De lo “moderno” a lo “posmoderno”, continuando el debate

Sé que a muchos este debate les está aburriendo. ¡No se preocupe nadie! Pocas fuerzas tengo para seguirlo como quisiera, sobre todo por falta de tiempo, pero no quería dejar de incluir algunos pequeños apuntes sobre el tema, antes de volver, como es habitual, a mi intrascendente repaso de curiosidades técnicas o científicas del pasado.

Repasemos cómo ha evolucionado el debate:

- David de Ugarte comenzó con lo que, al principio, pensé que era una loa al irracionalismo con vena posmodernista. Comprendí más tarde que su idea era que el “combate” entre ciencia y pseudociencia cobrara nuevos tintes, más “irónicos”, desde un punto de vista igualmente posmoderno, idea con la que tampoco estoy de acuerdo.

- Respondí con una crítica a lo posmoderno como paraguas de la irracionalidad y la pseudociencia, seguida por réplica interesante de David sobre lo racional y el progresismo.

- Reuniendo todo y asistiendo como espectador “de lujo”, Juan Freire. (Gracias maty, por el aviso.)

- Como pienso que guarda relación con el tema, me permito listar mi anterior serie de artículos sobre Occidente:

Ahora creo que toca ordenar un poco mis ideas, sólo un poco, el tiempo no da para más…

Se ha empleado el término “moderno” de muy diversas formas a lo largo de la historia occidental, generalmente para expresar la ruptura con épocas anteriores. Así, tal y como afirma Habermas, puede rastrearse su origen incluso hasta el siglo V, cuando se deseaba expresar la diferencia entre los nuevos tiempos cristianos y el pasado pagano. No obstante, el uso actual de la palabra, se asienta en la Ilustración del XVIII, aunque con raíces en el XVII. Aquí, como en el caso anterior, también se desean expresar las diferencias con tiempos anteriores. La modernidad es la base ideológica que da forma a la sociedad capitalista -como reacción frente a la sociedad tradicional- basada en los principios de la razón, la experiencia y el ensalzamiento de lo práctico. Desarrollado el concepto con el auge de la burguesía y el capitalismo, supone la afirmación de ruptura con el mundo anterior, expresada en múltiples aspectos que han dado forma a la modernidad, desde el campo productivo, a través de las revoluciones industriales, a lo social, por ejemplo a través del desarrollo de la democracia. En el centro de todo el proceso “moderno” se hallan la ciencia y la técnica, a través de las que puede llevarse a cabo el proceso de “dominio” y comprensión de la naturaleza. Pero además de servir de base al estado liberal y a la sociedad industrial, lo “moderno” ha ido más allá.

El triunfo de lo moderno es el triunfo de la ciencia
, pues de ella nació, a partir, por ejemplo, de la Nuova Scienza de Galileo. La capacidad de la ciencia para explicar el funcionamiento de la naturaleza, constituye un poder con el que no podía luchar el “paradigma”1 reinante en la época anterior, esto es, la fe ciega en lo religioso, que obligaba mayoritariamente a conformarse con todo, desde lo natural a las estructuras sociales, el cambio de las grandes estructuras no era algo imaginable, cosa de herejías graves. La ciencia no triunfó en dos días, la transición fue complicada y traumática para muchos, pero se impuso por sus indudables ventajas a la hora de facilitar y explicar los asuntos de la naturaleza y la vida. La naturaleza de la ciencia hace que sea una forma de conocimiento abocada a la práctica, a la transformación, a la acción directa, más allá de las elucubraciones de filosóficas anteriores. Supuso la superación de Aristóteles, figura casi divina durante tanto tiempo, excusa para ciertos delirios religiosos y padre de muchas concepciones de la naturaleza completamente irreales e infantiles.

La ciencia y, con ella, la modernidad, se impuso por sí misma, por una razón muy sencilla: funciona, da respuestas útiles no simples divagaciones angelicales. Ahí nació la confianza en la razón como guía. La ciencia no era una religión, no suponía creer en un ente todopoderoso de posible carácter irascible, no te obligaba a comportarde de una manera porque sí. Se trataba, y se trata, simplemente, de un método de acercarse al conocimiento y modificación de la naturaleza. No entra en asuntos espirituales, no tiene que ver con revelaciones, simplemente, como método, creaba unas pautas para que cualquiera se interrogara acerca de lo que percibía por medio de la razón. De ahí que, con esa poderosa herramienta, los primeros grandes científicos fueran prácticamente héroes solitarios y autodidactas, no era necesario recurrir a gurús ni mirar al cielo, cualquier fenómeno cotidiano era susceptible de análisis racional. He ahí a Descartes y sus intentos de explicación en óptica y fisiología, erróneos pero bien encaminados, culminados por tantos otros, como Newton.

En ese momento se superó a la filosofía, que quedó relegada a las formulaciones sobre la existencia, las leyes del pensamiento, pero se alejó del camino de explicación de lo material, de la naturaleza. No sobrevivió ante el poder explicativo y transformador de la razón-ciencia. Ahí nació también el conflicto entre las dos formas predominantes de conocimiento o, si se quiere, grandes ideologías occidentales. Por un lado, la ciencia y el racionalismo, el positivismo en suma. Por otro, las filosofías de lo irracional, el vitalismo y el subjetivismo que, aunque pueda pensarse lo contrario, también son hijas de la modernidad.

La modernidad racional, basada en el método de análisis científico y el empirismo, parte del presupuesto de la existencia de la naturaleza como algo material -materialismo- real, independiente del “mundo” de las ideas o pensamiento humanos. Eso sí, no se piense que la modernidad racional es monolítica, a pesar de compartir la idea de que con la racionalidad se puede alcanzar el conocimiento del mundo objetivo, el racionalismo “puro” y el empirismo, que confiere primacía a la experiencia, tuvieron sus “guerras”. Fue la síntesis, o mejor, la convivencia de las dos formas de ver la cuestión lo que de verdad animó y conformó a la racionalidad ilustrada y, más tarde, las filosofías de la modernidad, como el materialismo o la plétora de filosofías racionalistas originadas en el positivismo, del positivismo lógico al racionalismo crítico de Popper.

