El disidente

sakharovTerminada la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética decidió que no se podía quedar atrás, como potencia segundona tras el arsenal atómico norteamericano. El imperio de Stalin se embarcó en un titánico esfuerzo que le llevó a estar incluso por delante de occidente, utilizando a muchos científicos casi como esclavos. El 12 de agosto de 1953 se probó con éxito la primera bomba de hidrógeno soviética, su padre, el célebre Andrei Sakharov, vivió a partir de entonces inmerso en una pesadilla, consciente de que acababa de crear un monstruo.

De joven, Sakharov, trabajó, como joven físico, para el ejército rojo en su afán por derrotar a la Alemania nazi. Terminada la guerra se dedicó a la investigación en Moscú. Como físico teórico era muy brillante, logrando desarrollos muy importantes en técnicas de detección de submarinos o en teorías de fusión. Dada su brillantez, se le ofreció por dos veces un puesto en la investigación atómica militar. Andrei se negó, pues quería dedicarse a la física teórica. Pero, como no hay dos sin tres, la tercera oportunidad no consistió en un ofrecimiento sino que fue directamente enrolado a la fuerza en la armada atómica soviética. El objetivo que le fue encomendado era novedoso. Consistía en lograr una bomba de hidrógeno, basada en la fusión de átomos ligeros, capaz de generar mucha más energía y poder destructivo que una bomba de fisión. La fusión nuclear consiste en la unión de átomos, como los del hidrógeno, muy ligeros, para generar un átomo de mayor masa, como el helio y una gran cantidad de energía. Para lograr eso hace falta acercar tanto los átomos como para que se “fundan”. Pero, para conseguirlo hay que tener algo que “catalice” la reacción, una fuerza tan poderosa que sea superior a la resistencia natural de los núcleos atómicos a fusionarse. Esa fuerza es una bomba de fisión. Así que para que una bomba de fusión explote, hace falta que anteriormente explote a su alrededor una “humilde” bomba A, que cebe la reacción de fusión.

Toda esta idea venía de los Estados Unidos, de donde pudo haber llegado gracias a las tramas de espionaje del famoso espía atómico Klaus Fuchs. Sakharov, a pesar de ser un novato en la tecnología nuclear, diseñó un modelo de bomba de fusión mucho más efectiva que el proyecto primitivo americano. Gracias al ingenio de Sakharov, los rusos pronto alcanzaron a los americanos en su carrera por la bomba H. En esos primeros tiempos de dedicación a la fusión, Andrei sentía que su trabajo era necesario para el país y que la disuasión nuclear era totalmente justificable, además de esencial para evitar otra gran guerra. De todas formas, se negaba a afiliarse al Partido Comunista pues conocía las atrocidades cometidas en su nombre en el pasado reciente de la Unión Soviética.

En marzo de 1950 el equipo de la bomba fue asignado a una ciudad secreta donde harían realidad los planes, hasta entonces teóricos, del ingenio de fusión. El lugar era una instalación militar construida por condenados cerca del monasterio de Sarov, a 500 kilómetros de Moscú que oficialmente no existía y cuyo nombre en código era Arzamas-16. Además de dedicarse a la construcción del arma, Andrei sacó tiempo para idear las bases de lo que, en el futuro, promete ser una fuente de energía abundante, barata y no contaminante. Fueron los primeros diseños de máquinas de confinamiento de plasma, el uso de la fusión nuclear para uso pacífico. Los americanos probaron su bomba a finales de 1952, los rusos hicieron lo propio pocos meses después, en agosto del 53. La prueba de la bomba rusa fue un éxito completo, liberándose decenas de veces más energía que en Hiroshima. Tras este triunfo, Sakharov fue nombrado miembro de la Academia de Ciencias Soviética y le fueron concedidos grandes premios, como el Stalin o el título de Héroe del Trabajo Socialista. El joven Andrei tenía un futuro brillantísimo dentro del sistema. El ambiente dentro de Arzamas-16 era bastante cómodo y existía cierta libertad, siempre que se proporcionaran los resultados esperados. En ese ambiente estaba permitido conocer las investigaciones de científicos occidentales, por si esto confería ventajas estratégicas, aunque también facilitó que se “colaran” convicciones políticas de los físicos atómicos americanos contra la carrera de armamentos. Andrei comenzaba a tomar postura política, y no era precisamente la que sus superiores esperaban.

