Hace un rato recibí un correo electrónico de un programa de radio de la Cadena SER. Muy amablemente me emplazaban para realizar una pequeña entrevista grabada para ser emitida dentro de unos días. Al parecer, les había agradado mi blog y deseaban conversar sobre el mismo. Acabo de responder, mostrando mi agradecimiento ante la atención que han mostrado hacia mis letras, pero rechazando su ofrecimiento. Este gesto, aunque resulte sorprendente, me toca repetirlo muchas a lo largo del paso de las semanas. Supongo que cualquier otro se sentiría entusiasmado con poder hablar a través de emisoras nacionales o incluso internacionales, pero a mí esta atención me aterra, me disgusta y no me atrae nada. Agradezco mucho que los medios se fijen en lo que uno hace, eso por supuesto, pero me sienta mal que se molesten en intentar que hable a través de la radio o la televisión porque pierden su tiempo. Quien lea esto se preguntará, ¿a qué viene tal fobia a los medios? Creo que conviene aquí explicar un poco la historia, que viene de largo.
No tengo ningún inconveniente en responder a peticiones relacionadas con entrevistas o cuestionarios por escrito, el problema está en la radio, la televisión o cualquier medio similar, sea la emisora que sea y el programa que fuere, mi respuesta será, mientras pueda, una negativa. Como no soy de los que dicen “de este agua no beberé”, a pesar de mi poca disposición a ello, probé la radio, e incluso la televisión, durante un tiempo, siendo incapaz de decir no a todas las peticiones de entrevista. Allá por el año 2001 incluso conté con una sección fija, cada fin de semana, en un programa de radio de una emisora local de Valladolid. El ambiente era emocionante, el resultado, según quienes lo escucharon, fue muy bueno, pero yo me sentía muy mal. La tensión y la ansiedad por hablar ante una gran cantidad de gente, aunque invisible en el estudio, me impulsó a ir alejándome de la radio.
Pero luego no pude evitarlo más. En 2003 publiqué mi primer libro y empezaron a llover, casi literalmente, las peticiones de entrevistas. Un día se interesaban por tal o cual capítulo, otro por algún artículo publicado en una revista, fechas más allá llamaban de una cadena de televisión para concertar una minientrevista vía telefónica. Y, así, pasaron muchos meses, hasta que decidí parar. Puede considerarse la decisión como irracional, infantil y hasta estúpida, pero lo cierto es que descansé. Nunca entendí el por qué de tanta atención, aunque comprendo que para las editoriales la promoción de sus autores a través de estos medios puede llegar a ser vital. Personalmente reconozco que, lejos de disminuir, cuantas más entrevistas peor era el resultado. No me refiero a lo que salía a través de las ondas, pues nunca me atreví a escuchar las grabaciones, sino a que mi ansidead crecía sin remedio, convertida ya en terror.
Cierta noche, hace más de cuatro años, volví a decir sí. La entrevista estaba concertada con una emisora del País Vasco pero algo falló. Quien se encargara de llamarme equivocó el número de teléfono y contactó con otra persona que, contrariada y hasta enfadada por recibir una llamada que parecía de broma a las tantas de la madrugada, les despachó con aires destemplados. Mientras tanto, en medio del silencio nocturno, con el teléfono ante mí, completamente mudo, fueron pasando los minutos. Al día siguiente, muy enfadado, me llamó el director del programa gritando que les había dejado tirados. Pocas horas después me volvió a llamar, pidiendo disculpas pues el error había sido suyo al no llamar al número correcto. Y yo me sentí como un imbécil, después de pasar media noche en vela esperando.
Desde ese día decidí no volver a aceptar más ofrecimientos para entrevistas telefónicas. Más tarde, no hace mucho, he ampliado esa decisión a cualquier otro tipo de entrevista, incluso en estudio y, sobre todo, a cualquier futuro ofrecimiento televisivo, si es que vuelve a haber otro. Todo un descanso, así de claro y de sencillo. Extiendo el manto de mi negativa a conferencias, de las que tampoco quiero saber absolutamente nada, tras haber probado también ese infierno en varias ocasiones. Recuerdo especialmente y con añoranza a Juan Antonio Cebrián, el creador de La Rosa de los Vientos, de Onda Cero. En el otoño de 2005 me ofreció una sección propia en su programa. Sé de gente que mataría por una oportunidad así que, por supuesto, dejé escapar. En esa ocasión un problema de incompatibilidad de horarios me hizo rechazar tan sorprendente oferta, pero si no hubiera existido ese problema, probablemente también me hubiera negado. Supongo que habrá personas que, por tener su minuto de supuesta fama, harían cualquier cosa. Yo soy feliz en mi soledad y aislamiento, entiendo la presencia en mi vida de los medios, salvo los escritos, como una molesta pesadilla de la que no quiero volver a saber nada. Por desgracia, tengo dos libros pendientes de edición. En unos meses las editoriales volverán a tensar la cuerda, pero haré todo lo posible para permanecer alejado de los micrófonos, no quiero más dolores de cabeza que vengan de ahí. Y, ahora, quien quiera, puede llamarme pusilánime, no me molesta y, además, posiblemente se ajuste la palabra a mi forma de actuar, por lo demás, respiro aliviado.