Pero… ¡ay! en medio de todo el proceso surgió Hegel, lo que supuso la alegría de muchos, la confusión de algunos y el enfado de otros. Nació la razón dialéctica, la separación radical entre lo material y el proceso de conocimiento, entre la naturaleza y el ser, se desdibujan, dejando paso a los elementos subjetivos. Venían Hegel y sus hijos a intentar poner orden en el mayor problema de la modernidad, a saber, la dicotomía entre naturaleza y sociedad, entre sujeto y objeto, asumiendo que no hay separación radical entre ambos mundos sino que se influyen mutuamente. Luego llegó el marxismo, el materialismo histórico y los demás derivados, muchas veces poco amigos entre sí, la unión dialéctica de naturaleza y sociedad, el escenario principal de la comedia humana, a saber, el de la transformación de esa naturaleza por la sociedad y esa curiosa forma de “dogmatismo” que guarda la teoría del conocimiento marxista basada en en la práctica social -proceso de producción y reproducción sociales- como medio para alcanzar la “verdad”. Girando más la rueda llegaron los estructuralistas, hijos del marxismo… bla bla bla.

Mientras todo este lío “dialéctico” se desarrollaba, la ciencia occidental prácticamente creció, junto con su inseparable hermana la tecnología, sin hacer ni caso a la filosofía. Por mucho que los teóricos se empeñaran en adscribir a tal o cual marxismo o a tal o cual reacción a ese marxismo, las diversas teorías científicas, la gente que hacía ciencia, en su mayoría, pasaba de todo ello por completo. La ciencia se guiába y se guía por el método, no es que haya cambiado mucho la cuestión desde Descartes, simplemente funciona, el resto de consideradiones filosóficas o epistemológicas crecieron y se desarrollaron al margen de la misma. Es más, diría yo que sanamente, durante el siglo XX y en la actualidad, los científicos -físicos, químicos, ingenieros…- se han centrado en problemas prácticos o de explicación de las leyes que rigen la naturaleza. Creando teorías y modelos explicativos que, dicho sea de paso, no huyen del convencimiento de que el universo es una realidad compleja, sino que amoldan la idea a las capacidades, limitadas, de la mente humana. Por lo demás, en la labor científica en general, pregúntese acerca de filosofía de la ciencia y epistemología a esos mismos químicos, físicos o ingenieros… La respuesta será casi siempre la misma: se centran en el método, en el objetivo, las filosofías no van con ellos. Nótese que no cito las conocidas como “ciencias sociales” porque su evolución en este sentido es mucho más tortuosa y tormentosa.

Así, la ciencia, en mi modo de ver el asunto, ha seguido el pragmatismo más absoluto, ha seguido aplicando y perfeccionando el método tan querido por los viejos ilustrados y ha evolucionado en paralelo, sin entrar en contacto, con decenas de filosofías “explicativas” de la ciencia que lo único que han hecho ha sido emborronar miles de páginas que los científicos ignoraban. Puntualmente, cuando alguna de esas filosofías chocaba con la ciencia, la racionalidad era degradada y se convertía en pseudociencia, como en el palmario caso de Lisenko y su genética en la Unión Soviética.

Al otro lado del hilo, también dentro de la modernidad, surgió la crítica al positivismo, al racionalismo científico. Son las filosofías de lo irracional, que ponen en duda la validez de las conclusiones racionales, exaltan la intuición y llegan, en algunos casos, a reclamar la validez de la sapiencia espontánea. Nace así, en el marco de la posmodernidad, el postestructuralismo y se habla del fin de todo, incluida la ciencia y la historia2. Total, que tras muchos avatares, llegados a la segunda mitad del siglo XX, se plantea el final de la modernidad, nace lo posmoderno, o mejor dicho, los múltiples posmodernismos. Se plantea superar lo “moderno”, se critican los postulados de la ilustración. El término nació en el seno de la arquitectura, pero se ha aplicado prácticamente a todo, en medio de un cierto caos teórico que poco parece importar a los posmodernos convencidos. Vale, la modernidad “ha muerto”, ¿qué alternativa propone lo posmoderno al mundo “regido” por lo racional? Creo yo que bien poca.

Veamos, pretenden abrir una nueva época, un cambio en la historia, plantean el final de ésta, de la ciencia, del arte… todo llega a su fin, los presupuestos anteriores ya no son válidos. Los grandes cambios sociales, tecnológicos y productivos en Occidente tras la Segunda Guerra Mundial, la mutación del capitalismo, la crisis del estado del bienestar, la globalización… son los estimulantes naturales del posmodernismo, de los que nace cierto nuevo feminismo, el ecologismo y muchos otros discursos que se consideran alternativos. ¿Qué distingue a todo lo post…? Ciertamente, la crítica ante ese mundo “anterior” en crisis. Porque no puede decirse que haya ningún otro elemento unificador en el conjunto de las decenas de tendencias posmodernas, al menos yo no lo veo. La crítica es lo único que podría unirles. Esa es su base, la crítica de la modernidad. Es curioso, pero esta crítica de los postulados de la modernidad, racionalidad incluida, nace en los autodenominados “progresistas” de la llamada Escuela de Frankfurt, que “reaccionan” ante el mundo capitalista, mezclando, a veces incongruentemente, teorías de herencia marxista con otras teorías del tan desacreditado Freud y la herencia de lo kantiano.

¡Vaya mezcla de sabores y colores! La crítica fundamental se centra el en capitalismo moderno, pero también se centra en el racionalismo científico y esto es lo grave a mi modo de ver. Cierto es que más tarde evolucionan hacia algo que podría llamarse postmarxismo, pero su visión del capitalismo, al que simplemente ven como una especie de “religión” del dominio sobre la naturaleza y la sociedad, se mantiene. ¿Se plantean alternativas serias o al menos sólidas a la racionalidad? Según mi modo de ver, no, sobre todo porque lo que se inició como un interesante “experimento” de crítica social, se desmadró y se convirtió en vacío lleno de palabras sin sentido, me refiero, por ejemplo, a quienes tomaron el “testigo”, los franceses Foucault, Derrida, Deluze, Baudrillard… Recomiendo encarecidamente, tras la lectura de obras de estos autores y de otros de sus “escuelas”, la lectura del experimento Sokal, en el que se muestra claramente que, en realidad, muchas veces no dicen absolutamente nada y, para colmo, se atreven a usurpar el lenguaje científico, como si buscaran así un medio de justificar con algo “sólido” su falta de argumentos racionales, muy curioso tratándose de los más entusiamados defensores de la subjetividad.