Mientras tanto, el equipo de Arzamas-16 ya había preparado el siguiente escalón en el proceso de ampliación de la potencia de las armas termonucleares. La nueva bomba podía ser construida para crecer en potencia de forma casi “infinita”. En la primera prueba, de 1955, ocurrió algo que impactó al físico. Una bomba atómica es un instrumento para destruir, para matar, pero hasta entonces Andrei no había percibido de cerca ese poder letal. Tras la explosión, los daños en edificios cercanos, alcanzados por la onda expansiva, causaron la muerte a un soldado y a un niño de corta edad. Sakharov comentó a sus superiores la necesidad de realizar pruebas en lugares donde no pudiera ser dañado nadie. La respuesta de los militares fue muy simple y directa: los científicos sólo están para construir bombas, no para decidir dónde se detonan, cosa que sería competencia militar. A partir de ese momento Andrei comenzó a preguntarse por la gente que resultaría dañada en las pruebas, tanto de forma directa como indirecta, vía radiación ambiental. El resultado de esta investigación, que hasta entonces nadie se había molestado en realizar ni en Estados Unidos ni en Rusia, era horrible. Cualquier prueba nuclear realizada tanto en la atmósfera como en tierra podría inducir la aparición de casos de cáncer incluso a grandes distancias durante años. Este estudio fue publicado en la revista soviética de energía atómica y estuvo avalado por Nikita S. Khrushev, el primer ministro ruso de la época. Al poco tiempo Rusia anunció una sorpresiva suspensión de todas sus pruebas atómicas. En el lado norteamericano se consideraba que los riesgos eran mínimos, así que no se consideró hacer algo similar. Como norteamericanos y británicos continuaron con sus pruebas, Khrushev se vio obligado, por las presiones internas, a reiniciar las pruebas, aun a pesar de su opinión contraria. La moratoria había durado unos pocos meses. De todas formas Sakharov intentó de nuevo convencer a la cúpula rusa que las pruebas podrían seguir realizándose mediante simulaciones de ordenador, evitándose así los riesgos de los ensayos reales.

Nadie le hizo caso. En 1963 las grandes potencias firmaron la prohibición de realizar pruebas nucleares en la atmósfera, al fin se habían dado cuenta de que lo dicho por Sakharov era cierto, aunque podría haberse tomado esa decisión mucho antes y haberse evitado un daño tremendo. Con el paso de los años, el gran físico ruso fue haciéndose más sensible a las cuestiones sociales y políticas. Firmó un manifiesto contra la rehabilitación de Stalin y se manifestó a favor del cumplimiento, por parte de los gobiernos, de los derechos humanos. Intercedió por muchos disidentes ante el gobierno y fue pagado con una reducción salarial y con su expulsión de varios cargos administrativos. En 1967 tuvo la osadía de proponer, en una comunicación secreta al gobierno ruso, que se debería aceptar la moratoria sobre misiles antibalísticos propuesta por Estados Unidos. Solicitaba también poder expresar sus opiniones sobre lo desastrosa que sería una guerra nuclear al público occidental. Sus peticiones fueron rechazadas sin contemplaciones. En 1968, comenzó a redactar un libro que trataba sobre guerra nuclear, derechos humanos y libertad. La conclusión de ese manuscrito era que la Unión Soviética debería converger hacia una forma de coexistencia entre el socialismo y el capitalismo uniendo lo mejor de los dos mundos. El libro, que Andrei nunca ocultó, fue copiado totalmente por el KGB incluso mientras estaba siendo redactado. Ese mismo año, el contenido del polémico volumen vio la luz, primero en la prensa clandestina, después en la BBC británica, que lo dio a conocer a todo el mundo. Inmediatamente fue confinado en Moscú y se ordenó que no regresara jamás a Arzamas-16. No pudieron expulsarle directamente del programa nuclear dado su importante papel en el mismo. Poco después fallecía su esposa de cáncer, quedando al cargo de tres hijos pequeños. Este trauma hizo que donara todo lo que poseía a un hospital de lucha contra el cáncer de la Cruz Roja soviética.

