El canal de Tehuantepec

La historia del canal de Panamá está llena de fiascos, conspiraciones, ideas locas, otras geniales y mucho, pero que mucho tiempo y dinero desde que la idea surgió hasta que el primer barco saltó entre océanos el 15 de agosto de 1914. Pero, ¿qué hubiera sucedido si en vez de en Panamá se hubiera construido el canal más hacia el norte? No me refiero a un canal en el sentido clásico del término, hubiera sido una maravilla de la tecnología y, sin duda, se trató de una idea arriesgada que a punto estuvo de llegar a ponerse en práctica. Antes de describir la idea de forma breve, hay que identificar ese otro lugar de Centroamérica que estuvo en el punto de mira de quienes soñaban con ver un canal entre el Atlántico y el Pacífico. Se trata del istmo de Tehuantepec, al sur de México.


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Como puede verse en el mapa, el trecho entre océanos es muy superior al que se debe salvar en Panamá, donde no se llega a los 80 kilómetros. En Tehuantepec vendrían a ser unos 200 kilómetros pero, durante mucho tiempo, ese lugar fue considerado como ideal para construir el canal. Pero sería un canal muy especial, algo nunca visto. Desde hacía mucho tiempo se consideraba como el terreno ideal para trazar un ferrocarril entre océanos, porque realmente construir un canal, con sus esclusas y demás infraestructuras asociadas era demasiado caro y complicado. Pero, ¿por qué no unir lo mejor de un canal con las ventajas del ferrocarril?

La proximidad a Estados Unidos y un clima más benigno que el panameño llamaron la atención de James Buchanan Eads. Además de ser un ingeniero de gran talento, y todo un soñador, era un millonario empeñado en llevar a cabo sus sueños. Durante décadas se había dedicado a construir todo tipo de estructuras e ingenios, como algunos de los primeros acorazados o gigantescos puentes de acero. Por ello, no debe extrañar que soñara con una línea de ferrocarril que cruzara el istmo de Tehuantepec. Ahora bien, que no se piense en una línea normal, que transportara carga entre dos puertos situados en los extremos de la misma, nada de eso. El genial industrial soñó con… ¡transportar los barcos entre océanos a lomos de un ferrocarril! De esta forma, un barco que llegara a uno de los extremos del ferrocarril-canal, sería elevado sobre una gigantesca plataforma rodante que se desplazaría tierra adentro hasta llegar al otro extremo, donde el buque sería depositado nuevamente sobre el mar. Hacia 1887 el gobierno de los Estados Unidos ya había mostrado su intención de apoyar la idea, pero por desgracia el ingeniero falleció al poco tiempo y la cosa no superó los trámites posteriores. Esta imagen describe a la perfección la idea de James B. Eads, que en su época fue compartida en otros lugares, como en el canadiense istmo de Chignecto, obra que tampoco llegó a buen puerto.

ferrocarril_interoceanico
Grabado de 1884, Scientific American.

Más información: Catskill Archive – The interoceanic ship railway.


4 Comentarios

11.01.12

Hola, sólo hay que aclarar México está en Norteamérica, no en Centroamérica.

28.05.12

Sólo hay que dejar en claro que la mayoría de los mexicanos vivimos en lo que geográficamente se llama Centroamerica y sólo algunos estados del norte de México; por cierto, poco poblados; pertenecen a Norteamerica.

PD. No tiene nada de malo ser centroamericano, si queremos ser como los Americanos (y saben a que me refiero) eliminemos la corrupción, trabajemos como ellos, construyamos naves espaciales… no lavemos escuados cuando cruzamos de mojados.

26.07.12

Hola Carlos Rios, solo hay que dejar claro que eres muy ignorante o nunca has visto un mapa, Ya que TODOS los estados de Mexico estan en el norte del continente, y no en el centro que comprende desde Guatemala.

22.03.13

hola carlos rios no ps de verdad eres un pendejo

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