Un diamante no es para siempre

diamanteDicen que son los mejores amigos de la mujer… dicen que son eternos… dicen que son muy caros… Bien, estoy de acuerdo con lo último y, pudiera ser que la primera afirmación sea verdad en algunos casos de vanidad extrema, pero no, definitivamente los pobres diamantitos pueden ser convertidos en simple y negro humo.

Hace mucho que los diamantes dejaron de ser un misterio, ya no son aquellas raras piedras con que alguna descuidada deidad salpicó el mundo. Los diamantes son simple y puro carbono, nada más y nada menos, mejor ordenados y empaquetados que el grafito, pero nada más. Esta forma alotrópica del carbono centra el interés de codiciosos imperios y ha originado guerras y conflictos de todo tipo. Para colmo, también por mucho que algunos se empeñen, la tecnología remeda a la naturaleza y, más allá de las imitaciones, es capaz de sintetizar diamantes artificiales de muchos tipos, algunos de los cuales tienen tanta calidad que sirven sin problemas como joyas.

Para fabricar un diamante pueden seguirse varias vías, ya sea por medio del uso de grandes presiones sobre materiales de carbono o, como medio más lento pero “sencillo”, se pueden cultivar, dejar que crezcan solitos como pequeños cristalitos de carbono a través de procesos de combustión especiales en atmósfera de metano o similares. Los suecos fueron los primeros en lograrlo de forma industrial, allá por el 53, a través del empleo de una máquina especial capaz de generar las miles de atmósferas de presión necesarias para que el amorfo grafito cristalice en diamante. Lástima que decidieran guardar su éxito en secreto durante un tiempo, porque al año siguiente la General Electric logró hacer lo mismo, sólo que realizó la hazaña en medio de un mar de publicidad que convirtió en héroe científico al creador del método americano, Tracy Hall.

Desde entonces mucho ha cambiado la industria del diamante sintético. La mayor parte de la producción se dedica tradicionalmente a la fabricación de diamantes industriales, “feos”, que no son válidos para joyería pero mantienen la excepcional dureza del diamante (10 en la escala de Mohs), con lo que han encontrado mil usos en todo tipo de aplicaciones técnicas. Además, son bastante baratos, al contrario que sus bellos hermanos que nacen sabiendo que terminarán adornando el busto de alguna señora o en la correa de un carísimo reloj. Los diamantes naturales son los reyes de la joyería, pero… ¡cuidado! Desde hace pocos años la tecnología de síntesis de diamantes ha evolucionado tanto que, hoy día, se fabrican piedras con calidad excepcional y existe una verdadera guerra comercial entre fabricantes y productores “naturales” por tan preciado mercado.

Claro que, una cosa es el mercado y otra muy diferente el “valor” real de lo comprado. Sí, han machacado por años con la dichosa frasecita acerca de la eternidad del diamante aunque, si se calienta al flamante diamante… se recubre de una pátina negruzca. Elevando un “poco” más la temperatura, al pobre cristal se lo puede vaporizar. Para colmo, aparte del valor sentimental, e incluso erótico, que se le quiera poner, el valor real de un diamante es muy inferior al de compra en una joyería, porque si se elimina lo que va a parar al establecimiento, a los intermediarios y demás elementos de la larga cadena de comercio del diamante, ya sea a través de las “bolsas” del diamante de Nueva York, Israel o las holandesas, prácticamente habremos perdido la mitad de lo que se pagó por ellos, con lo que revenderlos se torna, muchas veces, en una tarea decepcionante.

Los diamantes, cuyo nombre procede del griego adamas, invencible, verdaderamente no puede hacer honor a su nombre, pese a los esfuerzos de la publicidad de los imperios comerciales, el diamante, aunque excepcionalmente duro, forma cristales quebradizos y, siendo un compuesto metaestable que naturalmente tiene tendencia a “volver” al estado de grafito, aunque la velocidad de conversión a temperatura ambiental es muy baja, si es sometido a una temperatura superior a los 1.500 ºC se transformará de manera esponténea en negro grafito, convirtiéndose su “eternidad” en vulgar carbón. Precisamente esta posibilidad de “convertir” algo despreciado como el grafito en la joya más bella hizo que se intentara desde muy temprano lograr la hazaña del diamante sintético.