En 1975 se le concedió el Premio Nobel de la Paz, pero el estado soviético le volvió a pagar con moneda de traición, pues permaneció confinado siete años en Gorki. En 1989 Andrei Sakharov falleció, no sin antes haber visto la nueva apertura en la Rusia soviética y haber participado, en sus últimos siete meses de vida, de la vida parlamentaria soviética, como parlamentario electo. La vida de Andrei Sakharov, sin duda el más conocido de los científicos disidentes soviéticos, es un ejemplo claro de lo que le sucede a la investigación científica cuando está cautiva de regímenes totalitarios. Durante la carrera de armamentos, muchos físicos atómicos vivieron en un constante estado de terror, no solo en Rusia sino también, durante algún tiempo, en Estado Unidos. Hoy solamente se recuerdan algunos nombres, como el de Sakharov o el de Lev Landau, el gran físico ruso arrestado por el KGB y obligado a trabajar bajo presión, como sus colegas Koretz o Yuri Rummer. Algunos de los científicos soviéticos acabaron sus días en un Gulag, otros lograron pasar a occidente, son historias de terror que merecen ser recordadas, ahora que el Imperio Soviético ha caído y que la Guerra Fría es sólo un mal recuerdo. Hay que desear que no regrese otra vez una época oscura como aquella, aunque el mundo en el que vivimos no puede decirse que sea precisamente perfecto. Olvidar las historias de aquellos disidentes puede hacer que, en el futuro, otros tengan que correr la misma suerte.

__________

NOTA: Teniendo en cuenta que durante estos días no tengo tiempo para escribir artículos nuevos, pero intentando responder a una petición de un lector que deseaba que redactara algo sobre Sakharov, he elaborado el presente artículo utilizando parte del material que publiqué al respecto en Herejes de la Ciencia en noviembre de 2003.


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17 Comentarios

17.11.06

Es lamentable lo que le sucedió a este pobre hombre. Pero no veo mucha diferencia con los científicos occidentales que fabrican bombas de todo tipo, excepto que tienen la propia libertad para hacerlo o no, pero las hacen igual (en total libertad, eso si) mientras ganen muchísima pasta, y tengan un status quo superior.
Eso es también una historia de terror. Al menos Andrei tenía conciencia, y eso da esperanza.

Saludos

17.11.06

Agggh “estuvo aBalado por Nikita S. Khrushev”

Disidente sí, baleado no :-P

17.11.06

Gracias maty… corregido.
Escribiré mil veces:

avalado
avalado
avalado
avalado…

18.11.06

Como siempre excelente el artículo, pero hay algo que no me termina de encajar del todo, cuando dices:

“La vida de Andrei Sakharov, sin duda el más conocido de los científicos disidentes soviéticos, es un ejemplo claro de lo que le sucede a la investigación científica cuando está cautiva de regímenes totalitarios.”

¿Cuál es la diferencias con los gobiernos liberales y democráticos?, del otro lado del régimen soviético, estaba EEUU empecinado en la misma carrera nuclear y sin mayores miramientos que ésta última, aunque el artículo deja claro esto, la conclusión que he citado al final es bastante contradictoria (no ya con lo que se piense, sino directamente con la redacción del articulo que es a lo que me refiero).

18.11.06

Más loable la actitud de Sajarov que la de otros, qué duda cabe. Sin embargo, desde el momento en que una potencia totalitaria lo reclutó para constuir bombas atómicas, hay otra postura más loable que no tomó: no digo negarse (si le tenía apego a la vida) sino meter la pata numerosas veces en las ecuaciones, a niveles de error sutiles y estratosféricos para los profanos. Eso si le preocupaban los blancos de las bombas, y no sólo los que vivían cerca de las pruebas.

