El espíritu de la Enciclopedia

La EnciclopediaEstoy hasta las narices de esa moda posmodernista que parece regocijarse en la, aparente, decadencia de lo occidental y proclama el fin de todo. Nunca he comprendido esa manía autocomplaciente, casi masoquista, de recurrir a la idea de la decadencia de occidente para “explicar” todos los males del mundo. La cosa viene de muy lejos, pero los apóstoles de esa idea parecen olvidarlo, hablando siempre en “presente”. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? Y un cuerno, vaya manera más extraña de tirar piedras sobre tejado propio. Los “agoreros” de la decadencia occidental, la mayoría muy comerciales curiosamente, han hablado acerca del fin de la historia, el fin de la ciencia, del arte… La única constante en el universo es el cambio, no puede pensarse que exista nada inmutable porque la experiencia histórica, a pesar de los desmemoriados, nos dice lo contario. Si acaso, la única cosa que no ha cambiado es la estupidez humana. Occidente no es una sola idea, no es un modelo único, no es algo “terminado”, porque está en contínuo cambio. Es más, la mayor parte de los “finalistas” ni siquieran han sido capaces de explicarnos qué es eso que llaman “occidental”.

Todo tiempo tiene sus problemas, todo lugar guarda sus conflictos, pero creo que no se debería olvidar que, recorriendo todo el espacio geográfico de nuestro mundo y mirando con lupa la historia de la humanidad, nunca se vivió un período de paz, prosperidad, bienestar y creatividad como el desarrollado en eso que llaman Occidente desde mediados del siglo XX. Formamos parte de una sociedad y cultura, la occidental, que vive en permanente conflicto y evolución, pero que está aprendiendo, duramente pero con gran convicción, que los conflictos no se solucionan a golpe de garrote o por medio de edictos “divinos”. Aquí nació la democracia, el libre comercio, la ciencia, la industria, la revolución tecnológica, en definitiva, la libertad con mayúsculas, básicamente, algo tan simple, como poder decir, pensar y hacer libremente, sin temor a gobiernos teocráticos ni miedos irracionales de corte similar.

Será un “modelo” problemático, todavía no perfeccionado, con sus crisis y debates, pero, por favor, miren al resto del planeta. Y no vengamos ahora con el maniqueismo de que es culpa “nuestra”, que todo lo “no occidental” está ahogado en la miseria económica y/o social por nuestra culpa. El fenómeno colonial/neocolonial es demasiado complejo como para reducirlo a esa simple deducción, al igual que la “globalización”, que es así mismo demasiado intrincada como para posicionarse brutalmente “a favor” o “en contra”. Nada es tan sencillo.

Ahora bien, a todos los que ven a Occidente como origen de todos los males actuales, aquellos que preconizan el fin de todo por aquello que lucharon decenas de generaciones de europeos y norteamericanos desde hace siglos, les recomiendo que vuelvan, si alguna vez lo hicieron, a hojear la Enciclopedia. Les animo a que, a través de ese ejercicio, vean que Occidente no ha hecho sino comenzar su andadura, que no hemos rascado siquiera todavía la superficie del problema, que la ciencia, la democracia y la tecnología son jóvenes, están vivas y tienen todo el futuro por delante.

El espíritu de la Enciclopedia está, a pesar de todo, vivo, no debe olvidarse. Siguen entre nosotros los motivos que llevaron a un grupo “radicales“, en el sentido “reformador” de esa palabra, a reunirse, allá por 1745, para compilar todo el saber humano, siguiendo el modelo de la Cyclopaedia de Chambers. Lo que, en un principio, no era más que un ejercicio de inventiva, se convirtió en la semilla de la que surgió Occidente porque, aunque los primeros esbozos nacieron en la Grecia Clásica, la Roma Imperial y, más tarde, con los renacentistas, la Reforma y la Revolución en Inglaterra, fue la Enciclopedia lo que detonó finalmente las otras dos Revoluciones que han dado forma a nuestro modo de vida, la Francesa y la que originó el nacimiento de los Estados Unidos.