Tal y como Derrida decía, lo posmoderno debiera identificarse con la deconstrucción, la creación de una nueva cultura y una nueva ciencia basadas en la busqueda de lo que subyace a todo lo que está aceptado por lo “moderno”. Con esto, se comete el verdadero “crimen” del posmodernismo, pues se convierte a la ciencia en un simple “relato” nada más, tan válido como cualquier otro. Aquí es donde quería ir a parar. Lyotard concluye con gran alegría que la ciencia, entendamos, el acceso al conocimiento a través del método racional-empírico, no sería más que un subconjunto de conocimientos, una simple “narración” condicionada por el uso del lenguaje. Con esto se da rienda suelta a un verdadero antirracionalismo filosófico que ha servido durante años de paraguas -¿epistemológico?- a estupideces de todo tipo, desde pseudociencias de nuevo cuño a creacionistas y exaltados religiosos de mil tipos diferentes o cualquier clase de relativismo cultural y cognitivo. Todos atacando diréctamente la única herramienta que ha permitido al ser humano alcanzar un mínimo conocimiento y control de la naturaleza: el método racional-empírico en que la ciencia se basa. Esta nueva filosofía, rechaza cualquier conclusión que pretenda ser universal, incluso son capaces en algún caso de negar la validez de las leyes de la física. Ha estado, y está, muy de moda en ciertos ámbitos de izquierdas porque sirve de coartada ideológica a su crítica del positivismo y del capitalismo, al que ven hoy día poco más o menos que como un imperio gobernado por la “maligna” tecnología. (Esto lo digo desde mi alejamiento más absoluto de lo político, que quede claro, no es una crítica a la izquierda en general, que es bastante heterogénea.)

Por todo esto, que en verdad merecería un análisis mucho más detallado, reacciono contra lo posmoderno, esa masa informe de tendencias de todo tipo que tienen en común una lucha, a veces rabiosa, contra lo “moderno”, sin plantear alternativas medianamente serias, tal y como lo veo. Pero, como está sucediendo desde finales del pasado siglo, llega la hora de reivindicar la herencia ilustrada, un reconocimiento del conocimiento científico. Como afirmaba Gitlin en 19993, “los años dorados de la Ilustración están todavía por venir”. Porque esa reivindicación de la Ilustración y la modernidad nos enseña que incluso el postestructuralismo ha basado muchos de sus postulados en ideas de la Ilustración.

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1 Permítaseme aquí este uso del concepto “paradigma”, aplicado de forma poco ortodoxa fuera del campo científico, lejos del modo de uso en Kühn.
2 Véase, por ejemplo, El fin de la Historia de Francis Fukuyama, o la serie de entrevistas de John Horgan en El fin de la Ciencia.
3 He recogido esta cita, así como parte de la información utilizada para elaborar este apresurado artículo, de una relectura de los extensos e interesantes capítulos dedicados a la filosofía de la ciencia que el que fuera profesor mío en Teoría y Métodos, hace años, José Ortega Valcárcel, redactó magistralmente para su obra Los Horizontes de la Geografía.

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35 Comentarios

25.08.06

Im presionante anotación. Creo que en estos años en la red no he leído una anotación (no transcripción de un libro) de tal importancia, brillantez y calado (a pesar de algunas tildes saltarinas).

Alejandro, me descubro ante tí.

PD: ¡Qué suerte tenemos de gente como tú en la patética blogosfera/blogocosa hispana! En cuanto termine el análisis/síntesis del libro de Quiñonero (espero a septiembre para reanudarlo y así dar tiempo a otros para que se lo lean y generen las anotaciones que me han prometido) prometo leer un libro tuyo y, si lo merece, bitácora específica al canto, como la dedicada a “De la inexistencia de España” de Quiñonero http://delainexistencia.nireblog.com/

Me falta tiempo para reseñarlo, ¡qué digo! anotar sobre tu sensacional disertación. A ver si alguien se anima a “menear” tu anotación, digo.

PLAS PLAS PLAS

PD2: A ver si un día visitas Tarragona. Te prometo marisco fresco, pago yo el convite.

25.08.06

Date un respiro, Alejandro. Dos “mega” post en dos días… Te vas a enfermar.

25.08.06

#José Antonio: Pachucho sí que ando, pero no tengo tiempo para parar a pensarlo. ;)
#Maty: Mis libros no son nada del otro mundo, es más, “el” libro, porque Herejes de la Ciencia es el único que “he dejado” que editen, porque los otros tienen circulación “privada” y marginal, creo que me quedó demasiado vulgar así que sería pérdida de tiempo por tu parte. Creo que puedo considerarlo una “pecado” de juventud, a pesar de que sólo hace tres años que se editó. Finalmente: ¡¡Me llega al alma lo de las tildes!! Suelo ser cuidadoso, pero con las prisas que tengo, demasiadas y muy malas, no puedo revisar los textos y voy a toda prisa escribiendo, la mayor parte de las veces de memoria, con lo que suelo meter la pata, soy muy despistado. En cuanto me pase por Cataluña te aviso… ;)

25.08.06
25.08.06

Interesantes palabras, y extensas, auq veo q el autor quizas se tomó las definiciones (modernismo, postmodernismo, deconstructivismo, etc) demasiado literales. Por lo que veo la gente interpreta como quiere estas definiciones, no habiendo una absoluta por sobre otras. así es como surgen corrientes alternativas a, por ejemplo, las corrientes artísticas más fuertes. Saludos y felicitaciones por tan interesante blog.

25.08.06

Me ha encantado tu explicación. Me molesta bastante ver día a día tanta gente sin un mínimo de interés por saber cómo es el mundo en realidad, dejándose alimentar día a día por los telediarios sensacionalistas, y reduciéndolo todo, como explicas, a un eres de este partido político o del otro.

No veo casi la televisión. Desde luego los telediarios para nada, doy gracias por tener Internet, que es mi ventana a un mundo mucho menos “masticado”. Me gusta la ciencia, que he devorado desde que tengo uso de razón, y siempre disfruto aprendiendo sobre las cosas, para entenderlas y no tener que esperar a que alguien me las “explique”. Desgraciadamente hace tiempo que sé que somos una minoría, y que además será imposible sacar a toda esta población de su aletargamiento. Y sólo deseo que nunca se crucen en mi camino, y a ser posible que su manera de ser acabe siendo beneficiosa para mi vida, léase trabajar para una compañía de telecomunicaciones (ingeniería que estoy a punto de acabar) y cobrar gracias a toda esa gente que no tiene dinero para llegar a fin de mes pero que gastan sus 30 y 60 euros mensuales en llamar a sus conocidos para decirles “en que semáforo estan ya de camino al bar”.

La gente odia la ciencia, la gente odia lo que desconoce, lo que les demuestra que hay algo fuera de ese esquema mental que tan fácil les ha hecho el análisis de la realidad. Ven la ciencia como ese grupo de “listillos” que están todo el día diciendo como son las cosas, muchas veces en contra de la explicación sencilla que les han enseñado nunca. Y disfrutan viendo como ocurren cosas como la recalificación de Plutón, dejándoles ese pensamiento de “mira, estaban equivocados y tuvieron que desdecirse”. No entienden que los errores y el contínuo cambio de pensamiento, es el camino hacia un mejor entendimiento de la realidad, que para nada es sencilla, y dudo que nunca llegue a ser entendida completamente.

