Los ingenios voladores de Alexander Lippisch

50505022 Este señor de aguda mirada y recia vestimenta, que posa con un extraño modelo de avión entre sus manos, atendía al nombre de Alexander Lippisch y, aunque no sea muy conocido, no dudo en calificarlo como uno de los más importantes genios de la aviación del siglo XX, cuyas ideas incluso hoy día están alumbrando nuevas y sorprendentes máquinas. Espero que este pequeño repaso a su vida sirva para apoyar mi atrevida afirmación. La imagen apareció en la revista Life en su edición del día 1 de diciembre de 1955, cuando Lippisch se hallaba en lo más alto de su carrera como diseñador aeronáutico.

Este ingeniero nació en Alemania en 1894 y falleció en los Estados Unidos en 1976, o sea, ocho décadas en las que dedicó grandes esfuerzos a pensar en formas diferentes de volar, muy por delante de su tiempo y de lo que sus colegas hacían en cada momento. Su principal obsesión se encontraba en la aerodinámica y, en concreto, en el intento de suprimir o reducir alas o cualquier otro plano de sustentación, dando origen a curiosos aparatos con forma de ala voladora o aviones en ala delta. Se cuenta que, allá por el año 1909, tuvo la ocasión de asistir a una demostración de vuelo dirigida por Orville Wright sobre el aeródromo de Tempelhof, en Berlín. Sin duda, la contemplación del pesado avión de los Wright surcando los cielos y su posterior trabajo como cartógrafo y operador de fotografía aérea durante la Primera Guerra Mundial, hizo que Lippisch decidiera dedicar su vida a los vehículos del aire. Tras la guerra, entró a trabajar en la Compañía Zeppelin, donde comenzó a crear sus propios diseños de avión. Sus propuestas llamaron la atención, era raro ver por entonces aviones sin cola como los que él proponía y, precisamente por ello, impresionó a otros fabricantes.

En 1910 el rumano Henri Coandă llevó a la práctica el que es considerado el primer Jet de la historia. Puede que sirviera de inspiración a Lippisch para crear su Pato, Ente en alemán, el primer verdadero avión que voló propulsado por cohetes. Sí, antes se habían volado maquetas y pequeños avioncitos creados siguiendo la misma idea, pero nadie se había atrevido a crear un avión-cohete tripulado. Hacía tiempo que Fritz von Opel venía colocando cohetes a todo lo que caía en sus manos, sobre todo automóviles. ¿Por qué no hacer un avión con cohetes? El 11 de junio de 1928, pilotado por Fritz Stamer, salió disparado hacia el cielo un planeador pensado por Lippisch y dotado de cohetes Opel de pólvora negra accionados eléctricamente. Vale, no llegó muy lejos, pero al menos la experiencia no terminó en desastre. Posteriores intentos tampoco fueron memorables, salvo por el hecho de ser pioneros. El siguiente vídeo puede darnos una idea la “locura” que rondaba las mentes de Opel y su amigo Lippisch.

Para utilizar cohetes con seguridad todavía quedaba bastante trecho, así que lo mejor sería enfocarse en otro aspecto: las alas. Entre 1931 y 1939 Lippisch diseñó y construyó varios prototipos, los Delta I a V, que exploraban el uso de altas velocidades en conjunción con alas en delta cada vez más minúsculas. He aquí, por ejemplo, la estampa del Delta IVc-DFS 39 en vuelo.

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Como puede verse, el avión está “decorado” con simbología nazi. Propio de la época, en cuanto Hitler ordenó reclutar a todo aquel que pudiera servir para el esfuerzo bélico alemán, la industria al completo pasó prácticamente a depender de las órdenes de los nazis. El equipo de Lippisch no fue una excepción, se le ordenó dejarse de juguetes más o menos ingeniosos para dedicarse a algo más interesante para la guerra. El ingeniero, con su equipo al completo, tuvo que ponerse bajo las órdenes de Messerschmitt para desarrollar aviones de alta velocidad basados en los motores cohete diseñados por Hellmuth Walter. Y fue, precisamente, la relación con Messerschmitt lo que terminó por alumbrar uno de los aviones más extraños, y extraordinarios, de la historia. Basado en el DFS-194, pensado por Alexander como prototipo de pruebas para propulsores cohete, surgió en 1940 el Messerschmitt Me 163 Komet.

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Lippisch y Messerschmitt no se llevaban muy bien, raro era el día en que no discutían y, cómo no, si discutes con el jefe planteando arriesgadas ideas que a él no le entran en la cabeza, lo normal es que te manden lejos. Así fue enviado nuestro ingeniero a Viena en 1943, para que se dedicara a estudiar los problemas del vuelo a altas velocidades, precisamente el mismo año en el que logró su doctorado en ingeniería por la Universidad de Heidelberg. Habra quien se hubiera tomado todo aquello como una especie de destierro, pero para Lippisch era una buena oportunidad de explotar sus propios caminos. En Viena pudo dedicarse a explorar los datos que había acumulado con años de pruebas en túneles de viento. Se convenció entonces de que el futuro de la aviación se encontraba en los aviones supersónicos y, cómo no, su ala tipo delta participaría de ese futuro. De esta época son varios diseños arriesgados que no pasaron del tablero de dibujo o los prototipos más sencillos, aunque apuntaban en la buena dirección, como este Lippisch DM-1 sin propulsor, planeador pensado como modelo para probar la configuración de alas en delta.