18.11.06

#.Marfil: Básicamente la idea es que Sakharov fue obligado a trabajar con peligro para su vida en el proyecto, mientras que en los Estados Unidos los implicados en el desarrollo armamentístico lo eran por libre voluntad y, llegado el caso, podían dejarlo, como sucedió en algunas ocasiones. Es así de sencillo, aunque también en el lado occidental se usaban presiones, se obligaba a firmar documentos amordazantes y demás, no se llegó a secuertrar directamente a los científicos o mandarlos al gulag si se ponían pesados con demasiados “errores”. ;)

19.11.06

“¿Cuál es la diferencias con los gobiernos liberales y democráticos?”

Alpoma, te admiro por la paciencia y correción de tu respuesta. Cuando he visto la pregunta me he echado las manos a la cabeza.

Marfil, me resulta muy extraño que no veas la diferencia entre un regimen totalitario y uno liberal.

20.11.06

Dada la puntualización de Alpoma, explicaré lo que yo entendí en un comienzo, algo así como que solo en gobiernos totalitarios la ciencia se prestaba para experimentar irresponsablemente y con claros fines bélicos. Esto mismo sucedió en Estados Unidos, y en otros países liberales y democráticos, que jugaron (y aún juegan) con la amenaza nuclear y la existencia de la civilización.

En mi caso vi la relación inversa, no la de “la ciencia dentro de un sistema”, es decir si en x o y tipo de gobierno es mejor el trato a la investigación científica, sino “lo que produce la ciencia en un sistema”, si en ambos tipos de gobierno la ciencia se prestaba para los mismos fines disparatados, y en ello observa que no había diferencia. Dado que el artículo trataba de la disidencia y resistencia de Sakharov, entendí que la relación que quería expresar era la última que expuse, la de como la ciencia se negaba a determinados fines ante la presión totalitaria… que ni fue así, y se comportó igual en los países democráticos y liberales.

La situación del científico dentro del sistema, claro está es una diferencia bastante clara y positiva en el liberalismo, pero no era a ello a lo que me refería. ;)

24.11.06

Interesante post, me permitió conocer algo más a Sajarov. Lo único que sabía de él era lo del premio nóbel y poquito más. Me quedo con la última frase de la entrada. Más que nada porque a veces veo que la gente parece volverse amnésia. ;)

Gracias por comunicarnos que no hay bombas buenas german.
Si no lo hubieses posteado, tendría que haberlo echo yó.
Por que eso de que las bombas echas en libertad serían mas benignas (o el diseñarlas), me suena a funcionario de alguna empresa de armamentos trasnacional.
Las mismas que generan condiciones para lo que hoy ocurre en Irak(no se quiere quedar nadie allí)
El concepto de funcionario de alguna repartición de una trasnacional o estado no es mío. Es de Kafka.
Todas las bombas son malas, por que matan seres humanos.
Incluso a los que las fabrican………………………….

Es urgente leer el libro del fisici italiano CARLO RUBBIA para darse cuenta del peligro NO SOLO de la tecnologia nuclear sino de la sumatoria de EXPLOSION DEMOGRAFICA y todo tipo de tecnologia contaminante o productora de CALOR.

El planeta TIERRA es un pequeño bus que vaga por el espacio y este YA ESTÁ LLENO.

28.03.08

asi dominamos el mundo muchachos

22.07.09

Tu artículo me pareció totalmente arbitrario, posicionado claramente en favor de EE.UU. aunque intentaste simular ser objetivo. Te recuerdo que los que tiraron las bombas en Japón no fueron precisamente los soviéticos. En cuanto a lo que decís en relación a la esclavitud de los científicos rusos me gustaría saber cuales son tus fuentes bibliográficas porque me parece que hiciste un juicio posicionado en una postura política, más que un análisis histórico objetivo. En cuanto a tu etiquetamiento y diferenciación entre países totalitarios y países liberales-democráticos me parece que estás atrapado en una mentira que se le hizo la historia del siglo XX. Ningún país de occidente fue ni es una democracia, los grupos de poder que toman las decisiones en los países de occidente no son precisamente los pueblos sino que los grandes propietarios de los medios de producción es decir los capitalistas. Vos hablas de la esclavitud de los científicos rusos, pero omitís la explotación del hombre por el hombre que se da en occidente. ¿Acaso no se trata de esclavitud, claro, legitimada por los estados de occidente, y que se adjudican los términos libertad y democracia? Sería eterno hablar de esto; y no es mi intención defender a la postura soviética, porque también se trataba de un buró totalitario, nada diferente al buró totalitario de occidente.

