Célebre fue P.T. Barnum, de quien se dice que “invento” el circo moderno. Su idea de entretener consistía, por lo general, en clásicos números de habilidad mezclados con fenómenos de todo tipo. Los freaks eran su especialidad y, durante décadas, asombró a quienes asistían a sus gigantescas representaciones con todo tipo de esperpentos inventados que hacía pasar por originales aunque, como él mismo decía, el que se creía las tonterías expuestas y encima pagaba por ir a ver los espectáculos, era el único culpable… ¡por idiota! Tal era su filosofía, una forma de entender los negocios del espectáculo con la que reinó sin rival posible durante prácticamente todo el siglo XIX en los Estados Unidos.
Barnum fue propietario de la famosa sirena de Fidji, que tiene pendiente una larga cita con TecOb. Con ese monstruo imaginario, que hacía pasar como sirena real ante los crédulos, ganó mucho dinero. Su circo-museo de monstruos y maravillas, que levantó, hundió y volvió a levantar en varias ocasiones, era toda una mina de hacer dinero. Allá donde iba el circo de Barnum, las multitudes luchaban para contemplar de cerca a sus fenómenos. De todos ellos, sin duda, el más sorprendente fue Zip, el cabeza picuda1. Entre mujeres barbudas, siameses y monstruosidades de todo tipo, fue Zip la atracción que durante más tiempo habitó el circo de Barnum. ¿Quién era Zip? Según el showman, era nada más y nada menos que el eslabón perdido. Sí, en esa época no había día en que no apareciera por ahí algún eslabón entre el hombre y el mono, todo un tema de moda que poco favor hacía a la biología y sí mucho bien a la cartera de algunos.
Zip llegó a vivir más de ochenta años y pasó cerca de siete décadas trabajando como fenómeno de feria. El supuesto eslabón perdido, hallado en África para deleite de los asombrados espectadores, era realmente un un pobre chaval nacido en New Jersey hacia 1840. Para su desgracia, además de pertenecer a una familia de color, descendiente de esclavos, con apenas recursos económicos, Zip llegó al mundo con peculiares deformidades que lo convirtieron en un paria. Así, la curiosa cabeza cónica de William Henry Johnson, tal y como se llamaba en realidad, hizo que realmente atrajera la atención. Zip crecía normalmente, aunque nunca logró una estatura adecuada a su edad, pero su cabeza se mantenía con el paso de los años con un tamaño reducido y, ciertamente, con aspecto “picudo”. Saltaba a la vista y, debido a esto, fue considerado microcefálico durante mucho tiempo, a pesar de que no sufría retraso mental alguno. ¿Qué futuro podía esperar a Zip? Nada bueno, sin duda, hasta que fue “descubierto” por Barnum. No diré que ser freak con Barnum fuera una buena vida, pero al menos su papel estelar como el “verdadero eslabón perdido” le permitió vivir sin pasar hambre el resto de sus días. Eso sí, a pesar de su cónica y pequeña cabeza, seguía pareciendo demasiado humano.
¿Cómo lograr que realmente la gente pensara que Zip era el supuesto eslabón perdido? Bien, pensemos un momento como Barnum. Hemos “comprado” los derechos de exhibición del pobre William, pero claro, no lo vamos a presentar como un chico de New Jersey. Veamos, primero hace falta un nombre, algo corto y llamativo. A Barnum se le ocurrió Zip, aunque en la publicidad solía también ser citado sin nombre alguno bajo la denominación de su número circense: ¿Qué es esto? (What-Is-It?). De acuerdo, un nombre impersonal, pero ¿qué hay de su aspecto? Nada de vestir ropas normales, Zip deberá llevar pieles como los salvajes, el pelo rapado salvo por una curiosa mata en la cocorota y, además, de hablar inglés nada de nada, ¡ni palabra! Por supuesto, Zip hablaba sin problemas y se comunicaba con todo el mundo, pero ante los espectadores gruñía y emitía sonidos como los de un “idioma desconocido”, tal y como se publicitaba, se alimentaba con semillas o carne cruda y, además, contaba con toda una narración imaginada sobre su captura en África.
La historia y el montaje fueron todo un éxito. Tanto que, por encima del resto de freaks de Barnum, la fama de Zip se mantuvo en lo más alto durante décadas. Con el paso del tiempo sus actuaciones se fueron haciendo más complejas, siguiendo un guión en el que se tendía a mostrarlo como más “civilizado”, incluso vestía ropa corriente. A Zip parecía divertirle todo aquello, a fin de cuentas el circo le proporcionó una vida que, de otro modo, seguramente hubiera sido completamente deprimente. Conoció a celebridades de todo tipo, fue fotografiado y elogiado por multitudes. Cuentan que, poco antes de morir en 1926, quien fuera el más famoso de los freaks pronunció las siguientes palabras…
Bien, hemos engañado a todos durante mucho tiempo, ¿no es así?
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1 Zip the Pinhead, que puede traducirse como “cabeza pequeña”. En ciertas ocasiones se aludía a la deformidad de su cráneo, más que a su tamaño, por eso he preferido referirme a Zip como “cabeza picuda”.
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7 Comentarios
[...] Zip, el cabeza picuda http://www.alpoma.net/tecob/?p=3383 por JanSmite hace 2 segundos [...]
Antes me he acordado de esta casa, al anotar.
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- Saludos -
#maty: ¡Se agradece la visita!
[...] Taylor”. Siento mucha envidia. ¡Yo también quiero mi ejército de osos! Zip, el cabeza picuda: "Entre mujeres barbudas, siameses y monstruosidades de todo tipo, fue Zip la atracción [...]
Increíble Alpoma, no tenía ni la más mínima idea del curioso Zip ni tampoco del empresario que llevaba el circo. Voy a ver si encuentro al resto de la plantilla en Google, me encantan estas entradas con historias tan poco conocidas pero sin embargo tan sorprendentes.
Me compadezco del pobre Zip, no debe de ser muy gratificante ganarse la vida como fenómeno de circo medio humano medio mono.
Curioso, curioso. No había oído hablar de William Henry Johnson, que seguro tuvo mejor suerte de la que le deparaban sus deformidades y la época en que le tocó vivir.
Pero este artículo me ha traído a la memoria esa pequeña joya del cine que es Freaks, dirigida por Tod Browning en 1932, y que sin duda conoces. Aquí se popularizó bajo el título de La parada de los monstruos, y es una obra de culto para los amantes del cine de terror, aunque no sea sino a lástima a lo que mueve hoy su visionado, acostumbrados como estamos a toda clase de espantos. La primera vez que vi esta película era un niño, y vaya que me impactó.
En la cinta había tres “pinheads”, como Zip. Investigando un poquito, poco, la verdad, ahora sé que se trataba de Elvira Snow y Jenny Lee Snow, dos hermanas nacidas en Hartwell, Georgia (EE.UU.), en 1900 y 1912, y Simon Metz, conocido como Schlitzie, o Schlitze, que nació en el estado mexicano de Yucatán, en 1892 ó 1901, según las fuentes.
Ésta es la ficha de la peli en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt0022913/
…Y aquí una curiosa referencia, en el blog MEDYCINE: http://medicinaycine.blogspot.com/2007_08_01_archive.html
#José Antonio: En efecto, se trata de uno de mis “clásicos” de referencia.