Gracias por haber creado esta ventana a la sensatez y el objetivismo.

25.08.06

#Marcos: Lo has explicado mejor que yo. Gracias… ;)

[...] Dice nuestro amigo Alejandro Polanco que el debate modernidad/postmodernidad que retoma, aburrir a muchos. No estoy de acuerdo. Y creo que nuestro comn amigo Juan Freire tampoco lo estar. Creo que a Alejandro le aburre porque como l mismo confiesa no entiende bien las fuentes: lo que se inici como un interesante experimento de crtica social, se desmadr y se convirti en vaco lleno de palabras sin sentido, me refiero, por ejemplo, a quienes tomaron el testigo, los franceses Foucault, Derrida, Deluze, Baudrillard [...]

25.08.06

@ Marcos

Tu bitácora pinta muy bien, así que… ha sido “abducida” por mis lectores RSS para su seguimiento diario.

26.08.06

Leyendo la anotación de David de Ugarte, compruebo que sigue recurriendo a ese lenguaje tan escasamente inteligible, pero…

Confunde la OBJETIVIDAD de la Ciencia con la INDEPENDENCIA. En este mundo nada es independiente del todo: la ciencia es forjada por científicos, es decir, PERSONAS. Como tales, tienen sus filias y fobias, pero ante todo un buen científico de cualquier parte del mundo utiliza la misma metodología, que tan útil ha sido.

La ciencia intenta OBJETIVAR la realidad, elaborando teorías, hipótesis basadas en hechos y datos, que son “sagrados”. Si nuevos datos/hechos contradicen la explicación simplista de una realidad extremadamente compleja, se mira de mejorar o se abandona por otra, siempre bajo el escrutinio de la COMUNIDAD científica (recordemos lo de la fusión “fría”).

Evidentemente, la ciencia actual no puede explicar todo, pero AVANZA, no se queda estancada, enfrascada, “mirándose en el ombligo”.

Al final, se recurre al lenguaje más objetivo posible: las MATEMATICAS, de comprensión y validez universal. Dentro de las matemáticas hay muchos campos, herramientas posibles. Se utilizan aquellas que sean más útiles/prácticas para la ocasión.

Dentro de la comunidad científica, como toda entidad social, se reproducen los mismos comportamientos humanos que en cualquier otro ámbito. De Ugarte confunde CIENCIA con científicos.

Que los poderes públicos y empresariales influyen en la prioridad en los campos de investigación es indudable, así como sus posibles usos, pero el procedimiento de investigación, la metodología es la misma que seguiría un investigador aislado, encerrado o no en su laboratorio.

CONCLUSION: Que todo lo mezcla y confunde, en un “totum revolotum”, impropio de una persona con formación académica como la suya (economista). Tal vez por eso la Economía todavía es más sabiduría que ciencia, aunque la revistan con el calificativo de social.

Tal vez una de las causas del secular retraso universitario español radique en ello, en la incapacidad de objetivar, de sistematizar.

Los modelos económicos pueden ser de izquierdas, de derechas,… pero la ciencia, como la química, es universal y no sólo alemana. Sólo los incautos (habitualmente los periodistas) hablan de ciencia española, estadounidense…

26.08.06

Alejandro, yo alucino con tu blog. Es el mejor que he encontrado nunca. Este debate ha sido apasionante, aunque apenas lo puedo seguir con dificultad. Demasiada botellona y poca lectura. Supongo … :(

Yo fuí de joven una persona religiosa, pero desde siempre me apasionó la ciencia. Creo que entiendo lo que quieres decir, por que en el duro camino de liberar mi mente de la superstición, ese discurso “posmodernista” me vino que ni pintado, para poder encajar en mi cabeza la ciencia con la superchería religiosa. Era sencillo, solo había que pensar en el conocimiento cientifico como un conocimiento limitado (que sin duda alguna lo es) y una forma más de “dialectica”, cuya función solo era de caracter utilitario y no como un método para la búsqueda de la verdad. Al fin y al cabo, pensaba yo, la naturaleza era demasiado grande, infinita, compleja (eso me suena) como para que la limitadísima razón humana pudiera comprenderla sin realizar un acto de fe. ¿Quien me dice que la caprichosa naturaleza no puede decidir mañana que el agua hervirá a 120º C?. Conclusión: El conocimiento religioso puede explorar la verdad tan bien o mejor que la ciencia…. ..Que estupidez tan grande. ¡Que equivocado estaba!

El caso, es que tienes razón, la ciencia lleva demostrando 500 años como ha ido mejorado nuestra calidad de vida. Ha demostrado que es el único método de conocimiento que ha dado resultados. ¿Que es de la filosofía, la religión o el psicoanálisis? No han hecho nada, sabemos lo mismo sobre ello que cuando empezamos.

¡Que curioso que ahora piense todo lo contrario que antes! Ahora veo la ciencia como el único método (por muy limitado que sea) que aporta algo, en el camino de búsqueda de la verdad. El resto de los conocimientos… esos… si que son “utiles”. En el caso mas inofensivo son “utiles” para el bolsillo de alguien. En el peor caso sirven para mantener cohesionadas estructuras sociales subordinantes.

26.08.06

El Mito de la Cultura, Gustavo Bueno, Prensa Ibérica 1996
Capítulo IX. El mito de la cultura universal y la cultura kitsch cosmopolita, pág 208-209

"Cuando las teorías del "pensamiento débil" anuncian el final de la época moderna, ¿no están en rigor refiriéndose, no ya a la crisis de la época moderna, sino a la idea que de esta época se formaron adhoc los propios "postmodenos", como una construcción polémica o, si se quiere, como un invento editorial italo-francés? La única novedad sería su retórica: llamar pensamiento débil al que renuncia a la "comprensión del todo" -precisamente es lo que habían hecho los "espíritus fuertes", como se les llamó a los libertinos y a los "librepensadores" que, justamente en el centro de la época moderna presentaron la Crítica de la razón pura o el Ignoramus, Ignorabimus! un siglo después-. Lo que es débil, ¿no es el pensamiento monista, que no existe propiamente como tal pensamiento? ¿No es más fuerte el pensamiento finito que determina sus propios límites en cada caso? ¿Qué es más fuerte, qué tiene más potencia: un motor perpetuum mobile que no existe o una locomotora finita capaz de arrastrar decenas de vagones y cuya debilidad consistiera en su incapacidad para moverse por sí misma?