Tiempo después de aquella reunión, en la que se planteó reunir todo el conocimiento pero no se llegó a descubrir cómo hacerlo, se encargó a Denis Diderot la realización de un Diccionario Enciclopédico. Una tarea más o menos sencilla, nada del otro mundo, encomendada a un escritorcillo pesudoerótico poco conocido. Pero, sorpresas te da la vida, el inquieto Diderot, juntando su ilusión por el proyecto a la impetuosidad y buen hacer literario de Jean D´Alembert, decide pasar de hacer una simple “traducción” del mamotreto de Chambers para alumbrar una nueva obra, una Revolución hecha papel. En aquellos días, como había sido norma durante mucho tiempo y, lamentablemente, sigue siendo así en muchos lugares, el único libro de cabecera admitido era un grueso “tocho” religioso. Ahora, en la mente de aquellos dos “locos” nacía la idea de centrarse en el ser humano, en la Naturaleza, con mayúsculas, dejando de lado cualquier referencia a lo religioso pues, con lógica, aquello no formaba parte del conocimiento. En ese momento surgió la esencial separación entre lo religioso y lo terrenal, no se consideró ya la intervención divina en los asuntos humanos y, mucho menos, la “legitimidad” de algunos mandatarios por “derecho divino”. La objetividad, la ciencia, la tecnología, la filosofía natural, la ética, el espíritu de Locke y Francis Bacon, el método experimental, la libertad, en definitiva, vivieron a partir de entonces en los diversos libros que compusieron aquella Enciclopedia. Hasta 1765, año en que apareció el último volumen, se desarrolló un duro trabajo en el que participaron muchos revolucionarios del saber, desde simples artesanos a grandes de las letras, como Voltaire. Llegó a tener cuarenta y tres ediciones que se extendieron por toda Europa y América, se hicieron copias por doquier, “piratas” dirían algunos ahora, se leyó con pasión. Aquel simple montón de papel en el que se desarrollaba metódicamente la historia del conocimiento, se explicaba cómo construir máquinas, cómo investigar, se describían todos los descubrimientos científicos de la época, enseñaba matemáticas, agricultura, artesanía… fue prohibido por gobiernos e iglesias, su tenencia era considerada como “pecado”, leerla podía constituir delito y, logicamente, cayó de lleno en el Índice de Libros Prohibidos. Y todo, porque cometió la más grave de las faltas: Enseñó y animó a PENSAR, por uno mismo, sin tener que recurrir a intermediarios “divinos” ni otras tutelas. La Enciclopedia, construida con espíritu crítico, sigue más viva que nunca, animando con su contenido, a través de las múltiples formas en las que ha evolucionado, el principal motivo por el que fue concebida, la verdadera esencia de Occidente: el pensamiento racional, que es el mayor de nuestros tesoros.

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17 Comentarios

25.02.06

Había que decirlo. Felicidades.

25.02.06

Gracias :)

25.02.06

El post está muy bien, como todos ;) , pero hay algo a criticar, y es qye caes en el egocentrismo occidental, no todas las grandes cosas nacieron en occidente ni todos los países más importantes estan en occidente. jejeje

25.02.06

Tienes toda la razón, no todo lo importante es occidental, ni mucho menos. No, lo que quiero es resaltar la importancia de la noción de libertad y democracia, a la occidental, bien entendida, que incomprensiblemente está siendo atacada desde dentro. No quiere ser un intento de imposición, ni nada similar, porque precisamente es la libertad, como idea tomada desde tiempos de la Enciclopedia, la que hace primar el respeto a toda idea o cultura, eso sí, siempre que intimiden o intenten imponerte algo como se está viendo en la crisis de las “caricaturas”. En definitiva, la libertad de expresión, sí es algo eminentemente occidental, no por su extensión, sino porque nació aquí y tenemos que protegerla.

