Lunáticos

Sociedad LunarNoche del 31 de Diciembre de 1775, la luna ilumina la invernal oscuridad mientras unas sombras recorren el vestíbulo de un señorial caserón de Birmingham. Una gran puerta de madera se abre, las sombras se internan en el edificio y se convierten en elegantes figuras ávidas de emociones nuevas. Aquella noche, un grupo de hombres de ciencia y empresarios, que anteriormente ya se habían reunido informalmente bajo el nombre de Círculo Lunar, decidieron dar un paso más y formar una sociedad destinada a cambiar el mundo. Puede parecer algo ingenuo, pero lograron su objetivo plenamente. El pequeño grupo de catorce inquietos intelectuales, apasionados de la industria, la tecnología y la ciencia, nunca publicó el contenido de sus discusiones, jamás originó papeles que dejaran constancia de sus animadas conversaciones y, sin embargo, cinceló el futuro que hoy es presente. No se vea en aquello una conspiración, nada más lejos de la realidad, la idea era cenar bien, beber un buen licor y, al amor de la lumbre, discutir sobre las máquinas y la ciencia como agentes del cambio de una sociedad agraria a una industrial.

En aquella noche nació la Sociedad Lunar de Birmingham, cuyos miembros se conocían a sí mismos como “los lunáticos”. En verdad, las gentes comunes que veían en la distancia las actividades de los lunáticos seguramente pensaran que, al menos, algún tornillo parecía faltarles. La luna, además de su poder simbólico, tenía otros “poderes”. A la hora de volver a sus casas, bien entrada la noche, nada mejor que contar con el resplandor de la luna llena para circular por los caminos, así que el grupo decidió reunirse las noches en que la luna, en su máximo esplendor, alumbraba la tiniebla.

¿Qué sucediá en las cenas de La Sociedad Lunar? Aunque no queden actas de las conversaciones, son muchos los recuerdos que han sobrevivido de aquellas excitantes reuniones. Se hablaba de todo, sin límite, sin ningún orden establecido previamente, la libertad reinaba con alegría. Allí, sentados en sus cómodos sillones, discutían sobre política, arte, ciencia, máquinas, dinero y, sobre todo, del mundo futuro. Las apasionantes sesiones tuvieron protagonistas igualmente memorables, como James Watt, padre de la máquina de vapor, el polifacético Erasmus Darwin, William Herschel, astrónomo real descubridor de Urano, empresarios industriales como Matthew Boulton, siempre inquieto pensando en nuevas máquinas. También disfrutaban de aquel paraiso de libertad John Wilkinson, William Murdock o Joseph Priestley, el químico que descubrió el oxígeno y Samuel Galton. Lejos, muy lejos, en los Estados Unidos, otro miembro no oficial de la Sociedad en la distancia también aportaba sus inquietas ideas a través de las cartas que enviaba a alguno de sus amigos británicos. Se trataba, nada más y nada menos que de Benjamin Franklin.

Así, entre industriales, científicos y artistas, se estaba dando forma, probablemente de manera inconsciente, a un nuevo mundo. De las discusiones, surgieron reacciones y decisiones. Influyeron en la política de los Estados Unidos, en el desarrollo de la Revolucion Industrial y la Revolución Francesa, en el triunfo de la ciencia y la técnica, en definitiva, en el gran salto de Occidente. La máquina de vapor prácticamente nació allí, porque los lunáticos eran apasionados del empleo de tal tecnología en la industria y el transporte. Pensaron en futuros ferrocarriles rápidos, en factorías gigantescas automatizadas, en la mecanización del campo… No eran más que ideas, divagaciones, especulaciones apasionadas.