Pero hay más: el síntoma del "fin de los grandes relatos" en beneficio del pensamiento fragmentario, como característica para el diagnóstico diferencial de la cultura moderna y la posmoderna, parece un síntoma inventado, puesto que no es la concepción marxista el único "gran relato" de nuestro siglo heredero del siglo XIX. Nunca como en los finales de nuestro siglo, los "grandes relatos" han alcanzado vigencia casi universal, presentándose además como contenidos de una "cultura universal".”

26.08.06

Vaya, vaya… así que también disfrutas con la lectura del bueno de Gustavo. Una delicia. Hace tiempo que llevo preparando un artículo sobre sus ideas, pero nunca lo termino, veremos a ver si pronto… ;)

26.08.06

Los de “ciencias” también podemos adentrarnos fácilmente en el mundo de las “letras/pensamiento”. El camino inverso es harto más complicado.

Ese libro es primera edición, lo compré a las pocas semanas de ser publicado. Tras oirle en una entrevista en la vieja “Radio de Julia” (Julia Otero, en su primera etapa, la nocturna) sobre su reciente libro, no dudé en adquirlo.

Gustavo Bueno es el filósofo español vivo más importante. Polémico, sin duda, pero SOLIDO. Un INTELECTUAL y no uno más de tantos “intelectualoides” que pululan en los medios de comunicación españoles.

¿Te imaginas una bitácora donde participasen en los comentarios gente como él, Ratzinger (cuando era cadernal) y demás? Distintos, pero SOLIDOS, muy sólidos, intelectualmente. Lo que aprenderíamos leyéndoles en tiempo real. Discutirían desde la discrepancia en casi todo, pero siempre desde el RESPETO y la BUENA EDUCACION.

Lo dicho, la potencialidad intrínseca de la blogosfera está siendo desaprovechada. No es tenida en cuenta por tantas personas con tanto que aportar, que suelen sufrir fobia a la tecnología, por cierto.

26.08.06

Pues no, ni de lejos me imagino algo así, sobre todo porque, se diga lo que se diga, la blogosfera o como se llame es un fenómeno muy minoritario todavía y lleva camino de seguir así. Me refiero sobre todo al ámbito “hispano”, aunque se grite tanto que hay, o se presume que hay, varios millones?¿?¿ de blogs.

Me has recordado “La Radio de Julia”, escuchaba mucho aquel programa, sobre todo cuando lo emitían por las tardes. Me encantaba aquel antropólogo, a ver si recuerdo… ¿Manuel Delgado? Eso sí que era ver las cosas “de otra forma”, porque siempre era capaz de dar una vuelta de tuerca a todo, incluso a través de contradicciones, sacaba de sus casillas a todo el mundo. Pura diversión. No estaba de acuerdo con sus planteamientos muchas veces, pero al menos te hacía pensar, que es lo importante.

Con respecto a Gustavo Bueno, estoy de acuerdo, es más, creo que es el último filósofo de verdad que habita estos lugares. Claro que, esa estampa de ogro renegado que presenta, aunque a mí me encanta, es algo que a muchos les pone malos. ;)

26.08.06

He dado tantas vueltas que ya no se ni como empece a leer, pero me he leido todo todito y me habeis dejado absorta. No puedo aportar nada, me temo, me gustaria tener vuestro nivel pero no llego ni queriendo. Solo decirte que Manuel Delgado sigue en la ser por las tardes, por lo menos seguia el curso pasado y que puedes seguir escuchandole en la fonoteca de la ser, yo lo hago a menudo, como dices pura diversion.

Yo soy de ciencias, pero soy de letras, que ya es dificil ya, empece estudiando quimica, luego informatica y acabe en ciencias religiosas, tengo una patina estupenda en todo pero profundizo poquisimo y este post y todos los relacionados me han dejado patidifusa. Gracias por abir mi mente, a ti a Juan Freire a David, gracias a todos.

26.08.06

¡¡Seguro que puedes aportar algo!! Esto no es nada elitista :)
Gracias por la pista sobre Manuel Delgado, buscaré en la fonoteca de la Ser.

26.08.06

No tengo más remedio que reconocer que ma han gustado mucho estos dos artículos, lo que no significa que esté de acuerdo con todo lo que expones.
Por de pronto, no creo que la ciencia implicara la “superación de Aristóteles”, pues, en mi opinión, Aristóteles, precisamente, pretendió investigar la naturaleza con “armas naturales”, igual, por cierto, que Alberto Magno. Puestos a “superaciones”, yo aludiría, más bien a Platón. Otra cosa es la metafísica que se elabora en torno a Aristóteles o so pretexto de Aristóteles…
Insistes, si no me equivoco (puede ser un error interpretativo mío), en el carácter pragmático de la ciencia. Yo no creo que sea así. Es más, tengo la sensación de que la ciencia ha tratado siempre de conocer, más que de aplicar. De hecho, la forma de pensar de “científicos” y de “ingenieros” es muy distinta y, en ocasiones, opuesta. Quizá por formación tienda más al conocimiento científico que a la ingeniería y creo que existe una distancia considerable: el problema ingenieril es práctico: “¿cómo se soluciona esto?”, mientras que el científico es, más bien, del estilo: “¿qué es esto?” (casi es una cuestión ontológica).
En cuanto a lo que podríamos llamar “filósofos posmodernos” (si es que es asumible esa formulación), creo que hay diferencias notables entre los que mencionas y, sobre todo, no todo lo que dicen (citaría, en especial, a Foucault) es desechable.
Naturalmente que el que llamas “experimento Sokal” es iluminador y, desde mi punto de vista, una guía certera “al revés” de cómo escribir, pero, aún así, no invalida “todo”.
En cuanto a la “ciencia”, señalas que prescindes aquí de las llamadas “ciencias sociales”, por razones obvias. En mi opinión, habría que redefinir el concepto de “ciencia” y rehacer la clasificación de las mismas “ciencias”. La misma metodología “científica varía considerablemente de unas a otras. Física y química me resultan indistinguibles. La biología presenta una diversidad de objeto y metodológica impresionante (¿en qué se parece la botánica “descriptiva” y la bioquímica?). La psicología, ¿qué es? En cuanto a las ciencias sociales, ¿qué decir? Hay economistas que se empeñan en decir que “su” ciencia es natural… Cuando se mira con detenimiento, no es sino un estudio de un aspecto de la conducta humana. La sociología, ¿es ciencia?… Me temo que resulta casi imposible hablar de la “ciencia” con una mínima univocidad.
En todo caso, merece la pena revisar, como ya han señalado otros intervinientes, la bibliografía de Gustavo Bueno, a lo que añadiría la de Mario Bunge, por ejemplo.
Por último, quizá lo haya interpretado mal, pero, ¿es prescindible la filosofía? Habida cuenta de mi opinión acerca de la “ciencia”, creo que la filosofía tiene un papel muy importante en el contexto del saber. Y es cuando menos curioso que algunos de los físicos más destacados de nuestro tiempo acaben haciendo, de manera más o menos profesional, filosofía.
En todo caso, muchas gracias por ofrecernos esta invitación a la reflexión. Un cordial saludo.