26.02.06

Estoy contigo. Los que dicen que el presente es peor no conocen absolutamente nada de historia. Algunos de ellos dicen llamarse tradicionales, ¿pero que es tradicion? ¿lo que se hace desde 10, 50, 100, 1000, 2000 o 10000 años? En realidad se escudan en estos terminos aquellos los que no quieren cambiar (ni leer, ni enterarse de las cosas, ni estudiar, ni trabajar, ni crear absolutamente nada) y, encima, quieren hacer creer que el resto, a los que nos gusta levantarnos por la mañana y salir a descubrir el mundo, somos los raros, extraños y ovejas negras. Curiosamente, nosotros comemos mas y mejor y no nos regordeamos con las historias de antepasados ni de visiones parciales de la realidad.

Viva la enciclopedia y saber (conocer) !

27.02.06

Por mi parte, creo que la Ilustración trajo cosas muy valiosas junto con otras que no lo fueron tanto, como la idea del progreso (desmentida una y otra vez por los hechos) o la de poner a la diosa Razón en un pedestal (pienso que la razón por sí sola es insuficiente para entender la naturaleza humana) pero, en esencia, pienso que sus mejores aportaciones son irrenunciables y muchas de ellas son universalizables. En cuanto al despegue de occidente frente a otras culturas, aquí se mezclan otros asuntos que se pueden explicar de diversas formas. Es innegable que los imperios occidentales sentaron las bases del bienestar actual mediante la rapiña, el saqueo y la esclavización de otros pueblos y culturas, pero no lo es menos que el antídoto está precisamente en la universalización de la mayoría de los valores expresados en la Declaración de los Derechos Humanos, no en su restricción o su abolición.

En cuanto a si el presente es mejor o pero que el pasado, depende de si comparamos una favela de Río de Janeiro o Calcuta con la vida en la civilización minoica o en las islas del pacífico antes de la llegada de los europeos o si por el contrario comparamos la vida de un europeo medio de ahora con la de uno del siglo XIII. En algunos aspectos ha mejorado enormemente y en otros ha empeorado muchísimo.

En cualquier caso el se agradece el post, que uno empieza a estar bastante harto de la confusión entre autocrítica y autoflagelación permamente.

28.02.06

Cuando El Catoblepas decidió re-publicar las famosas caricaturas lo hizo “no tanto para reivindicar supuestas libertades de expresión que estuvieran puestas en entredicho por el iconoclasmo islámico, ni porque tales dibujos tengan en sí mismos demasiado interés, cuanto para mostrar nuestra falta de respeto (es decir, de miedo) ante arcaicas supersticiones religiosas que se quieren imponer en naciones políticas formadas tras la Revolución Francesa, precisamente al deshacerse el Antiguo Régimen, por quienes pretenden extender su medieval teocracia mediante la guerra santa, yihad de la que son cómplices tantos bobos”. No creo que se pueda decir más claro.

28.02.06

Más claro no, pero sí más alto. Pero parece que hoy día no “conviene” molestar a… (Síganse los puntos suspensivos de una larga lista de cretinos intolerantes). :(

01.03.06

Llego vía afrodelia, con algo de retraso, se de antemano que parecerá una chorrada, pero me ha emocionado…
Me dijeron una vez que hubo varias revoluciones en esto del conocimiento, lutero que enfatizó que había que aprender a leer (aunque fuera para leer la biblia), gutemberg y su imprenta y la enciclopedia, esa frase, que había olvidado, en estos tiempos, en que otras teocracias (vaticanas o islámicas me es indiferente) quieren llevarnos de nuevo a su peculiar edad oscura conviene recordar que si bien el islam hispánico fué referente cultural y ejemplo de tolerancia, el renacimiento fué el resurgir de occidente y la ilustración (especialmente la francesa) son el origen de nuestras libertades actuales, de los derechos humanos y de el europeismo (Napoleon equivocó el modo, no la idea) y si bien algunos quieren hacernos creer que la imagen de la ilustración es la gillotina su verdadero icono es la enciclopedia, gracias por alegrarme un día negro…

01.03.06

De nada… ;)

