Brad Lemley, en su artículo Nuclear Planet de agosto del 2002 para Discover magazine afirmó:
¿Qué es la Tierra? Los poetas dicen que es zafiro del cielo, un orbe azul celeste. Los astrónomos afirman que es un planeta de tamaño medio que orbita en torno a una estrella media. Algunos ecologistas creen que es la Madre. Los biólogos nos dicen que es la única casa conocida de la vida. Pero la definición más científicamente exacta pudiera resultar la más insospechada. La Tierra, según el geofísico J. Marvin Herndon, se trata de una gigantesca central nuclear natural.
Puede parecer radical, pero varios indicios nos cuentan que algo de cierto hay en el asunto. Se sabe que el interior de nuestro planeta contiene, y “emite”, una considerable cantidad de energía en forma de calor. En eras pasadas esa cantidad era superior a la actual, sin embargo, sigue existiendo en gran cantidad. Se suele afirmar que gran parte de esa energía proviene de la desintegración de elementos radiactivos.
Pero, según Herndon, no sólo la desintegración es la fuente de ese calor, sino que el núcleo de nuestro planeta sería, desde hace eones, un verdadero reactor nuclear de fisión gigantesco. Herndon ya había propuesto hace tiempo la existencia de estos reactores planetarios en el interior de planetas gigantes, como Júpiter. Además, ésta sería la fuente que originaría el campo magnético terrestre.
La existencia de pequeños “reactores” de fisión naturales ya se había documentado desde los años setenta, tras los descubrimientos de rastros de uno de ellos activo hace dosmil millones de años en África. Ahora bien, ¿existirá realmente un reactor activo en nuestro núcleo planetario? Se intuye que en planetas gigantes sí son posibles, sobre todo dado que emiten al espacio gran cantidad de energía que no es captada del Sol. Se solía atribuir ese exceso energético a la gravedad. Pero desde 1992, Herndon propone que la fisión podría se la causante. Átomos de uranio y de otros elementos fisibles, sometidos a las temperaturas y presiones del interior de los planetas, podrían entrar en reacción en cadena de manera espontánea natural.
Ahora bien, aunque este geofísico ha mostrado cálculos y teorías, la idea del Georeactor no ha sido plenamente aceptada porque todavía no hay pruebas concretas que nos indiquen la realidad de su existencia. Así que, de momento, la duda está presente… ¿vivimos en la corteza del zafiro celestial de los poetas o sobre un monstruo nuclear?
Más info:
- Web de J. Marvin Herndon
- On Initial Aggregation/Ignition of J.M. Herndon’s Earth Georeactor
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2 Comentarios
[...] Ahora bien, todo eso no son más que bagatelas al lado de los proyectos de macroingeniería ideados para convertir a la Luna en un potente reflector de luz solar. Sobre este tema, recomiendo leer con calma el denso informe que el geógrafo Richard Cathcart, experto en macroingeniería, ha publicado al respecto. Cathcart es un viejo conocido de TecOb, puesto que ya visitó este blog cuando traté temas como la Presa de Gibraltar o el Georeactor. La cuestión central consiste en cómo iluminar diversas áreas de la Tierra por medio del uso de grandes reflectores manufacturados en la Luna: [...]
[...] en TecOb sobre este asunto hace años, pero una reciente anotación en BLDGBLOG me ha animado para ampliar [...]