26.08.06

#Illaq: ¡Precisamente eso es lo que pretendía! Que con aportaciones tan ricas como la que acabas de hacer, el debate crezca y ofrezca puntos de vista múltiples, yo no pretendo “sentar cátedra” ni mucho menos, para nadie, sobre todo porque soy consciente de mi gigantescas limitaciones, sólo quería exponer mi punto de vista actual sobre el asunto. Te responderé brevemente a algunas cuestiones: ¡No pienso que la filosofía sea prescindible! Si lo pensara no me hubiera molestado en leer a todo tipo de filósofos desde los “clásicos” hasta Derrida o Bueno. No, lo que digo es que en el proceso, sobre todo actual, de “crear” ciencia, los protagonistas de todo ello, los científicos, no sólo prescinden mayoritariamente de la filosofías, sino que sobre todo la desconocen y la ignoran voluntariamente porque, simplemente, no les es útil en su trabajo. Por otra parte, mi idea de “ciencia pragmática” deriva de esa otra idea, sería una ciencia práctica que enfoca su mirara a problemas objetivos sin pensar en “abstracciones molestas”.

26.08.06

Es bueno oír a alguien decir esto en voz alta.

27.08.06

Coincido con Illaq en que la superación es más de Platón que de Aristóteles, que también. Seguramente Alejandro pensaba en el Renacimiento, época en la que unos cuantos comenzaron a cuestionar los conocimientos de entonces, herencia -muy limitada- de los tiempos antiguos. Y, sobre todo, cuestionaron el PRINCIPIO DE AUTORIDAD. Que Aristóteles hubiese afirmado tal o cual cosa no debía considerarse como inamovible. Para algunos, en nuestros tiempos, el principio de autoridad sigue siendo vigente, sobre todo en disciplinas como la Historiografía y similares.

Metodología: claro que hay diversas, en función del campo científico, pero todas son hijas de la de Descartes, respetando las pautas básicas. Me parece que confundes PROTOCOLOS con el METODO CIENTIFICO, y la METODOLOGIA.

Ciencia/técnica: hoy van de la mano. Un científico ha ser hábil técnicamente y un ingeniero que se dedique a la investigación ha de respetar el METODO. Hoy en día la ciencia es más solución de problemas que otra cosa. Ahí está uno de los grandes debes de los diferentes gobiernos españoles: el no fomentar la investigación científica BASICA, que da sus frutos a largo plazo (los políticos siempre piensan “a corto”, al igual que los votantes, así nos va).

Filosofía: es una asignatura IMPRESCINDIBLE en la enseñanza media, porque AYUDA A PENSAR. Ese debiera ser el objetivo de un buen sistema educativo que apueste a la excelencia: formar alumnos para que sean capaces de PENSAR POR SI MISMOS, y que tengan CAPACIDAD DE AUTOAPRENDIZAJE. Yo no reniego del curso de Latín de 2º BUP, es más, lamento mis limitados conocimientos, cada día más oxidados. Ahora, nuestros gobernantes parecen apostar sólo por conocimientos técnicos, lo que es un error estratégico. Fijaos: CONOCIMIENTOS, que se desfasan con el tiempo.

Disfruté mucho de mis dos años de Filosofía (2º y 3º de BUP) -en los descansos solía aprovechar para ir a la Biblioteca Pública para ir a por libros de San Agustín, Santo Tomás y posteriores-. El problema a esa edad, y más ahora, es la PEREZA INTELECTUAL propia del adolescente, que suele estar por otras cosas (descontrol hormonal). Yo siempre he pensado que todo es compatible, en su justa medida.

Termino, creo que ha de volverse al ideal del hombre renacentista, aquel que intenta conocer todos los campos del conocimiento. Hoy en día es imposible, pero al menos hay que tener pinceladas y, sobre todo, CAPACIDAD INTELECTUAL para abordar en su profundización, si nos apetece o se nos requiere.

Esa capacidad requiere años de entrenamiento: técnicas de estudio, hábitos, capacidad de concentración, de abstracción, de lectura. Es precisamente el GRAN DEBE de nuestro sistema educativo actual desde hace más de veinte años, independientemente de los gobiernos de turno, central o autonómico competente.

27.08.06

Termino, la educación universitaria española también hace aguas, desde la implantación del sistema americano de los créditos.

En mi primer año de carrera, en la asignatura de Física (creo que eran 5/6 horas a la semana, muchísimo), estudiamos toda la física newtoniana, la electrodinámica, la relatividad y la cuántica. Ufff… Es decir, a marchas forzadas lo que en Físicas llevaba más cursos. Ojo, con el nivel de exigencia altísimo (un grandísimo porcentaje de alumnos venían con Matrícula de Honor de media).

Hoy en cambio, en muchas escuelas se ha generalizado un cursillo de preparación, dado el pésimo nivel en muchos campos de los nuevos alumnos. Para mí, eso es una SEÑAL DE ALARMA.

27.08.06

Mwe dejé el estudio de la física relacionada con las ondas.

27.08.06

Maty, me han gustado mucho tus intervenciones. Entre todo lo que comentas, me gustaría señalar y destacar ese “ideal renacentista” que, en mi opinión, no está de moda. Sin embargo, no hay otro modo de conseguir “hacerse una idea” del mundo en que vivimos y, sin esa idea, queda la puerta abierta a cuantas aberraciones cognoscitivas se puedan pensar, desde los talantes supersiticiosos hasta las conductas de una “especie” que considero particularmente peligrosa y suelo denominar “escepticismo militante”, que viene a ser una forma de “antiteología dogmática”.
Quiero destacar también de tus intervenciones la necesidad de las técnicas de estudio, la capacidad de concentración, etc., así como la de huir de la AUTORIDAD. Por desgracia, observo que, en muchos departamentos universitarios, lo primero que se mira de una tesis o de un trabajo de investigación es la “bibliografía” y las “notas” (sé, incluso, de alguno que tiene una especie de “baremo”…). Me pregunto qué clase de crítica puede hacerse desde semejante marco. Y ese recurso a la autoridad está bastante más extendido de lo que pueda parecer: cuántas veces no se encuentra uno con algún artículo de alguien a quien se presenta como “catedrático de …”, aunque el contenido nada tenga que ver con los puntos suspensivos, como si la categoría funcionarial “bendijese” toda opinión vertida por su titular.
En fin, lo dicho, muchas gracias por tu intervención.

