Valladolid.
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