Las guerras son así, una calamidad, es igual de dónde seas y lo que pienses, la desgracia puede caer sobre ti en el momento que menos se espera. Tal cosa pensaron, a buen seguro, muchos japoneses que vivían en los Estados Unidos (Nisei) en los años cuarenta. Tras el ataque japonés a Pearl Harbor, con la entrada en la Segunda Guerra Mundial de los Estados Unidos, las autoridades americanas se tomaron muy en serio el papel que podrían jugar los ciudadanos de origen extranjero, sobre todo si procedían de países enemigos. ¿Qué hacer con los estadounidenses de origen alemán, italiano o japonés? Malos tiempos se acercaban para muchos de ellos. Con la ley en la mano y gracias a la Orden Ejecutiva 9066 y la 9102, firmadas por Roosevelt, nació en marzo de 1942 la War Relocation Authority, algo así como una agencia civil pública encargada de “reubicar” en campos de concentración a americanos con raíces japonesas para mantenerlos lejos de posibles áreas sensibles y, también, para ser protegidos de ataques por parte de la población. Esto último era posible, claro está, pero no dejaba de ser una excusa para librarse de los “japos”, considerados como posibles topos o agentes peligrosos, espías y demás mala calaña para la buena marcha de la guerra.

Fotografía de Dorothea Lange tomada en julio de 1942 en el campo de internamiento californiano de Manzanar.
Las medidas para evitar el espionaje y los posibles sabotajes sobre infraestructuras civiles y militares incluían igualmente el internamiento de personas de origen alemán o italiano, pero el grupo japonés fue el más perjudicado. Se levantaron grandes campos de internamiento en la costa oeste, donde los americano-japoneses fueron concentrados y controlados. Si bien es cierto que hubo grupos de japoneses que colaboraron con los militares estadounidenses en el esfuerzo de guerra, muchos otros, incluso deseando participar para defender América, fueron apartados en estos campos de concentración. En dichos lugares los internados eran mantenidos ocupados con diversos trabajos manuales o en labores agrícolas. Cada uno de los campos, capaz de albergar a miles de personas de forma ordenada, fueron diseñados para controlar cuidadosamente a quienes se encontraran en su interior por medio de un sistema de barracones e instalaciones comunes fácilmente vigilables. Nadie podía salir de allí sin un permiso adecuado y pocas vías de escape podían tener los internados. Quien pudiera entrar en el ejército, podía tener la suerte de, tras un estudio severo de sus antecedentes personales y familiares, ser enviado al frente del Pacífico. El resto debía esperar, prisionero en su propio país, a que finalizara el conflicto. El que intentara escapar se enfrentaba a graves castigos y, cómo no, al desierto, pues muchos de los asentamientos se construyeron en áreas poco acogedoras, por decirlo de una forma suave.
A pesar de poder contar con ciertas comodidades, aunque muy limitadas, y de llevar una vida en comunidad con bastante libertad en el interior de los campos, los internados eran sometidos a un régimen de trabajo muy duro. Por muy “dulces” que se quisieran pintar las condiciones de vida en el interior, no dejaba de ser una prisión, un lugar en el que los conflictos surgían a diario. La pesadilla duró bastante tiempo, hasta que la Orden Ejecutiva 9742, firmada esta vez por Truman, significó la ejecución del cierre del último de los campos, el de Tule Lake, en marzo de 1946.
Dorothea Lange, célebre por sus fotografías de la población estadounidense durante la Gran Depresión, realizó igualmente un gran trabajo a la hora de registrar imágenes de los campos. Muchas de sus fotografías de ese proyecto fueron consideradas como material reservado por parte de las autoridades de los Estados Unidos durante bastante tiempo. He aquí algunas de ellas, que nos cuentan más que cualquier texto.

Ciudadanos de origen japonés esperando un autobús que les conducirá a un campo de concentracion. California, abril de 1942.

Saludo a la bandera. Abril de 1942.

En nombre de la ley. Abril de 1942.

Uno de los campos de concentración.