22.07.09

¿¿¿¿Las bombas en Japón fueron para obsequiarles libertad y democracia???? Claro como EE.UU. es dueño de los capitales y las riquezas del mundo también son dueños de las palabras.

22.07.09

#Alejandro:

Te respondo con rapidez:

1.- La principal fuente de información de la que partí para redactar el artículo fue una autobiografía del propio Andrei Sakharov.

2.- No hay ninguna intención de posicionamiento político en el artículo, sobre todo porque huyo de la política, no tiene sentido alguno para mí.

3.- Disiento completamente con respecto a tu visión de las democracias occidentales. Donde yo vivo, en España, la política puede estar manejada por gentes de muchas tendencias, incluso por algunos incompetentes, pero puedo decir lo que deseo, moverme por donde yo quiera y prácticamente hacer cualquier cosa sin tener una policía política detrás, ni una constante pena de muerte segura como sí sucedía con los disidentes soviéticos. Me parece muy cómodo decir que todo es igual, que hay un “totalitarismo” global y bla bla, pero al analizar con seriedad la historia contemporánea, no cabe duda de que, con todas sus imperfecciones, las democracias occidentales no tienen nada que ver con totalitarismo de ninguna clase.

24.07.09

Ahora entiendo tu posicionamiento, no comparto para nada lo que decís con respecto a tu distancia de la política ya que tu artículo es claramente de carácter político, y tomas un posicionamiento claro. Comprendo que le tengas un poco de miedo o rechazo a la política y digas que no querés hacer política, Franco hizo lo necesario para que el pueblo español no piense en política y se refleja en tu opinión. Con respecto a que para vos la democracia es caminar libremente por la calle me parece algo superficial que no da cuenta de los valores democráticos. Claro, vos vivís en una monarquía y con una historia donde el fascismo jugó sus fichas. Si estás convencido de que España es democrática no podríamos llegar a un acuerdo nunca, porque difiero totalmente. Democracia y monarquía son incompatibles. En un país en donde aún existen los títulos de nobleza no existe la igualdad, y si no hay igualdad no hay democracia y libertad. Las desigualdades sociales son factores que atentan contra los valores democráticos.
Te vuelvo a reiterar y espero que lo pienses y comprendas de manera sustantiva: la explotación del hombre por el hombre que se da en occidente es lo que anula la democracia. En occidente deciden los capitales, y son las voces del capital las que se oyen.
Que puedas opinar “libremente” no quiere decir que seas escuchado, los medios de comunicación son empresas privadas formadoras de opinión pública, y que responden a los grupos de poder. La voces escuchadas son aquellas que no atentan contra el poder reinante.
Por otro lado yo nunca dije que todo es igual, tan solo dije que tanto los gobiernos soviéticos como los occidentales eran y son buró políticos al estilo burgués que toman las decisiones de manera arbitraria sin consultar a sus pueblos. Los pueblos tan solo delegan el poder a través del voto a sus representantes, los pueblos no gobiernan ni deliberan.
Lamento que los pueblos europeos aún no se despiertan para darse cuenta de las mentiras que les inventaron los que escribieron su historia, la historia de los que ganaron.

28.07.09

#Alejandro: Te agradezo que introduzcas un debate, aunque por mi parte no comparto tu visión del mundo, ahí queda, para ver si más lectores se animan a discutirlo. Personalmente, y para terminar el asunto, te diré que nunca me he sentido esclavo de nadie, al menos todavía y que la política, tal y como yo la entiendo, no es algo que me atraiga lo más mínimo, también te digo que todavía, porque de lo que sí estoy convencido es de que las personas pueden cambiar de parecer, yo también, por supuesto.

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