Estévez Varela y el sueño del motor de agua

En este post resumo brevemente mi artículo sobre Estévez Varela que publiqué en la revista Historia de Iberia Vieja en su edición del mes de noviembre de 2011. Véase también como complemento este otro post.

Prueba previa del motor de agua. Una prueba consistente en llenar su generador de hidrógeno, con agua corriente, de la que bebió antes, agregando un producto químico que hace al agua más conductora, y conectando después el generador a una batería de 12 voltios, con lo que empezó a producirse hidrógeno y oxígeno, ha realizado hoy antes los informadores sevillanos Arturo Estévez Varela, el inventor del ingenio que, según él, podrá poner en funcionamiento los motores de los coches y cualquier otro motor de explosión utilizando agua como combustible. “He pretendido demostrar con esta prueba —ha dicho Estévez Varela— que el hidrógeno es un gas explosivo y que para producir la explosión no es preciso gastar, como algunos técnicos han dicho, la misma cantidad de energía que se requiere para producirlo. He llenado un pequeño globo con ocho o diez centímetros cúbicos de hidrógeno; agregué un poco de aire atmosférico con una bomba de inflar neumáticos; he puesto en el cuello del globo una bujía; produce la ignición en esta bujía y el globo ha hecho explosión. Con ello demostré contra la opinión de algunos, que el hidrógeno es el mejor combustible que existe”. Arturo Estévez que, obvio es decirlo, insiste siempre en que su motor de agua no puede fallar, reserva la prueba final de hacer mover un coche normal con su generador de hidrógeno para efectuarla en su pueblo natal de Valle de La Serena, y continúa mientras tanto a la espera de que las autoridades correspondientes fijen la fecha para la misma. La Vanguardia, martes 6 de octubre de 1970.

0341490a062a11e180c9123138016265_7Inventos geniales que podrían solucionar cualquier crisis energética perdidos para siempre por culpa de las grandes industrias petroleras o malvadas y oscuras agencias de diversos gobiernos. No suena nada mal todo esto, sobre todo si se está pensando en escribir un guión para una película de acción o algo similar. Por desgracia, la realidad no es tan emocionante, aunque ciertos “románticos” se empeñen en ver supresión de tecnologías milagrosas por todas partes. Curiosamente es este asunto, junto con el de las hipotéticas, e imposibles, máquinas de movimiento perpetuo, uno de los más repetidos dentro del abigarrado mundo de las conspiraciones. (…) Lo siento por todos los que se divierten con las conspiraciones energéticas, pero de momento el petróleo sigue siendo demasiado barato, en comparación con cualquier otra alternativa, como para soñar con automóviles animados por otra energía. (…) Dicho de otro modo: hoy día hay muchas tecnologías capaces de mover nuestros coches sin apenas contaminar, pero no son rentables, y cuando a la gente le tocas el bolsillo, el resto de elementos de la ecuación dejan de tener importancia, sobre todo ahora que el mundo se ahoga en una crisis de las que marcan época.

¿Un motor de agua?

Toda la parrafada anterior, a riesgo de parecer negativo, me sirve para introducir la figura de Arturo Estévez Varela, un ingeniero realmente especial, diría que casi un Quijote entrañable y visionario. Estoy seguro de que hubiera disfrutado como un niño en nuestra época de tecnología desbordante, porque tanto en sus patentes como en sus demostraciones descritas en prensa se percibe mucho más que el buen oficio con las máquinas, se siente verdadera pasión por encontrar soluciones económicas en beneficio de todo el mundo. Claro, el problema está en que esa pasión no se convirtió en verdadera revolución, y pasó a dormir en las hemerotecas. Si acaso Estévez Varela se ha convertido en algo así como un ejemplo de sabio dejado de lado por los grandes poderes, pero por mucho que los amantes de la conspiración quieran tomarlo casi como patrón nacional, creo que no hay caso. Y no lo hay porque si bien Estévez Varela fue un visionario, (…) no pudo superar el principal escollo que la tecnología del hidrógeno sigue teniendo: su alto coste energético. Sí, el motor de agua que inventó, junto con el inventado por muchos otros, funciona sin problemas, porque en realidad lo que hace es emplear hidrógeno como combustible. No contamina y tiene un poder energético asombroso pero, ¿a qué coste? (…) Lamentablemente, ahora mismo, se requiere demasiada energía para romper la dichosa molécula de agua y eso, en términos económicos, es una ruina.