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46 Comentarios
Chapeau!
Sólo he tenido una experiencia con los medios, años ha. Me esforcé en la entrevista para la revista Consumer de Eroski cuando estaba al frente de la comunidad de seguridad y privacidad informática Nautopía. Cuando leí lo publicado, dije nunca más.
En directo todavía, pero si otros hacen un resumen, pues no.
Resumiendo, detesto a los medios de (in)comunicación españoles y a los periodistas “profesionales” que en ellos trabajan, salvo muy contadas excepciones, por su mala praxis habitual.
El paso de los años me ha confirmado en lo acertada de mi decisión, ante el cúmulo de basura que producen.
Hace dos años también me pidieron una entrevista a cuenta de mi oposición frontal al nacionalismo excluyente catalán, pero me negué, aunque prometió mantener mi anonimato.
Años ha hicimos una entrevista a Richard Marko, entonces responsable de la heurística del antivirus NOD32 de ESET (cuando en España casi nadie lo utilizaba). Hasta le envié el texto antes de su publicación para si tenía algo que puntualizar y si quería añadir/quitar algo. Y al final hice una autocrítica sobre la entrevista.
Vamos, nada que ver con lo que hacen los “profesionales”.
Me parece que mi comentario enriquecido está en moderación!
#maty: Ya está arreglado, y no, no estaba en moderación… ¡había caído directo al saco del spam! Cosas raras.
A mí también me parece bien. Es tu derecho, como el derecho que nos descubriste (al menos a mí) a no acabar un libro: http://www.alpoma.net/tecob/?p=1184
¡Hombre ya!
Quiero decirte, Alejandro, que te comprendo perfectamente. Yo he tenido esa misma sensación unas cuantas veces a cuenta de mi blog y, sobre todo, de mi libro. La sensación de agobio ante las entrevistas la he sentido en todas las ocasiones. Te dejan hablar muy poco, te interrumpen continuamente, a veces se toman demasiado a broma cosas que dices muy en serio y un sinfín de detalles por el estilo. Cuando son escritas, las entrevistas no suelen ser mejores, por desgracia. En una ocasión, llegué a pedirle al periodista que me enviara su reportaje antes de publicarlo para darle el visto bueno. Menos mal que aceptó, porque la sarta de erratas y malas interpretaciones era insultante. También he sufrido el desinterés de los periodistas, cuando te piden prácticamente suplicando una entrevista, la conciertas para una fecha determinada y luego nada de nada. Se les ha pasado la novedad y no se acuerdan de ti y, más grave, ni siquiera se ponen en contacto contigo para pedirte disculpas. Sigo esperando algún que otro reportaje sobre mi libro en más de un medio de prensa, meses después de haberme dicho que “en cuanto esté listo se publicará”.
En definitiva, olé tus arrestos, amigo y adelante con tu conciencia. Tienes todo mi apoyo incondicional.
Un abrazo.
A mi me pasa igual Alejandro… El viernes se puso en contacto conmigo Daniel Seseña de ‘Cámara Abierta’ Tv2 para solicitarme una entrevista en su programa. ¡El sueño de cualquier blogger!. Le dije amablemente que no me sentía capaz. Creo que cada uno conoce sus limitaciones y agobiarse por algo que hacemos por puro placer es una tontería.
Me has hecho sentir mejor y no un ‘bicho’ raro. Gracias
Un saludo.
Los pobres micrófonos no tienen la culpa
Que esa decisión no te preocupe, pues se entiende. Pero eso sí, no se te ocurra abandonar este blog, que entonces sí que nos parecería mal a muchos.
¡Gracias a tod@s! El que, de verdad, ahora se siente menos bicho raro, soy yo.
Corrección, párrafo primero:
“pero rechazando su ofrecimiento. Este gesto, aunque resulte sorprendente.”
Sobre el contenido poco que decir. Estás en tu perfecto derecho a no participar.
#corsaria: Siempre con buena vista.
Corregido quede.