28.08.06

Lo que cuentas es uno más de los GRANDES MALES que afectan a la UNIVERSIDAD ESPAÑOLA. No es problema de la ciencia, sino de algunas personas, bueno, no sólo algunas. En fin, que hay una CORRUPCION GENERALIZADA, a la hora del nombramiento del profesorado, otorgamiento de ayudas y demás. Yo me pregunto ¿dónde están los periodistas, los presuntos profesionales para estas cosas? Ni se les ve ni se les espera, así les va en su descrédito atroz.

Pero no nos engañemos, es sólo una parte más de la sociedad española, donde prima “el todo vale”, en la que no hay ninguna escala de valores sólida (sea la que sea, no entro). Cuando no hay ética/moral se produce inevitablemente la degeneración, que es lo que está sucediendo. Esos males siempre han estado ahí, pero tengo la impresión de que en estos últimos años se ha agravado la situación en la universidad española, donde reina el ENCHUFISMO.

Por eso abogo, y aalgunas muy poquitas voces más en la blogosfera, por la búsqueda de la EXCELENCIA, como única forma de sobresalir de todo este marasmo que es la red hispana. Cambiar el mundo, nuestro entorno, es harto difícil, pero sí podemos seguir unas pautas de comportamiento personales propias, distintas del “todo vale”. Con nuestros errores, pero siempre con esa meta.

Por eso no se ha de aceptar como válido cualquier pensamiento, por aquello del “relativismo” social/cultural. No, hay que cosas, maneras de proceder, de pensar que son incorrectas siempre. Pero claro, decirlo en voz alta, destacarse, discrepando del discurso dominante, implica ser objeto, habitualmente, de duras críticas e incluso graves improperios (en especial si la discusión está teñida de política), una muestra más de la MALA EDUCACION reinante.

Como recuerda repetidamente Juan Pedro Quiñonero, refiriéndose a España: Caína.

28.08.06

Bueno como ya he dicho que estoy a líneas generales de acuerdo, aún así creo que hay ciertas cosas en las que difiero y que pasare a comentar, profundizar, o simplemente revolver; la numeración no tiene ningún sentido clasificatorio, es solo por hacer algo de orden.

1. El relativismo epistemológico; la ciencia ha sido víctima de un ataque casi paralelo a su éxito, a resaltar la “filosofía de la ciencia”, alguna mal intencionada, y otra cuyo único interés era meramente descriptivo o incluso con fin de mejorarla. La primera gran confusión mal intencionada se da entre “Método científico” y “comunidad científicia”, entre ciencia y sociología de la ciencia. Como ya han dicho, los científicos son hombres y gran parte de la actividad científica es social y por consenso; ello no es ni menos un relativismo cultural o individual, la realidad no se puede silenciar, y no importa que digan los científicos si ello no se corrobora con la evidencia; la ciencia es y será lo que se atenga a ello y ahí no hay sociología que valga. No resta advertir que nadie ha propuesto una alternativa menos arbitraria que la ciencia; religiones, libertad, etc. No hacen más que silenciar la verdad cada cual a su modo.

2. El relativismo cultural: Es un fenómeno que yo llamo “Dilema del erizo versión gigante”, la humanidad se tiene pánico a si misma; los únicos dos proyectos idealistas en el último siglo ha sido el nazismo o fascismo, y el comunismo; ninguno funcionó y si trajo grandes desastres. El capitalismo que es poco más que un “Laisser faire, laisser passer” medianamente mediado o no, no tiene el inconveniente del idealismo; y poco ha poco el hombre ha tendido a abandonar sus ideas en pos de la convivencia y evitar el conflicto; las recientes alarmas terroristas agravan el asunto; y se ha vuelto imperante la idea del aislacionismo para evitar el conflicto. Yo considero que esto es un equivoco, sin embargo no seré tampoco quien apoye ideas intervencionistas; para mi occidente es un mal menor preferible al islamismo y otros, pero no por eso algo ideal o deseable.

3. Las ciencias sociales: He aquí un problema, y es que al menos coincidiremos en que el método científico de las ciencias naturales no es aplicable sin más. Llamar o no ciencias, a las “ciencias sociales” es un debate de poco valor, meramente etimológico y de etiquetas. Si nos limitamos a decir que el estudio social produce teorías, inevitablemente se sigue que tales teorías afectan el comportamiento humano, que es su estudio. Un ejemplo claro: La divulgación de la teoría de juegos, en Economía, puede llevar a que el hombre adopte otras estrategias a la típicamente egoísta llevándole la contraria a la teoría, aún cuando se cumplía perfectamente cuando era ignorada. Mismas normas para la sociología e incluso para la política. El comportamiento humano cambia conforme se conoce a si mismo, así sea para llevar la contraria y mantener la ilusión de la decisión.

En este sentido tienen razón los que dicen que el desarrollo intelectual y las teorías, van parejo a su asimilamiento histórico. Aún llendo más lejos, el absurdo y el ridículo, se va moviendo conforme la evolución de la sociedad; un niño de 10 años sin más evidencia y estudio que Anaximandro creerá ridícula a la idea de que la tierra se encuentre en el centro del universo. Son ideas con las cuales hilamos fino, ejemplos sin mucha relevancia, el tema realmente importante son los VALORES. Hoy consideramos inadmisible lo que hace menos de un siglo era completamente admisible; ideas de libertad, democracia y derechos humanos, son INVENTOS; no están escritos en ningún lado y la prueba es que el hombre ha llevado años considerándolo algo normal. La fraternidad Europea que hoy parece tan común y lógica, no es más que un invento de hace unas décadas, que si os pasáis por una, encontrareis las guerras mundiales, que no eran más que lo común en una Europa cuya costumbre era matarse mutuamente. ¿Y la discriminación a la homosexualidad y el racismo?, son aún más recientes; y son valores que hoy consideramos indiscutibles, no por la voluntad del hombre, sino por LOGICA; ¿Cuando cambio la lógica que antes era admisible y ahora no?

4. Progresismo:
Ya por ahí que se menciono a la escuela de Frankfurt, hay una cita de un libro de Adorno y Horkheimer que me agrada mucho: La condena natural de los hombres es hoy inseparable del progreso social.

Es de un libro posterior al seudo estudio interdisciplinar, diría que solo es filosófico lo cual lo salva en algunas partes; más adelante explicaré el por qué dos de los exponentes principales de la escuela de frankfurt abandonaron su método.