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Terminó la guerra y el reino de terror de los nazis. ¿Qué sucedió entonces? Lo previsible: llegaron los agentes de los Estados Unidos para reclutar, tal y como hicieron también los soviéticos, a cuantos científicos e ingenieros alemanes pudieron encontrar. Gracias a la Operación Paperclip, Lippisch cruzó el Atlántico y pasó a trabajar para la Convair. A partir de ese momento todas las ideas del ingeniero alemán sobre cohetes, alas delta y vuelos supersónicos encontraron buena acogida. Fue la época en la que participó en el desarrollo varias aeronaves, como el sorprendente XF-92.

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A partir de 1950, y durante más de una década, Lippisch trabajó en Iowa para la Collins Radio Company, en Cedar Rapids, lugar que terminó por convertir en su hogar definitivo. Fue por entonces cuando se empeñó en sacar partido de una idea extraña, esto es, hacer volar aviones a ras de suelo aprovechando el “efecto suelo”. Así, creo sus modelos de Aerodyne que, para qué negarlo, no llamaron demasiado la atención. Una lástima, porque al otro lado del Telón de Acero sí aprovecharon la idea, dando forma a los Ekranoplanos.

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En 1966, tras recuperarse de un cáncer que le mantuvo preocupado durante un tiempo, decidió pasar a crear sus propios modelos sin depender de otras compañías. Creó así la Lippisch Research Corporation, una especie de laboratorio experimental que, a pesar de no alumbrar ningún avión comercial, aportó ideas que todavía hoy están siendo exploradas, como el concepto que se muestra en el siguiente vídeo de la NASA.

Sin duda, es el concepto de Aerodyne lo más sobresaliente de la producción intelectual de Lippisch que todavía no ha sido explotado como él hubiera deseado, una máquina rápida sin alas con capacidades VTOL gracias a un ingenioso juego de corrientes de aire coaxiales encauzadas debidamente alrededor del fuselaje. Ciertamente, el aspecto de este aparato era de lo más extraño y recuerda lejanamente en su figura al Caproni Stipa de 1932.

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ACTUALIZACIÓN: Francisco Castracane me ha enviado uno de sus estupendos modelos 3D inspirado en Lippisch. ¡Gracias!

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12 Comentarios

[...] Los ingenios voladores de Alexander Lippisch http://www.alpoma.net/tecob/?p=2486  por Milhaud hace 4 segundos [...]

No sé si es un genio adelantado a su tiempo o un loco. Pero la verdad es que la capacidad de pensar “fuera de lo establecido” es algo que se agradece en un mundo cada vez más cuadriculado.

14.04.10

Otro precursor que también pasó por Zeppelin, fue el checo Paul Jaray, fundador de TATA ( ver articulo:http://www.arqueologiaypatrimonioindustrial.com/2008/09/paul-jaray-ingeniero.html)

[...] Los ingenios voladores de Alexander Lippischwww.alpoma.net/tecob/?p=2486 por enxebere hace 2 segundos [...]

20.04.10

Me ha encantado el artículo.

En mi opinión no se dan las gracias lo suficiente a blogueros como tu que escriben este tipo de artículos tan trabajados y con tanta información y referencias.

Por este, por los anteriores y por los muchos que espero que vengan, de verdad muchas gracias.
Es una autentica delicia leer Tecnología Obsoleta.

20.04.10

#Murdock: ¡Gracias! :-)

[...] te sorprenda. ¿Qué opinas? ¿Quién tiene el antivirus más grande?Los ingenios voladores de Alexander Lippisch: "Este señor de aguda mirada y recia vestimenta, que posa con un extraño modelo [...]

26.04.10

Una entrada de la que me gustan. Con enlaces muy suculentos que no tienen fin: empieza con un diseñador aeronáutico nazi y termino en el desastre del 98 con el toxpiro de Deza.

Lástima que la inmensa mayoría de los comentarios sólo sean citas.

15.05.11

este gran diseñador fue desaprovechado en su momento, y ahora ya estamos entrando en la era del vuelo sin sustentacion alar, por lo que solo podremos tomar atomos de su ingenio. Los culpables?, la politica y la rentabilidad industrial.

[...] en teoría, podrían haber osado reclamar el protagonismo de esta aventura. El genial diseñador Alexander Lippisch, que ya visitó TecOb hace tiempo, dio vida a una de aquellas asombrosas máquinas. Se trataba del [...]

[...] en teoría, podrían haber osado reclamar el protagonismo de esta aventura. El genial diseñador Alexander Lippisch, que ya visitó TecOb hace tiempo, dio vida a una de aquellas asombrosas máquinas. Se trataba [...]

08.09.11

I have read several excellent stuff here. Certainly value bookmarking for revisiting. I wonder how so much effort you place to make this type of great informative site.

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