Pero, de la idea se pasó a la acción, y el germen que nació bajo la luz de la luna creció para dar forma a la Revolución Industrial. Como si de un plan maestro se tratara, en poco tiempo la máquina de vapor había triunfado en todas las áreas imaginados por los lunáticos, el campo empezó a transformarse, las factorías progresaron como nunca antes se había visto y nuevos tipos de gran industria, desde la textil a la química, cambiaron la faz del mundo. En medio de todo aquello, los protagonistas de la Revolución, con toda la intención aunque puede que sin darse cuenta del gran cambio que estaban ideando, fueron los que, de forma directa, lograron que los frutos de sus “locas” conversaciones nocturnas se convirtieran en tecnologías e ideas novedosas que hicieron nacer la era de las máquinas. El propio Erasmus Darwin, abuelo del ínclito Charles, era un librepensador de lo más curioso, con sus propias ideas sobre el origen de la Tierra y un concepto “evolutivo” de las especies que, aunque no muy correcto, parecía ser algo así como una semilla que germinó magistralmente con su nieto.

Cuando, a comienzos del siglo XIX, la Sociedad Lunar se disolvió, sus miembros seguramente sintieron que habían liberado un genio portentoso, pues su objetivo se había cumplido, la electricidad, la nueva química, la industria del acero, las ideas democráticas, la libertad de pensamiento, en definitiva, la esencia de Occidente, había eclosionado de forma imparable, tan arrolladoramente como el movimiento de las grandes máquinas de vapor que daban vida ya por entonces a las nuevas factorías de las que se alimentó el Imperio Británico.

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Bibliografía recomendada: Investigación y Ciencia año. Nº71, Agosto de 1982. La Sociedad Lunar de Birmingham. Richtie-Calder, Lord.
En la imagen: Caserón en el que nació la Sociedad Lunar, hoy convertido en museo.



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13 Comentarios

  1. Muxfin

    Esas reuniones me han recordado unClub del libro al que pertenecía. Por supuesto, no arreglábamos el mundo, pero por nuestra discusiones, lo parecía.
    Un saludo

  2. trevor@kalebeul

    Quizá lo más lunatick era montar una sociedad lunar en una ciudad tan nublada como Birmingham.

  3. Bastonivo

    Yo admito que esta gente era importante y a influido hoy en día. No obstante discrepo que solamente gracias a ellos tenemos hoy el nivel técnico que tenemos.

    El “milagro” europeo yo no lo pondría tan tardío, tan cercano a la Revolución Industrial. Es cierto que ese fue el clímax, pero Europa ya destacaba mucho antes de la Sociedad Lunar, sobre todo a partir de la Edad Moderna, y que tuvo su germen en la Edad Media.

    Europa conquistó América, dio la vuelta al mundo, diseño nuevos tipos de barcos, tuvo grandes arquitectos, astrónomos, pintores y científicos que destacaron sobre otras culturas mucho antes de esta gente.

    Por opinar, opino que si no hubiera sido por el humilde invento (o reinvento) de Gutemberg, ni la Ilustración, ni la Revolución Industrial, ni la Sociedad Lunar hubieran existido.

    Y por opinar, opino que más que por la técnica, Europa se destacó por su filosofía heredada de la Grecia clásica, mezclada con la moral cristiana, haciendo que cuando hacían o conocían un descubrimiento o invento pensaran “¿Qué utilidad podría sacarse de esto?” en vez de guardar esa sabiduría en libros como si de una curiosidad se tratase.
    Usando la razón es como destacó, al fin y al cabo.

    Después se degrado al cristianismo, pero la manera de pensar racionalmente se mantuvo.
    Opino que es por eso que Europa destacó tanto, más que por esta gente que tanto amaban sus reuniones.

    Que por otra parte, aunque la Sociedad Lunar no sea conspiradora, a mi que esta gente en plan elitista se reúnan en cenas para hablar del mundo, y que sus conclusiones afecten a este, me dan como mínimo, escalofríos.

  4. Tony Montana

    Curioso… en su época respaldaban toda una gama de mecanismos y cachivaches revolucionarios (quién iba a decir unas cuantas décadas antes que con agua convertida en vapor se lograrían mover esas enomes máquinas), y ahora, resulta que tenemos aquellos inventos por arcaicos, con apenas vestigios de su empleo práctico. Renovarse o morir, dicen.