Lo voy a repetir otra vez, aunque me arriesgue a parecer un pesado: por mucho que se hable de conspiraciones, ni en el caso de Estévez Varela ni en otros similares hay conspiración alguna. Admiro profundamente el espíritu que ponía el inventor a principios de los años setenta en las demostraciones de su motor de agua que, como ya he afirmado antes, parecía funcionar realmente. Pero una cosa es hacer funcionar cierta tecnología y otra muy diferente que sea competitiva, que es otro asunto muy diferente y algo que muchos no quieren escuchar aunque los números cantan. Porque, pensemos con frialdad, muchos dicen que Estévez Varela empleaba boro que, reaccionando con el agua, generaba el hidrógeno que alimentaba su motor. No hay nada extraño en ello, solo que el precio del boro no es precisamente atractivo. Es más, el “residuo” de boro resultante de la reacción, si se desea emplear para volver a recuperar el propio boro como elemento, requerirá nuevo aporte de energía para poder utilizarse otra vez. En conclusión: no hay nada “gratis” en todo el proceso. Solo me queda una incógnita, algo que me sorprende de las declaraciones del propio inventor. Se afirma en algunas notas de prensa que el “reactivo” lo que hacía era facilitar el proceso de electrólisis, como si de un catalizador se tratara. Esto nada tiene que ver con una reacción con boro, pero como no hay detalles de lo que realmente sucedía en el interior de su ingenio, poco más puedo decir, quedando por tanto la hipótesis del boro como la más lógica hasta ahora.

Despiertan cierta fascinación las afirmaciones sobre que Estévez Varela fue torpedeado por el régimen de Franco, que habría ordenado frenar el desarrollo de su motor de agua después de que algunos informes de ingenieros recomendaran no apoyar el invento. Sí, todo ello guarda cierto aire de romanticismo, algo así como “el inventor contra el tirano”, pero nuevamente la realidad parece ser otra. Al margen de las demostraciones públicas que realizó el inventor, y de ciertas afirmaciones sobre un ingrediente secreto que añadía al agua, poco más puede decirse. A buen seguro que el ingrediente, de no ser boro, debía ser un elemento similar que, en contacto con agua, generaba el hidrógeno que el motor necesitaba.

Las patentes de Estévez Varela

No andaba desencaminado el inventor al soñar con un mundo movido por hidrógeno. A fin de cuentas, todo parece indicar que este elemento, el más abundante del universo, servirá para dar vida a la sociedad del futuro después del fin del petróleo, sea cuando fuere que suceda esto. Desde hace décadas muchos laboratorios de todo el planeta investigan nuevos métodos para obtener hidrógeno del agua, aunque esta tecnología todavía está dando sus primeros pasos. Puede que llegue el día en que la energía solar se emplee para esta tarea, o que el mundo se llene de pilas de combustible, también basadas en la misma idea, pero milagros no hay, ni ha habido.

Sin embargo, aunque Arturo Estévez Varela es recordado por su célebre motor de agua, o de hidrógeno más bien, un repaso a sus patentes en la Oficina Española de Patentes y Marcas nos descubrirá a un hombre inquieto y preocupado por otros aspectos de la técnica que iban más allá de los motores. Recomiendo leer estas patentes porque en ellas se observa esa pasión inventiva que mantuvo durante décadas y que resulta ciertamente loable.

Antes de repasar brevemente algunas de esas patentes, cabe mencionar que si se revisa la prensa española de finales de los años sesenta y principios de los setenta del siglo pasado, no será complicado encontrar al señor Estévez Varela referido en múltiples artículos. La mayoría se centran en su figura como inventor del motor de agua y en las demostraciones que realizaba, pero otras se apartan de ese tema central para abordar otros ámbitos ciertamente asombrosos. He aquí, por ejemplo, lo que publicaba el diario ABC en la página 41 de su edición de la mañana del 24 de octubre de 1969:

La NASA compra el invento de un español. El ingenio de Arturo Estévez Varela servirá para recuperar la primera fase de cohetes espaciales.

Don Arturo Estévez Varela, el inventor extremeño radicado en Sevilla, descubridor de un ingenio que, según afirma, puede servir para recuperar la primera fase de los cohetes espaciales, vuelve a ser noticia ante su inminente marcha a la capital de España para hacer entrega en la Embajada de los Estados Unidos en Madrid de la Memoria de su invento.
—Efectivamente, el domingo por la mañana marcharé a Madrid para retirar la patente del Registro de la Propiedad Industrial. Después iré a la Embajada de los Estados Unidos y haré entrega de la misma.
—¿Está esto ya estipulado de antemano?
—Sí. Todo esto responde a un acuerdo que tomamos el día cuatro de que tan pronto estuvieran todos los papeles en regla y en mi poder iría allí para hacerles entrega de los planos y la Memoria de mi invento.
—Es decir, ¿lo hará todo a cambio de nada?
El señor Estévez Varela sonríe y deja entrever que habrá algo por medio, pero prefiere no hacer comentarios.
—A partir del lunes próximo podremos hablar más concretamente.
—¿Cuánto tiempo lleva trabajando en este sistema?
—Mucho. En abril pasado hizo un año y medio que comencé. En cuanto a la aplicación de la recuperación de cohetes espaciales, desde mi vuelta de Cabo Kennedy, cuando fue lanzado el Apolo 11. Allí se mostraron interesados en mi proyecto y me animaron para seguir adelante. Desde finales de julio, por lo tanto. Habré empleado aproximadamente unas mil doscientas horas en total. Ochenta o noventa días.