El hombre ha avanzado más que nunca tecnológicamente, hoy por hoy la producción de comida, bienes y servicios públicos es de un costo ínfimo; ¿Por qué entonces hay tanta pobreza, hambre y demás?, ¿Y por qué consideramos que riqueza, es popularidad, bienes de lujo, y ese paradigma del “éxito” ?, el avance tecnológico no va parejo al avance de la distribución, ni de la ideología del hombre. Se necesita de algo más que tecnología, de algo más que ciencia y filosofía; eso dicen quienes tienen esperanza en que se puede cambiar. Otros dirán, que no importa nada, que el homosapiens no da para más.
Yo solo quiero pensar que la pobreza del hombre se debe a un “lag” cultural, que en cuanto cultura y tecnología vayan de la mano, el hombre vivirá en paz.

Del libro que comente, los autores son de los que piensan que no se debe a un “lag cultural” (De hecho creo que son ellos quienes acuñan la expresión), por eso terminan cansados hasta del método estrella de la escuela de frankfurt de interdisciplinaridad extraña, e intentan con el pensamiento desnudo preguntarse que demonios le pasa al hombre que no evoluciona, diciendo por último: No se trata de conservar el pasado, sino de realizar sus esperanzas.

Es una idea peligrosa si se ve como una reformación total, la decepción no nos debe llevar a derribar todas las estructuras sin tener consideración por alguna, y de aquí diré que si por algo es que considero vale la pena en algo sobre las otras culturas, es únicamente por la ciencia.

¿Libertad, democracia, nacionalidad?, Si soy honesto, todo ello me sobra, son solo paleativos a la guerra, no la eliminación directa de la guerra; el día que no haya guerra necesitaremos democracia para qué? y libertad de qué?, para defendernos de que o quién?

De nuevo, no es un problema meramente económico:

Hay pueblos a los que se les soborna con el nivel de vida para no se paren a pensar por dónde anda el nivel de su vida.
Ana Diosdado

El pueblo nunca podrá escapar al consumismo, mientras se mantenga la idea del “éxito” como un mediano desarrollo intelectual, varios estudios, buena posición social, y varios bienes de lujo. Y si eso es lo que quiere un pueblo, bien merece sufrir lo insufrible, antes de que al conseguirlo, afiance esa idea y ya no haya quién la cambie.

Hay un hondo problema, y ese problema no va parejo al avance de las ciencias y la tecnología, que hace ya mucho tiempo cumplieron su función con la sociedad: Si una de nuestras condiciones era poder independizarnos del trabajo, y en últimas de la naturaleza: De los depredadores, del hambre, de la interperie. Ya lo hemos conseguido, sin embargo la dirección ha sido lo contraria; y hay algo claro, evidente, y es que hemos fallado.

4. Ingeniería y ciencia:

Si hay dos palabras, no tiene sentido darle a ambas el mismo significado; yo diría que la ingeniería es el uso de la ciencia para un fin determinado, no simplemente conocer. Así que en contraposición, a toda la parrafada anterior, si se acepta esta distinción, el problema esta en la ingeniería no en la ciencia, y si nos alargamos aún más, no esta en la ingeniería sino en quienes la enfocan o dirigen; y el paso lógico que quisieran dar mucho es: Esta en la política. Sin embargo no es del todo cierto, si se me permite yo diría que esta en la Cultura; tenemos una idea de progreso casi condenatoria, de consumismo e intelectualismo, y no de un verdadero deseo de saber; de valores inflados de competitividad y libertad. Todos quieren ser los mejores, lo que aún no descubro es “mejores” en qué; pareciera que solo quisieran ser mejores que la sociedad pero usando los mismos valores de ella; y muchos creen hablar de revoluciones, cuando no es más que la evolución de lo mismo, de la entretención y el aburrimiento como guías del hombre; los lujos e incluso el conocimiento en tanto no incomode.

Se quiere la evolución de la academia, nunca su abolición; se cree que ampliar un poco el estrecho del conocimiento es algo perfecto, sin preguntarse nunca nadie, cuando fue que el conocimiento dio a parar en una institución.

Aveces no se que es peor, si el estado actual, o el hipotético estado en que las demandas de la sociedad se cumplan. Tal vez el posmodernismo no es más que ese inconformismo sin mucho tino.

28.08.06

Me parece estupendo en resumen que has hecho. Sólo creo que has cartografiado mal a los estructuralistas. Al menos Levi Strauss y Althusser defendieron una epistemología racionalista, siguiendo a Bachelard, y destrozaron todas las ilusiones de la dialéctica. Althusser cometió el error de no querer ser excomulgado por el PCF y siguió hablando de “ dialéctica materialista”, aunque leyéndolo se hace obvio que su epistemología no tiene nada que ver ni con Hegel ni con la Diamat y que separa completamente lo material del proceso de conocimiento.

18.10.06

Querido primo, me encanta que estes tan prolifero. Continua. Un abrazo

20.10.06

¿Primo? No caigo… ¿?¿?

01.05.07

Curioso debate humanos, quizas deberias notar que hay algo que utilizais constantemente en vuestros enfrentamientos y es precisamente el motivo del enfrentamiento.
La verdad, concepto elastico, concepto arrojadizo, concepto mutante y mutador, concepto indescifrable y concepto antagonista, principio y fin de vuestra anchura intelectual….¿Porque unos definen verdad de una forma y otros de otra? ¡Si no hay acuerdo en las premisas, dificilmente lo habrá en la discusión! Algunos utilizan la verdad como medio, otros utilizan la verdad como fin. Algunos intentais llegar a la verdad a traves del conocimiento, otros utilizan el conocimiento como si fuera un fin. Muchos acusais vuestros males por falta de conocimiento y en ocasiones es el mismo conocimiento el que causa males. Algunos apoyais la ciencia por ser un metodo objetivo para conseguir conocimiento, e icluso hablais de la independencia del metodo. Hoy la verdad cientifica es una, mañana no. ¿Es la ciencia en si un fin, un metodo, algo utilitario? Algunos de vosotros cambias de posición la creencia con la ciencia….
En mis inumerables viajes a lo largo del cosmos nada ni nadie me ha satisfecho, conocimiento y sabiduria parecen lo mismo pero no lo son, lo unico constante, la unica verdad universal que he encontrado a lo largo de inumerables Eones es la duda, el enfrentamiento y el universo.
Cosmicos e interrogantes saludos.

01.05.07

Se me olvidaba felicitarte por tus magnificos escritos, Alejandro.
Un buen desmenuzado y clasificado.
Saludos Cosmicos.

01.05.07

Gracias a tí, Galactus, por tus comentarios. :)

04.01.08

MUY INTERESANTE

04.01.08

ESO LE SIRVE A MI AMIGA DANNA PARA SER UNA EXCELENTE PSICOLOGA .GRACIAS GALACTUS POR TUS COMENTARIOS TAN INTERESANTES

26.08.08

hola

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