    En lo que respecta al comentario de Bastonivo, creo que la intención de Alpoma no era simplificar toda la evolución de la ciencia a los cenorrios que esta gente se metía entre pecho y espalda, sino más bien el hecho de que sí representaban en cierto modo una nueva forma de pensar que creó los cimientos para la Revolución Industrial. Seguramente no fue indispensable la creación de esta sociedad para la evolución de la técnica, o quizá sí, porque rizando un poco el rizo, si un tal Adolf no hubiese sido un acomplejado y un fanático, a lo mejor cincuenta y tantos millones de personas no habrían muerto a tiros.

    Para mí, el punto de inflexión más brutal de nuestra cultura lo protagonizó un tipo metomentodo y con ganas de chinchar a los sofistas; en efecto, para Sócrates, lo más importante era ante todo abrir bien los ojos e intentar aprender siempre, sin dar jamás nada por sabido al completo, creando lo que sería la base del pensamiento científico moderno dos mil y pico años más tarde.
    Con este par de ejemplos, también quiero manifestar que a veces no hace falta una sociedad secreta para dar la vuelta a la Historia, sino con una sola persona nos bastamos, tanto para lo bueno, como para lo más malo y demoniaco.

    Ah, y ahora, si el señor dueño de estos lares cibernéticos me lo permite, me gustaría saber por pura curiosidad a qué se dedica Alejandro Polanco Masa en su día a día. Para mí, que hago como que estudio industriales, es grato ver que alguien escribe un blog así de interesante, con tan buena pluma y seleccionando unos temas la mar de interesantes. Un saludo!

  5. alpoma

    Bueno, no sé qué interés podrá tener, pero respondiendo a tu pregunta, trabajo como programador y maquetista editorial (hay quien prefiere el término maquetador, pero a mí no me gusta). Otra cosa es el asunto de la formación y los objetivos próximos, pues tengo puesto el ojo en el desarrollo un doctorado… pero eso es otra historia que, de momento, no detallo, porque es casi una pesadilla. 🙁 Me alegra que te gusten los mediocres textos que pergeño en TecOb.

  6. atreides

    Reuniones elitistas a la luz de la luna. Hummm…. no serian “Tenidas”?

  7. Rogan

    Buenas;

    No es por ser determinista social, pero creo que la discusión está poniendo demasiado el acento en las mentes brillantes y poco en las condiciones de vida. En el helenismo, entre Herón, Aristarco, Arquímedes y demás ya tenían la chispa intelectual para la revolución, pero la sociedad no puso la mecha. Con tanta mente dispersa, si se dan las condiciones, más tarde o más temprano sale alguno con locas ideas sobre esqueletos hechos piedra.

    Bastonivo, con el cristianismo en la cúspide, la racionalidad, tras la locura de la Alta Edad Media(que poco tuvo que ver con el cristianismo), se mantuvo oculta en la doble verdad, sólo se pudo ser sincero cuando la verdad de la fe se pudo dejar de lado. La racionalidad no solo se mantuvo, cuando el cristianismo decayó pudo expresarse libremente. Eso sí, con el comunismo ‘ateo’ de Corea del Norte es peor aún. No digo que la religión con poder, como lo fue el cristianismo, sea lo peor, digo que es mala.

    Alejandro, serán todo lo mediocres que tu quieras, pero entretienen, enseñan y sobre todo hacen pensar. No quiero ni pensar como seran cuando te quedes satisfecho con los post.

    Saludos

  8. alpoma

    ¿Satisfecho? Me parece que eso no sucederá nunca.

  9. corsaria

    Alpoma, el eterno insatisfecho. 😛 Bueno, quizás esa insatisfacción sea el motor para crear más y más posts. Siempre se dice que hace más el que quiere que el que puede. 🙂

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