Eterna especulación

Pocas cosas más agradables que pasar parte de la tarde de domingo rodeado de una suave brisa primaveral, el canto de los pájaros y el sonido de los grillos… sí, no hay duda, sólo que mientras pensaba en eso, releyendo algunas de las Cartas de Plinio el Joven para relajarme un poco, me encontraba en medio de una calurosa ciudad saturada con el ruido del tráfico. A pesar del inconveniente ambiental, volver a encontrarme con Plinio el Joven siempre me hace sentir algo de vértigo porque, imagino al bueno del escritor romano rodeado de los sonidos de la naturaleza en su villa, escribiendo sobre asuntos que, a pesar del paso de los años, no parecen haber cambiado. Es más, si se cambiaran los nombres de los protagonistas, de las ciudades y algún que otro detalle menor, las ancianas cartas con casi dos milenios a sus espaldas podrían ser tomadas como actuales en muchas ocasiones.

Porque, en el caso de los fragmentos que hoy he vuelto a visitar y, salvando las lógicas diferencias, me he topado con uno que a muchos les sonará de algo

Carta de Gayo Plinio a Mecilio Nepote

¿Has oído que el precio de las tierras ha subido, sobre todo en las proximidades de Roma? La razón de esta súbita carestía ha sido el tema de numerosas conversaciones. En los últimos comicios el senado ha expresado su opinión con estas atinadísimas palabras: “que los candidatos no celebren banquetes, ni ofrezcan regalos, ni depositen dinero en manos de agentes (intermediarios)”. De estas prácticas las dos primeras se realizaban tan abiertamente como sin medida, la tercera, aunque se hacía a escondidas, era bien conocida de todos. Luego, nuestro amigo Homulo, aprovechándose oportunamente de la unanimidad del senado, pidió, cuando le llegó el turno de hablar, que los cónsules informasen al emperador del deseo de todos los senadores, y le pidiesen que, como había hecho en casos precedentes, pusiera remedio también a esta corruptela con su providencia. Ha puesto el remedio, pues ha restringido los gastos de los candidatos, esos gastos escandalosos y deshonrosos, mediante la ley contra la corrupción. Además, ha obligado a invertir en bienes inmuebles una tercera parte de su patrimonio, pensando que era vergonzoso, y realmente lo era, que los candidatos a una magistratura considerasen a Roma y a Italia no como su patria, sino como una posada o un albergue, como si se tratase de simples viajeros. Así pues, los candidatos corren de acá para allá; se esfuerzan en comprar cualquier propiedad que han oído que está en venta, y de este modo consiguen que éstas se vendan más caras. Por ello, si estás cansado de tus propiedades en Italia, ahora es el momento, por Hércules, tanto de venderlas como de comprar otras en las provincias, pues los mismos candidatos que las compran aquí, las venden allí. Adiós.

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1 Carta 19, libro VI. En traducción de Julián González Fernández, para la edición de las Cartas de Plinio el Joven de la Biblioteca Clásica Gredos.

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5 Comentarios

11.06.07

Algunas cosas que se me ocurren al leer tu post.

Hay que ser muy friki para escribir que te pones a leer las “Cartas de Plinio el joven” para relajarte un rato. :-)

Casualmente me estoy leyendo un libro sore economía romana (“Conquistadores y Esclavos” de Keith Hopkins). Lo primero que me ha llamado la atención del libro ha sido el alto nivel de corrupción que imperaba en Roma. Todo el sistema de gobierno, desde la elección de los senadores a la asignación de cargos públicos en las provincias pasaba por un enorme entramado de relaciones personales y favores que se compensaban con dinero o con otros favores. La corrupción era tan brutal que casi deja en ridículo a la situación actual, aunque tanto en la forma como en el fondo hay paralelismos evidentes.

En una economía bastante primaria como era la romana, todos esos favores y toda esa circulación de dinero para pagar los favores -al igual que los tesoros obtenidos mediante conquista- acababa por invertirse en tierras y, lógicamente, eso repercutía en los precios de la tierra que estaba más próxima a la capital. La posesión de la tierra significaba la posesión del poder.

Por lo que he leído hasta ahora, ninguna legislación pudo detener la espiral de especulación sobre las tierras. En general, todos los intentos que hubo tanto en la Roma republicana como en la imperial de poner cotos a los desmanes -en la propiedad, en la corrupción y en otras áreas- mediante legislaciones y regulaciones acabaron en fracaso. De ahí infiero que normalmente no es posible acotar mediante la ley lo que no son sino dinámicas profundas del sistema económico y social.

11.06.07

Lo de ser friki… creo que ya a estas alturas nadie lo va a poner en duda y, sí, hay dos lecturas que visito una y otra vez porque tienen algo que me calma en momentos de tensión. Una es, claro está, la obra de Plinio el Joven. La otra, las Memorias de Ultratumba de Chateaubriand. Si es que uno es tan raro… ;)

12.06.07

Bueno, pues toca decir eso de
“nada nuevo bajo el sol”
o eso ottro de
“los clásicos, siempre los clásicos”
y va aser que es verdad

12.06.07

Me recuerda en algo a las palabras sobre la juventud que he escuchado atribuidas a Socrates:

“Los jóvenes de ahora aman el lujo, tienen pésimos modales y desdeñan la autoridad. Muestran poco respeto por sus superiores y ya no se levantan cuando alguien entra en casa”Prefieren insulsas conversaciones al ejercicio, y están siempre dispuestos a contradecir a sus padres y a tiranizar a sus maestros”.

En todos los tiempos cocian habas…

Ah, para la cartoteca:
http://strangemaps.wordpress.com/2007/06/10/131-us-states-renamed-for-countries-with-similar-gdps/

Un saludo

12.06.07

Gracias por la información. Strangemaps es uno de mis blogs favoritos. ;)

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