@alpoma, no te preocupes, yo igual le tengo fobia al micrófono, si hago mi propia radio, lo hago yo y sin que me entrevisten o cosas raras
De bicho raro, no tienes nada, estamos a la par.
Saludos.
Alpoma, con lo que bien que te quedaría ir a una entrevista y soltar alguna bravata tipo “¡Y yo he venido aquí a hablar de mi libro!”.
http://www.youtube.com/watch?v=9yzQXkHHR_s
La verdad se comprende que no te quieras abogar por el tema.
Parece una ironía, pero en tu soledad y aislamiento eres multitudinariamente escuchado. Como reza un proverbio latino, la más feliz de todas las vidas es una soledad atareada.
*La verdad se comprende que no te quieras agobiar por el tema.
Pues me parece perfecto. Hasta hoy no había encontrado a nadie que tuviese las ideas tan claras. Es más, como también le tengo cierto pánico a los micrófonos, empatizo mejor.
¿También le dirías que no a Miguel Blanco de Espacio en Blanco?
Pues muy bien que haces, Alejandro.
Hala…
#Blumm: Por supuesto, le diría que no.
Estoy contigo. A mí me ocurrió algo parecido cuando realice una entrevista a un personaje importante y me llamaron de todos los medios, como si el trabajo anterior que había estado haciendo durante años, no hubiera sido importante. Muchas propuestas … demasiadas cosas para convertirme en uno de los muchos periodistas que tienen que decir sí a todo. No me arrepiento, me siento bien haciendo lo que considero oportuno, escribo, leo, viajo, disfruto de mi gente y te visito todos los días para seguir aprendiendo. Soy afortunada!
Saludos
Hace poco he empezado a colaborar en un programa de radio sobre informática, no, tranquilos, no voy a hacer propaganda…. solo decir que comprendo la sensación de angustia y responsabilidad que te embarga cuando te pones delante del micro.
Las razones para ponerse o no, delante de un micro, una cámara o simplemente una grabadora son muchas y variadas… Todas ellas respetables. No hace falta sentirse un ‘bicho raro’ por intentar no aparecer delante de ellas.
saludos!
Yo hace años que digo que existen dos tipos de personas: las que venderían su alma al diablo por salir en los medios y las que la venderían por no salir. Más allá de la profesionalidad o no del periodista, es sencillamente así. A mi si me cogiera un fotógrafo o un cámara por la calle cómo he hecho yo muchas veces me fundiría y, sin embargo, las personas que aceptan contestar lo hacen con mucha naturalidad y soltura.
También sé que somos plastas por naturaleza: a la que uno saca algo, vamos todos detrás y cada vez hay más y más medios y eso puede agotar a cualquier fuente. Por eso a las fuentes hay que mimarlas, porque se lo merecen. Te dedican tiempo y confianza. Y subrayo la palabra confianza, porque debe ser a dos bandas y a veces, tienes que ganártela en minutos…
Igual piensas que puedes parecer un bicho raro por que actualmente parece que la gente se mata por salir en los medios , principalmente TV. A mi no me parece que alguien que no quiera salir sea un bicho raro, sencillamente creo que es lo normal, solo hay que ver los ejemplares que salen de las selecciones que hacen, y eso que tu eres , creo yo, de los que puedes decir algo con sustancia. y además a ti te han ido a buscar no has ido tu a buscarles a ellos.
Es tu elección y eso es lo que vale.
Sin palabras, simplemente lo admiro y se a ganado mi respeto
Me ha encantado este post en el que he caído por azar. Te leeré más a menudo y prometo no proponerte ninguna entrevista radiofónica. La radio es jodida; yo mismo protagonicé un gazapo, en unas prácticas en una radio nacional, al confundir a Juan Pablo Montoya con Juan Pablo Segundo. Fue de traca. salud
Genial opción
Esto explica muchas cosas, llevaba mucho tiempo preguntándome, ¿cómo Alejandro no interviene en la rosa de los vientos?
Recuerdo haberte leído algún articulo en la rosa de los vientos de papel, aquella revista que duro seis números y ahora en iberia vieja revista que dirige Bruno.
Reúnes el perfil de sabio rosaventero.
Un saludo de un vecino, de tu ciudad adoptiva.
#Fernando: A este paso voy a pensar que tengo futuro en la radio… Bah, mejor no. Mucho tendría que cambiar mi ánimo para lanzarme a esas aventuras.
Me parece una decisión muy valiente y acertada. No hay cosa más estúpida que hacer cosas que uno no quiere por no saber decir que no.
