El ojo del dirigible

Esta es una de las curiosidades tecnológicas de la Primera Guerra Mundial que más me han llamado la atención desde hace años. Durante la Gran Guerra, invadiendo territorio aliado, los dirigibles alemanes tipo Zeppelin o los Schütte-Lanz, entre otros modelos de nave aérea, necesitaban volar a gran altitud para evitar el fuego antiaéreo. Además, volando entre brumas y muchas veces por encima de las nubes o de noche, cabe preguntarse de qué manera eran capaces de localizar en tierra los blancos a bombardear.

Veamos, no disponían de radar ni de cámaras de infrarrojos así que de algún modo habría que guiar la nave durante el bombardeo. Podía realizarse a ciegas, o bien descender a una altitud que permitiera captar los detalles necesarios en el terreno como para soltar bombas con más o menos precisión sobre el objetivo deseado. La primera solución era segura, pero el resultado del bombardeo sin duda acabaría en todo un fiasco. Por otra parte, la siguiente opción garantizaba una mayor precisión, pero la nave se exponía al fuego enemigo. La solución ideada por los alemanes fue, en un primer momento, el hacer descender unos cientos de metros bajo la nave una cesta blindada tripulada por uno o varios observadores que, armados con catalejos y mapas, orientarían la nave dando instrucciones por medio de un aparato de comunicación interior a modo de “teléfono”. No hay más que ver la siguiente ilustración para imaginar sin mucho esfuerzo el peligro al que se exponían los soldados que tripulaban estas barquillas, entre el fuego antiaéreo y el zumbido de los primitivos cazas a su alrededor.

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Ilustración restaurada con Photoshop partiendo de la original publicada en La Esfera, 10 de octubre de 1914.

Como el resultado parecía ser bueno, pero los riesgos demasiado elevados, al ir avanzando el conflicto las cestas blindadas fueron dando paso a un artilugio fascinante. Se trataba de las góndolas aerodinámicas cautivas. La función era la misma que en el caso anterior, pero ahora un único observador podía descender incluso más de mil metros protegido por un habitáculo blindado, aerodinámico, dotado de una burbuja de cristal para facilitar las tareas de espionaje y, cómo no, con su línea telefónica interior.

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Cabina de observación de un dirigible alemán recuperada al este de Inglaterra. Fuente: The Great War (1915).

Al parecer, estas cabinas de observación podían desprenderse en caso de emergencia y, supongo, estarían dotadas de algún tipo de paracaídas aunque este último punto no he podido confirmarlo. Algunas viejas historias, casi leyendas, de la Gran Guerra, narradas en Inglaterra o Francia, hacían mención a tripulantes de dirigibles alemanes que descendían a tierra gracias a cables metálicos de gran longitud. Naturalmente, estas historias tan imaginativas como poco asentadas en la realidad, bebieron de la observación de un artilugio tan extraño como las góndolas o cabinas de observación suspendidas de dirigibles.

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Fragmento restaurado con Photoshop de una ilustración publicada en El Amigo, junio de 1917.


9 Comentarios

[…] El ojo del dirigible http://www.alpoma.net/tecob/?p=2285  por planck956 hace 3 segundos […]

02.03.10

Increible.

03.03.10

Fascinante. ¿Y no hay alguna evidencia “material” de estas góndolas? ¿o fotos? Me ha picado la curiosidad…

03.03.10

[…] El ojo del dirigible [ http://www.alpoma.net ] […]

[…] El ojo del dirigiblewww.alpoma.net/tecob/?p=2285 por enxebere hace 2 segundos […]

04.03.10

Gracias por las fotos. Sin duda es un tema muy curioso. Saludetes.

07.03.10

Valgame, eso sí que debía ser una posición peligrosa!!

08.03.10

Curiosamente no faltaban voluntarios para bajar en estas góndolas porque era el único sitio del dirigible donde se podía fumar….

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blog editado por Alejandro Polanco Masa. Cofundador de Arbotante, Glyphos y Maptorian. Autor de Herejes de la Ciencia, Crononautas, El viaje de Argos y Made in Spain.



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