La familia Mochida esperando ser llevada a uno de los campos. Mayo de 1942.
Por otra parte, para finalizar este artículo, he aquí una película de propaganda de la época sobre los campos de concentración para ciudadanos de origen japonés en los Estados Unidos.
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16 Comentarios
[...] Campos de concentración en los Estados Unidos (Segunda Guerra Mundial) [...]
Es uno de los episodios mas feos de la historia americana, y mira que tienen episodios feos.
El racismo de la medida es evidente, por que no hubo (que yo sepa) campos para germano-americanos o italo-americanos.
Los campos estos no eran comparables a los de la Gestapo, evidentemente, pero si que eran bastante duros e insalubres y eran una autentica carcel para gente que no habia hecho nada. Lo curioso es que la mayor parte de internados eran leales a USA, y seguian siendo leales a USA aun dentro del campo.
En la misma linea, hace años lei en un libro de texto de ingles que en los años 20, el ejercito americano bombardeo a su propia poblacion. En las afueras de una ciudad del sur se habia formado un poblado chabolista habitado por negros. Para solucionar el “problema”, el ayuntamiento llamo al ejercito y este les bombardeo el poblado, de forma que tuvieron que salir corriendo (el que pudo). Nunca he visto esto en otro texto, asi que no se si sera verdad o mentira.
#josemi: Nunca he oído lo último que comentas, pero es intrigante. Lo investigaré.
Casi no me acuerdo, lo lei hace como 20 años, pero fue alrededor de 1920 en San Luis o una ciudad de estas tipicas sureñas.
Estos libros de ingles suelen tener textos de lectura de periodicos o similares, asi que sospecho que es real, pero puede ser buscar una aguja en un pajar.
A los japoneses no se les permitía, como norma general (aunque se conoce al menos una excepción) servir en el frente del Pacífico, aunque sí formar parte de organizaciones de inteligencia que trabajasen con material japonés. Donde sí servían en el frente era en Europa, particularmente en Italia, llegando a formar la unidad más condecorada del ejército.
Sobre alemanes e italianos, sí que hubo algunas medidas, aunque muchísimo menos restrictivas. Aún así, se les ordenó registrarse y algunos fueron internados (Wikipedia señala unos 11000 alemanes y apenas unos centenares de italianos), la mayoría, pero no todos, gente que no tenía la ciudadanía americana. Sin embargo, no hubo restricciones para enviarlos a luchar a Europa. En caso contrario, no podrían haberle dado el mando a un tal Eisenhower.
Yo tampoco sé nada sobre ese bombardeo de chabolas. Lo más parecido que he oído es el incendio de las chabolas de Cleveland, ordenado por Elliot Ness, en relación con el caso del asesino de los Torsos.
Joder, este artículo es cojonudo. Me estoy viendo la peli y todo. Gracias!!
Muy bueno Alejandro!
Cualquier animal puede reconocer a otro miembro de su misma especie. Menos nosotros. Y nos autollamamos “inteligentes” ¿?
Gran parte de la poblacion del este de USA tiene proviene lejanamente de Alemania, sobre todo en estados como Pennsylvania, pero evidentemente estaban integrados, a esas alturas.
Que yo sepa, la gente mas “alemana” era enviada automaticamente a luchar (quiero decir a matar) al frente del pacifico.
Con los italiano-americanos no habia tanto problema, creo que se les enviaba a sicilia o italia sin miramientos. En “the big red one”, que es mas o menos autobiografica del director, aparece un soldado siciliano que sirve de interprete en sicilia.
En todo esto hay un problema practico, y es que como siempre los soldados de infanteria no provienen de la alta sociedad precisamente. Ya en aquella epoca una gran proporcion de soldados americanos eran inmigrantes recientes, muchos sin nacionalidad todavia, y con un dominio pobre del idioma.
Si no se permite a los italianos, alemanes o japoneses ir a la guerra, y teniendo en cuenta que en aquella epoca el ejercito era racista y machista, se hubieran quedado sin gente.
Asi que lo que se hacia era cambiar a la gente de frente, lo que tambien ayuda a protegerles, por que si cojen a un japones los japoneses o un aleman los alemanes, estoy seguro que lo ejecutan por traicion. Por otra parte, es lo que les paso a los rusos que fueron cogidos prisioneros por los alemanes y puestos a luchar con uniforme aleman.
No exageres, Josemi. Muchoa germanoamericanos fueron a Europa, porque el Ejército USA nunca tuvo falta de intérpretes de segunda generación (o incluso de primera) que hablasen alemán como nativos. Por otro lado, los rusos trataban como traidores a cualquier ruso que cogiesen, aunque su uniforme fuese el de los campos de concentración (“¿Por qué no moriste combatiendo, camarada?”). Gente suspicaz, los rusos.
Además, aunque no hubiesen enviado a los alemanes, italianos o japoneses, los norteamericanos hubiesen tenido gente de sobras. Eso sí, les hubiese costado más dinero en licores. Es lo que tiene cuando has de echar mano de los irlandeses
.
Les resulta realmente fácil a estos muchachitos opinar de forma tan parcial y sectaria, desde afuera y a casi sesenta años vista.
¡Pobres criaturitas simplonas!
Recuerdo una pelicula de los 80 que hablaba del tema. Un pueblo de pescadores, hay un accidente maritimo y le hechan la culpa al hijo de un inmigrante Japones, el cual tiene que trasladarse con su familia a los campos de concentración despues del ataque de Pear Harbour, se cuenta como veia la sociedad a sus propios vecinos, de un dia para otro. Es curioso en un pais donde todo el mundo es inmigrante.
Bla, bla, bla, bla…
Si mañana tuvieramos un conflicto con Marruecos, nosotros haríamos lo mismo, si no nos fiamos ahora, imaginense bajo ese tipo de circunstancias.
La segunda guerra mundial fue un asunto muy grave, no me extraña esa reacción.
Que fácil es hacerse el amable en la distancia y en la comodidad de nuestra casa.
Excelente post! Muy interesante.
Antes que nada mil felicitaciones por el articulo, realmente es genial, y nos hace abrir los ojos para darnos cuenta que al final los gobiernos usan y dañan a su gente sin importarles absolutamente nada., ni los judios, japoneses, italianos, españoles … tenian por que sufrir las consecuencias de personas locas de odio y deambicion, al final los unicos que pagaron las ideas estupidas de los gobiernos fueron los civiles y, aunque los campos de concentracion en estados unidos distaban muy lejos de los alemanes se dañaron a personas inocentes,. ojala trabajemos para que algo asi no siga ocurriendo, ya que la segunda querra mundial no a sido el unico acontecimiento de esa indole pues en todo el mundo a habido capitulos vergonzosos(porfiriato en mexico, genocidio armenio,etc)y al final de cuentas los iniciadores son unos maricones que no son ni capaces de afrontar sus culpas ya ven a hitler tan poco valor tuvo que tuvo que suicidarse pero ni modo, ojala la justicia alla arriba se haya encargado de hacerle pagar sus culpas.
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