Antes que Hall, se sabía que la síntesis del diamante era posible, pero de forma muy costosa e ineficiente. Se habló durante muchos años sobre presuntos éxitos que terminaron siendo olvidados, aunque algunos de aquellos pioneros pudieron haber logrado algo interesante. El Premio Nobel de química del 46, P. W. Bridgman, dedicó años a investigar el carbono y logró desarrollar el diagrama de fases (ver gráfico) de este elemento, base teórica que facilitó el éxito de Hall. Muchos años antes, en 1913, el ingeniero francés M. E. De Boismenu, a la sazón director de un imponente horno eléctrico industrial dedicado a fabricar carburo de calcio a más de 2.000 ºC, pensó en fabricar diamantes aprovechando tan monumental potencia calórica. Tras muchos experimentos, afirmó haber sintetizado, a partir de carbón, diamantes de hasta dos milímetros de diámetro. Algo parecido realizó el ingeniero químico estadounidense Felix Sebba que, mejorando la técnica creada en 1905 por Charles V. Burton, realizó una disolución de carburo de calcio en plomo a la imponente temperatura de 5.500 ºC logrando, según su opinión, que parte del carbono del carburo pasara a formar pequeñísimos cristales diamantinos. Un gran esfuerzo técnico para tan pobre resultado. Hoy las cosas son más “sencillas” y las industrias del diamante artificial producen toneladas del preciado material.



PRÓXIMO ARTÍCULO:
»
ANTERIOR ARTÍCULO:
«



19 Comentarios

  1. Ambros

    Uy, quise decir tan interesante como siempre. Que ahora me como las palabras

  2. alpoma

    Es que, cuando uno tiene hambre… hasta las palabras alimentan. 🙂 Eso le pasa a todo el mundo, es cosa de los dichosos teclados y de las prisas, hay veces que me como palabras en los posts y, cuando lo releo… ¡había puesto cada cosa! 😉

  3. .Marfil.

    Adamantio
    El adamantio o adamantino (del latín adamantĭnus, perteciente a diamantes) es un material mitológico y ficticio, unas veces natural (minado) y otras veces forjado (metales duros con diamantes) que tiene la cualidad de ser indestructible una vez está forjado. En cómics el metal se prepara con metales derretidos y luego es indestructible ni modificable cuando se enfría. En mitología es el único material que puede herir o sujetar a un dios.
    Se emplea en multitud de narraciones, desde historias fantásticas a historias modernas e incluso futuristas.

  4. gregorio

    la fabricacion de los diamantes es muy sencilla yo cobro 50.000 dolares por dales la clave.gracias

  5. DERINSON EL MEJOR

    QUISIERA SAVER A QUE TEMPERATURA Y A QUE PRESION SE PUEDE SOMETER UN DIAMANTE. ES MUY FACIL

  6. MELANI

    Qual es la formula química i el nombre científico del diamante?¿

  7. MELANI

    no es eterno porque con el tiempo se convierte en granito aunque, para eso, tienen que pasar muchos años.

  8. Jose

    Quisiera saver el nombre cientifico del diamante, me lo podriais decir¿?

  9. Peká

    Vale, llamadme troll, pero no deja de parecerme terriblemente extraño que, hablando de diamantes artificiales, adamantium y demás, nadie haya mencionado Superman 3 (¿Con acento? ¿Sin acento? Que los expertos decidan).

    Muy interesante blog, he empezado por el último post cuando aún se podía considerar que era ayer, y ya me han dado las 9 de hoy. No dormiré y que conste que será por tu culpa.

  10. alpoma

    #Peká: Hay que dosificarse, todo con exceso es malo. 😉

  11. Doorkey

    alguien puede darme información sobre la fabricación del horno de calor y presión para elaborar los diamantes? estoy interezado en montar una empresa de estas en venezuela, gracias

  12. Iliana

    Hola. Estoy haciendo un libro de poemas que trata de las gemas, y hay un poema sobre la fugacidad de los diamantes. ¿Me pueden decir cuánto tarda un diamante en convertirse de nuevo en carbón de una manera natural?

  13. alpoma

    #Iliana: La velocidad de “conversión” es muy lenta, no puedo cuantificarla con exactitud, pero sí te puedo comentar que harían falta varios millones de años para ello.

  14. ignacio

    Coged mirra la calientas en un cacharro de cobre, lata o lo que sea hasta que se vuelva carbón lo lavas y ahí estan los cristales de diamantes, de ahí sale casi todo, el tamaño el que quieras.

    Ptolomeo la llamaba la cosa nuestra ya que se llama Mi Ra o sea Mi Dios = Mirra

    Te gusta………………

    esto es un rito sagrado=ciencias exactas, utilizarlo como tal

    las imagenes las podeis hacer ustedes, y los analisis tambien.

    otras sabias de plantas funcionan similar

    la cultura se basa en la divulgacion del conocimiento divulgalo

    cuando jesus estava en la cruz, le querian dar vino con mirra para calmarle el dolor, y el dijono me deis mirra yo soy la mirra,
    empieza por leer las mil y una noche, la cenicienta, blanca nieves, el coran la biblia etc…..

    yo no soy alquimista ni estudioso de la ciencias, soy un CHARLATAN

  15. Angel Prieto

    El diamante tarda en comvertirce en carbon el mismo tiempo que tarda en formarse de forma natural

  16. Diamante

    Qual es la formula química i el nombre científico del diamante?

  17. Toni

    Hola yo también tengo la fórmula pero falta la inversión
    Te puede interesar hacer algo juntos?

Deja un comentario