Bien, léase el anterior recorte de prensa con mucha prevención, porque ya sabemos lo que sucede con la hemeroteca, sobre todo si de ciencia y tecnología se trata. Ahora bien, aunque hasta donde yo sé, el asunto “espacial” de Estévez Varela no llegó muy lejos, sirve de ejemplo único que nos muestra a una persona soñadora pero ni mucho menos equivocada, puesto que la recuperación de cohetes era ya entonces toda una prioridad para la NASA, sin duda pensando ya en lo que iba a ser el transbordador espacial con sus cohetes de combustible sólido recuperables. El ingenio para recuperar cohetes, que pudo presentar en Estados Unidos, al que llamó “plano-alas” era una atractiva propuesta que podría también utilizarse para el salvamento de aeronaves con problemas. La idea consistía en asociar a la nave un sistema de palas capaz de disminuir la velocidad de caída en la atmósfera.

Como puede verse, no se trató de un inventor obsesionado con un solo campo, sino que exploró toda una galaxia de aplicaciones tecnológicas. Por ejemplo, puede leerse en La Vanguardia, edición del martes 30 de mayo de 1972, cómo ya por entonces había dejado un poco de lado el motor de agua, que intuyo le ofreció más dolores de cabeza que otra cosa, para pasar a centrarse en un nuevo invento:

Medalla de plata en el Salón Internacional de Bruselas al inventor extremeño don Arturo Estévez Varela.

Un diploma y medalla de plata ha conseguido (…) el inventor extremeño-sevillano (…) por su ingenio “purificador de gases contaminantes”. El invento consiste en un aparato que suprime la contaminación atmosférica en las industrias, calefacciones domésticas y en toda clase de vehículos movidos con gasolina o gas-oil, según la descripción del autor. Informa también el señor Estévez Varela que se ha dirigido a todos los alcaldes de España ofreciéndoles el invento, el cual pone a disposición de todas las ciudades españolas, haciendo expresa renuncia a cuantos derechos de patente le corresponden. Respecto a su invento más conocido, el famoso “motor de agua” (…) se muestra reservado. “Únicamente puedo decir (…) que tal vez pronto pueda hacer a este respecto manifestaciones muy interesantes. De momento, todo lo relativo a este invento se halla en un compás de espera”.

La anterior nota incluye otro de los aspectos fundamentales de Estévez Varela como inventor. Puede que fuera demasiado idealista, de eso no hay duda, pues su intención de ofrecer libremente sus inventos para que fueran aprovechados por el mayor número de personas aparece a menudo en la prensa de la época. Las patentes del inventor extremeño nos descubren todo un mundo de intereses. Por ejemplo, fechada el 14 de octubre de 1965 consiguió una curiosa patente para un “Asador de pollos por rayos infrarrojos”. Del 4 de octubre de 1969 data su patente “espacial”, bajo este complejo título: “Un plano-ala dividido en tres partes, una parte productora de fuerza motriz, otra de sustentación y una tercera de estabilización”. Sus numerosas patentes abarcan desde un filtro de antena para radios y un condensador electrolítico, que datan de 1951, hasta atrevidas propuestas como la que en ese mismo año logró también patente y que estaba pensada para aprovechar la energía de vehículos que rodaran por calles y carreteras para generar electricidad. Una máquina aventadora para limpiar cereales, de 1953, o una linterna de mano de carga continua, que vio la luz en 1946, son solo algunas muestras de la amplia variedad de intereses del inventor. Pero, sin duda, fueron sus numerosas patentes sobre pretendidos generadores de hidrógeno las que atraen más la atención, como el “Generador y gasificador de hidrógeno de funcionamiento automático para motores de explosión”, que data de 1970. (…)


9 Comentarios

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04.11.11

A propósito de motores de “agua”

Amazing.es Una máquina de vapor hecha de cristal

Una llama, un poco de líquido en ebulllición, vapor y empieza el espectáculo. El maestro cristalero checo Michal Zahradník construyó en 2008 esta pequeña maravilla reproduciendo la máquina de vapor de Stephenson. Cada una de las piezas es de cristal y permite ver las tripas del ingenio como nunca las habíamos visto.

-> YouTube Working Model of Stephenson’s STEAM ENGINE made of GLASS ! Rare!

Sigo leyéndote vía sumario RSS aunque no comente. Saludos.

04.11.11

#maty: ¡Gracias! :-)

20.11.13

Increible !!
Lo que no aclaran es si funciono el invento y lo regalo a los españoles,
¿Porque no lo utilizan?
Seria una vergüenza que habiendo tenido un genio talentoso y ademas
altruista, desperdicien sus grandes inventos
y si es la clasica excusa de sale mas caro el consumo de energia que la produccion, pues a investigar para mejorarlo, si hubiesen empezado en los 70s hace ya 40 años, ya se tendria algo, no creen, pero huevones descerebrados lo quieren todo peladito y en la boca…

08.03.14
06.06.14
14.06.14

Otro post sobre el motor de agua de Estévez Varela:
http://www.lamentiraestaahifuera.com/2010/01/07/el-absurdo-motor-de-agua/

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