Este será un artículo un poco caótico, pero espero que no incongruente. Veamos, se trata de unir varias ideas que se han ido enlazando en mi cabeza en los últimos días después de buscar en viejos papeles algunos datos sobre las primeras investigaciones relacionadas con la electrofisiología.
Todo surge por la ola repetida una y otra vez en la que, partiendo de un hecho científico novedoso, se quieren extraer aplicaciones médicas sin límite y, ciertamente, sin mesura alguna. En los cincuenta la moda de lo nuclear hizo a muchos pensar que la era de la medicina atómica solucionaría cualquier tipo de mal, sobre todo cánceres. Tiempo antes, mercaderes sin escrúpulos vendieron un elixir que contenía peligrosas cantidades de radio, una verdadera panacea que causó la muerte, o hizo enfermar, a mucha gente. No era la primera vez que un concepto de moda se convertía en producto terapéutico de dudosa utilidad, o diréctamente en algo pernicioso. A caballo entre los siglos XIX y XX, la electricidad prometía un mundo futuro sin guerras ni enfermedades. Tesla, que además de genio sin igual también era un poco bocazas, cayó en la trampa de la exaltación de supuestas virtudes milagrosas de la electricidad colocada por periodistas ávidos de declaraciones sensacionalistas. Por ejemplo, la edición del día 8 de octubre de 1900 de la revista ilustrada Por esos mundos, publicó el siguiente artículo, partiendo de otros en una maniobra de corta y pega muy típico de la prensa “de estampas” de la época, en el que se pone en boca de Tesla poco menos que el remedio para todas las enfermedades. (Pido disculpas por el pésimo estado del documento, he tratado de mejorarlo y maquetarlo adecuadamente pero el resultado no ha sido óptimo, tras haber partido de un escaneado de la Biblioteca Nacional).

Al mismo tiempo que Tesla pensaba en aplicar su inventiva eléctrica en posibles usos médicos, otro genio excéntrico se dedicaba a lo mismo, solo que al otro lado del Atlántico. El francés Jacques-Arsène d’Arsonval, famoso por ser pionero de la biofísica e inventor de algunos intrumentos de medida excepcionales como el amperímetro termopar o el galvanómetro de bobina móvil, dedicó grandes esfuerzos para tratar de comprender cómo la electricidad podía afectar a diversos procesos biológicos. Curiosamente, tanto Tesla como d´Arsonval experimentaban en el mismo sentido, hasta que el destino les reunió en 1892. A Tesla le agradó saber que el francés empleaba en sus investigaciones ciertas bobinas de su invención. Como pionero de la terapéutica eléctrica, d´Arsonval diseñó una serie de máquinas diatérmicas, que fueron empleadas en lo que se conoció como “darsonvalización”. Consistía tal proceso en el empleo de corrientes eléctricas de alta frecuencia atravesando tejidos vivos para causar diversos efectos físicos, como por ejemplo el calentamiento profundo y selectivo de ciertos tejidos. Entre los muchos intereses de d´Arsonval en el campo de la electrofisiología, junto con muchos inventos que trataré más adelante en un artículo más extenso, se hallaba la investigación de los efectos del magnetismo sobre el ser humano. En 1896 probó personalmente una cámara que sumergía un cuerpo humano en un potente campo magnético. Como resultado, pudo contemplar destellos luminosos y otros efectos visuales producidos por las corrientes eléctricas inducidas en la retina al moverse en el interior del campo. Hasta tal punto llegó la pasión de d´Arsonval por la electricidad, que contempló su uso como anestesia dental. He aquí, por ejemplo, lo que el Anuario de Electricidad, editado en Madrid en 1902, refería sobre d´Arsonval y su tecnología médico-eléctrica:

A mí, personalmente, ese “casi siempre absolutamente sin dolor” me causa cierta incomodicad. ¿Casi siempre? Bueno, supuestamente d´Arsonval sabía muy bien lo que hacía… o puede que no. Aunque la anestesia eléctrica no consiguió muchos adeptos, no es un camino olvidado y existen ciertas patentes relativamente recientes que intentan retomar un camino largo tiempo aparcado, que será protagonistas de un próximo artículo.
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7 Comentarios
Tesla, d´Arsonval y un dolor de muelas
En los cincuenta la moda de lo nuclear hizo a muchos pensar que la era de la medicina atómica solucionaría cualquier tipo de mal.Tiempo antes, mercaderes sin escrúpulos vendieron un elixir que contenía peligrosas cantidades de radio, una panacea qu…
Estoy interesado en el próximo artículo.
A mi me estan poniendo corrientes de 2.5mA para inducir la absorcion de un antiinflamatorio para la rehabilitacion de mi rodilla y a veces pica. No me quiero imaginar como seria la corriente de 100-150mA. ¡Eso tiene que insensibilizar del calambrazo que mete! Siento curiosidad por saber como se aplican esas corrientes para anestesiar.
salu2
#orayo: En ello estoy, pero aparcado, en cuanto complete el dossier lo publicaré, pero puede tardar un tiempo.
Bueno, actualmente se hacen tratamientos de corrientes magneticas inducidas, para mejorar dolencias musculares, asi que no andaban desencaminados del todo.
Aparte de los aparatos de Estimulación Muscular (E.M.S.) que llevan funcionando muchos años con muy buen resultado en ciertas dolencias y en pacientes inmovilizados, (Comas clinicos, y tetraplejias, etc…)
No deja de ser curioso también que los electroshock hayan sido propuestos en la década de los 30′s a partir de bases teóricas erróneas –por no decir pseudocientíficas– partiendo del supuesto de la incompatibilidad entre esquizofrenia y epilepsia, de modo que si sufría esquizofrenia, para curarla bastaría con replicar los síntomas de la epilepsia a partir de convulsiones por electroshock.
No obstante su aplicación desenfrenada, en ciertas psicosis funciona efectivamente, por supuesto bajo otro mecanismo que aún no queda claro del todo.
Sobre la “fiebre” de la medicina nuclear, Omalaled también comentó algunas cosas recientemente sobre el tema en su blog y de la mala suerte que en general tuvieron casi todos los científicos a los que los pillo desprevenidamente el trabajar sobre la radioactividad sin conocerse aún sus efectos en la salud.
Se me olvidó el link al tema de Omalaled en Historias de la ciencia:
http://www.historiasdelaciencia.com/?p=445
como estas tu texto esta bien solo lefalta al g de informasion