15.03.06

La decadencia de occidente es una idea que surge de la observación de las etapas que han vivido todas las culturas a lo largo de la historia. Si bien algunas, como la egipcia, nunca tuvieron una “caída” al estilo del imperio romano, era evidente que su momento de mayor impulso había pasado. El ejemplo de Roma es interesante, porque a pesar de que su caída se fija en el S. V para la gente de esa época parecía que todo iba bien, hasta que los bárbaros entraron en la ciudad. Fue como si recién en ese momento se dieran cuenta que ya no había imperio: los monumentos seguían ahí, el emperador, el senado, todo lo que hacía que Roma fuera Roma, pero ya no había imperio.
En occidente se ven algunos signos que apuntan en esa dirección, la ciencia sigue ahí, los ideales democráticos, las compañías trasnacionales y la tecnología, pero la demografía cae y cae, muy pocos están dispuestos a renunciar a las comodidaes, el individuo es lo más importante y las familias se caen a pedazos, los niños resienten de sus padres por dejarlos solos, y los padres de sus hijos por no dejarles tiempo para su carrera. Cosas similares se encontraban en el imperio romano cuando se tomó la decisión de partirlo en dos y se dictaron severas leyes para que los ciudadanos tuvieran más hijos… sin resultado.
¿Todo tiempo pasado fue mejor? para nada, así como no añoro la gloria del imperio, tampoco me vinculo particularmente a occidente.
Creo que la verdadera esencia de occidente requiere un poco más de elaboración que “el pensamiento racional”. Parece implicar que en otras partes el ser racional era poco importante o accidental, lo que es una ofensa a grandes y milenarias culturas.

[...] Gracias a Marta, nos hemos encontrado con el blog Tecnologa Obsoleta, y en particular con su entrada sobre el espritu de la enciclopedia. A los dos les he dejado algunos comentarios, que voy a tratar de sistematizar aqu. [...]

[...] Este post pretende ser breve, sencillo pero directo, sirviendo como una segunda parte de otro anterior, que levantó alguna polémica, el espíritu de la Enciclopedia. Además, se trata de una visión personal de lo que significa Occidente, sin pretender, ni mucho menos, establecer ningún “dogma” al respecto. [...]

[...] Tal y como avisé, aquí está la tercera parte de la serie de artículos que dedico a la idea de Occidente. Aquí termina el juego, porque lamentablemente no tengo más tiempo al que dedicar al tema, porque daría para mucho más. Tras El espíritu de la Enciclopedia y La esencia de Occidente, esta tercera aportación se centra en la relación que existió entre la explosión de conocimiento científico y técnico, el auge de la economía libre y la prosperidad occidentales. Se trata de simples pinceladas sobre ideas, o divagaciones según se mire, que espero sean interesantes y motivo de discusión en los comentarios. Básicamente, me limitaré a recordar una serie de ideas, que comparto, basadas en la obra de Nathan Rosenberg1. [...]

29.05.06

¿a que tiene su chiste que el mayor producto de internet acabe siendo. tambien, la wikipedia?

29.05.06

Pues sí, tiene su “gracia” ;)

19.04.07

¡Sois cuirosos humanos! habeis llegado a alturas increibles para vosotros hace pocos instantes…sois tan anarquicos, tan complejos y tan iguales……..recordais a veces estadios evolutivos pasados con nostalgia sin ver lo presente. Rememorais viejas glorias y viejas civilizaciones primitivas que agonizaron marchitas, extenuadas e incapaces de evolucionar, sin haber logrado mas que ser un pequeño ladrillo en la construcción de la vuestra historia. En verdad que los meros instantes que gasto en observaros (centurias para vosotros) son provechosos y me divierten en mi langida e infinita tarea.
¿Que grandes cotas habeis alcanzado en eso que llamais occidente! que capacidad de cambio, de adaptación de evolución……en unos pocos decenios…..sorprendente para quien no evoluciono sino timidos pasos en varios milenios…..quizas algún dia abandoneis la cuna y os recibire en el cosmos infinito…..
Saludos

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