Con la “ampliación del mercado”, eso que llaman Globalización, la ciencia ha sido puesta definitivamente al servicio del capital. Y ¿qué mejor para hundir a tu competidor empresarial que espiarlo? Ya no se utilizan como antes los agentes de carne y hueso, ahora las estrellas son las máquinas. Patentes secretas, tratos millonarios, investigaciones ocultas… nada está a salvo de los oídos y ojos electrónicos.
Y para eso se decidió crear Echelon. Bajo este nombre se esconde uno de los sistemas de espionaje más perfeccionados (pero no perfectos) que existen. La decisión de engendrar este monstruo la tomaron conjuntamente los responsables del espionaje británico y estadounidense. El objetivo inicial de la Red Echelon fue el de optimizar la captación y el intercambio de información entre los socios del proyecto.
Al sistema de vigilancia se han unido, con el paso de los años, muchos otros países, siempre anglófonos. Hoy, bajo el dominio de los Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda, manejan los hilos del monstruo Echelon. Al principio, la información captada por esta red de espionaje se encaminó a impedir el resurgir de una amenaza como la de los nazis a los que habían derrotado tras la Segunda Guerra Mundial. El enemigo estaba ya muy claramente identificado en sus mentes: la Unión Soviética. Hija de la Guerra Fría, Echelon fue creciendo en efectividad y tamaño. Los norteamericanos cuentan, dentro del sistema, con las unidades de espionaje de señales. Las “antenas” principales de recepción fueron instaladas al norte de Inglaterra, en el condado de York. Todas estas instalaciones, y el resto esparcidas por el mundo, interceptan correos electrónicos, conversaciones telefónicas, faxes y cualquier otra comunicación electrónica en busca de datos útiles para la “seguridad nacional.” Un ejército de ingenieros y científicos se encargan de mejorar el sistema continuamente. La Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos se encarga del control absoluto de todo el entramado. Los historiadores contemporáneos intuyen que Echelon tuvo un papel importante en la caída del Imperio Soviético. Y, tras la caída del muro de Berlín y la reconversión del “diablo” en amigo de occidente… ¿qué narices hace Echelon funcionando a pleno rendimiento?
Crisis de espías y analistas, redefinición de objetivos, así se encontró Norteamérica y sus socios británicos en los noventa, intentando buscar al nuevo “malo” de la película. Hoy el foco se centra en la Guerra contra el Terrorismo planetario. Vale, usarán Echelon para esta nueva lucha ¿no? Curiosamente los usos que se le están dando al gran oído electrónico no se centran precisamente en “defendernos” del fanatismo asesino de los terroristas. Sus funciones son más bien comerciales. En febrero del 2000 salió a la luz toda la trama, o por lo menos su parte más visible. Las autoridades implicadas reconocieron la existencia de Echelon… pero han seguido utilizando esa red para sus fines como si nadie se hubiera dado por enterado. Los socios de Echelon usan, con gran descaro, la información captada para sus propios fines comerciales. Hay grandes sospechas sobre la transmisión de secretos comerciales interceptados que se han pasado por debajo de la mesa a compañías norteamericanas y posiblemente británicas. Ante semejante robo el Parlamento Europeo investigó el asunto. Se descubrió que la NSA había utilizado a sus agentes y a Echelon como si de vulgares ladrones se tratara. Con la información privilegiada fruto del espionaje electrónico, empresas norteamericanas consiguieron contratos millonarios en todo el mundo a costa de compañías europeas no británicas.
Europa se sintió traicionada y se creó una comisión investigadora, se pusieron denuncias ante los tribunales internacionales y se inició una campaña pública contra la Echelon. El informe del Parlamento Europeo concluyó que contratos de miles de millones de euros habían sido robados de manos europeas por los socios de Echelon. Desde finales de los noventa, ante la amenaza de esta red espía, las empresas y los laboratorios han empezado a actuar con mucha más cautela. El robo de información no se limitó a temas económicos como los contratos. El asunto implicó también la sustracción de patentes, tecnología avanzada e informes científicos. Se cuenta, como recuerda la especialista en globalización Noreena Hertz, que algunos científicos alemanes de la Universidad de Mannheim han recuperado la antigua tradición de la Guerra Fría, de discutir los temas confidenciales paseando por el bosque, lejos de micrófonos, teléfonos y faxes.
Los analistas tienen clara una cosa: la mayoría de las llamadas y correos electrónicos que se realizan cada día son interceptados y analizados por Echelon. El espionaje industrial es una de las “prioridades” encomendadas a la CIA por el gobierno norteamericano desde hace décadas. Pero el informe de la Unión Europea destapó más cosas de las deseadas por los propios perjudicados. Se sabe ahora que tanto Francia como Alemania poseen redes de espionaje conjuntas en varias zonas del globo, siguiendo la misma política de la Casa Blanca. Eso sí, sus redes son “prehistóricas” al lado de Echelon. Y no hay que olvidar a los más avanzados en el asunto del espionaje industrial: los japoneses. Está claro cómo se mueve el juego del capitalismo global hoy, espiar es fundamental, la tecnología avanzada es la herramienta y los beneficios, el único objetivo. ¿Acaso no lo han sido siempre?
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6 Comentarios
hola amigosquiero conocer amigas …agreguenme
Aunque parezca mentira he podido comprobar que las cosas que escribo en PC me son leídas desde una vivienda situada debajo de la mía, o bien desde los trasteros de la azotea situados encima de la habitación donde escribo. ¿Podrían informarme que medios técnicos utilizan, y como puedo anularlos?.
Les ruego que me digan algo al respecto.
Atentamente, con agradecimiento.
Julián Martin
Julián Martín Barbuzano opina:
29 de Enero, 2007 | 0:35
Anula la anterior por falta del dato: “desconectado del teléfono”
Aunque parezca mentira he podido comprobar que las cosas que escribo en PC me son leídas desde una vivienda situada debajo de la mía, o bien desde los trasteros de la azotea situados encima de la habitación donde escribo, aunque la unidad esté desconectada del teléfono. ¿Podrían informarme qué medios técnicos utilizan, y cómo puedo anularlos?.
Les ruego que me digan algo al respecto.
Atentamente, con agradecimiento.
Julián Martin
¿Has pensado si tu PC tiene Bluetooth incorporado?
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