Cuando hace poco más de un mes estuve en la tienda del Science Museum de Londres, tuve la tentación de comprar un juego de imanes en forma de pequeñas esferas con el que se pueden formar toda clase de figuras geométricas. Mi pasión por los imanes viene de lejos, tanto en la cara lúdica del asunto como por su interés didáctico. Recuerdo que, de pequeño, me encantaba extraer las barras imantadas de los topes de puerta magnéticos que se iban rompiendo en casa. Con el tiempo me hice con una amplia colección de imanes de todo tipo, siendo mis favoritos aquellos con forma de corona procedentes de viejos altavoces.
Y, he aquí que hace unos días me pasaron de la empresa De Uno a Diez uno de los productos que han comenzado a distribuir en España y, claro, mi pasión por los imanes se reanimó. Realmente se trata de algo adictivo, una colección de 216 pequeños pero potentes imanes esféricos que pueden combinarse para crear todo tipo de figuras tridimensionales. El juego incluye un catálogo de posibles configuraciones, pero realmente las posibilidades son infinitas. Eso sí, que nadie piense que se trata de algo sencillo. Tengo la virtud de ser bastante paciente y de que me encanten los juguetes de este estilo, aunque por desgracia hacía siglos que no dedicaba unos minutos a algo parecido. Para alguien sin paciencia podría llegar a ser un poco irritante el tener que dedicar mucha concentración y tiempo para lograr la figura deseada, cosa nada fácil al principio, todo es cuestión de práctica. Sea como fuere, tiene muchas virtudes, puede servir para tranquilizarnos, escapar un rato de la monotonía diaria y, cómo no, también le veo aplicaciones para mejorar coordinación manual y en pedagogía. Resumiento, si te enloquecen los imanes, no podrás vivir sin ellos. Ah, no creo que haya que recordarlo, pero siempre viene bien mencionar que los imanes potentes y las tarjetas de crédito, o los aparatos electrónicos, no se llevan muy bien, así que por si acaso mejor no mantenerlos juntos.
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Anexo: También me enviaron una funda para iPhone con forma de koala, pensado para el público femenino, que tiene su gracia, aunque se aleja de lo que suelo tratar en este blog, pudiera interesar a algún lector.
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8 Comentarios
Electrónicos y mecánicos! Tampoco es recomendable acercar imanes potentes a relojes mecánicos.
[...] Tecnología Obsoleta: Buckyballs, diversión con imanes [...]
Están muy chulas esas bolitas imanes, es increible todo lo que se puede construir con ellas.
Además su nombre es homenaje al gran inventor Buckminster Fuller.
Como regalo lo recomiendo mucho sin duda.
Pues tuya es la culpa. Acabo de pedir uno para regalar a mi hijo, eso sí, ya va
para 13 años. Gracias por la información y por tu estupendísimo blog
#Joan: Estoy seguro de que le va a encantar… y a ti también, porque creo que para este tipo de “juegos” no hay edades.
Es curioso que la raíz de la palabra, bucky, también hace referencia a un material espectacular (buckypaper), que recibe el sobrenombre de papel más fuerte del mundo http://www.youtube.com/watch?v=hkijxr4z_mY&feature=player_embedded
Yo las tengo desde hace cosa de un año, y fueron una estupenda compra. Son muy entretenidas y tienen muchas posibilidades.
Además, si se te cae alguna, haces una pelota con el resto, la pasas por donde crees que está la que ha caído y seguro que se pega. Tienen mucha fuerza para lo pequeñas que son, jeje.
Cuidado! Este tipo de imanes son muy peligrosos si se los traga un niño. Los que seáis padres extremad las precauciones