Conduzco un programa de radio (http://eibar.org/blogak/orakulua/topics/aittitta%20raduga) donde menciono frecuentemente cosas de tu blog, citando el origen por supuesto.
O.
#Oier: Gracias.
Esta semana, unas cuantas entradas preocupadas por eso de los medios sociales o social media. Por ejemplo, alguien no comprendía que c… hacía la gente en las redes esas y, claro, hizo un estudio que reseñan en GurusBlog: Entendiendo que hacen los usuarios en las redes sociales. Analizar y hacer estadísticas tiene muchos usos y algunos son dudosos ¿Se puede conocer tu orientación sexual analizando tu red social? Pues sí, como en la vida misma. Es sólo un ejemplo de los que aparecen en Social Media. ¿Dr. Jekyll and Mr. Hyde? de Rizomática. En el mismo blog encontramos una revisión de algunas ideas de Michael Welsch en Una aproximación antropológica a YouTube. Los tres posts tienen puntos en común; la guinda del tema podría ser el de Dolors: Nativos digitales: ¿neotradicionalistas, usuarios o simplemente adolescentes?.
En relación con la web numerada parece que también suenan trompetas, como las de Loretahur en Google Wave. ¿El próximo tsunami de Internet?; y se dan reflexione recursivas al estilo de qué fue primero ¿El huevo o la gallina?, interesante revisión de todo esto 2.0. En un tono más personal y entusiasta, me gustó mucho la entrada de Asier Construyendo colectivamente o no y pasión 2.0. También Loretahur prosigue con el siguiente capítulo del Curso sobre Web 2.0: Wikis. Por lo 2.0 hacia lo 3.0 sigue Dolors, más misterios desvelados sobre la próxima temporada de Internet en Entrevista web semántica – 3.0 para la revista Computing.
En el cruce, siempre accidentado, de lo 2.0 y la administración, Genís Roca revisa su entrada Petición de ayuda: ¿Cómo llevar a cabo un proyecto 2.0 en la Administración? – (Actualizado 21/09/09) e incluye una recopilación y síntesis de las ideas que acudieron a su llamada de socorro. Entre ellas están la de Manel: En torno a la Administración 2.0 y la de Tona: Una de administación.
Sobre cómo nos organizamos, cómo nos lo montamos, Manuel Gross nos trae un artículo que contrapone el concepto de organizase (dinámico) con el de organización (estático) Organización en red: Hace falta organizarse. En eso estamos, con Lluis también, que escribió Consultoría artesana. Reflexiones sueltas, una nueva aportación tan interesante como el debate que le siguió. Amalio también respondió en Diálogo mañanero sobre Consultoría Artesana. Una perspectiva que me encantó, por su toque literario de novela negra fue Ponga un detective en su empresa. Innerarity o Atxaga, de ncuentra. En relación a la productividad, José Miguel escribió un lúcido artículo desacralizando al santísimo esfuerzo cristiano: Hacia la Productividad por el Mínimo Esfuerzo. Eso.
Sueltos me quedan en el tintero (o teclado) la siniestra máquina soviética del juicio final, en Microsiervos y la sincera explicación de Tecnología Obsoleta: Lo siento, no me acerco a los micrófonos.
Y, claro dos tiras de Dilbert e-jem-pla-res:
Buena semana tengan ustedes…
¡Compártelo!
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[...] Sueltos me quedan en el tintero (o teclado) la siniestra máquina soviética del juicio final, en Microsiervos y la sincera explicación de Tecnología Obsoleta: Lo siento, no me acerco a los micrófonos. [...]
Magnífico!! Este es mi dominical!
Gracias reiteradas…
En el blog de cumClavis… En torno a la Administración 2.0…
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¡Qué grande es Dilbert!
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Estupendo post, especialmente para los que hace poco, como es mi caso, se han acercado al mundo 2.0 y la blogosfera. Así que muchas gracias, el único pero es exclusivamente de mi responsabilidad, pues la verdad es que es difícil sacar tiempo para abarcar todo lo expuesto y máxime cuando todo va creciendo continuamente.
Bueno, reitero el agradecimiento
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Pues yo descubrí este blog precisamente gracias a Juan Antonio Cebrián (¡cuánto se le echa de menos!), cuando incluyó tu nombre entre la lista de posibles incorporaciones para una nueva temporada de “La rosa de los vientos”… en fin, es una pena que no quieras aparecer en la radio, pero evidentemente estás en tu derecho. ¿No has pensado nunca en grabar una serie de podcasts? Es una broma, es una broma… o tal vez no
#elperroverde: Pues sí, lo he pensado, pero no pasó de ser una de tantas ideas. De momento, de podcast nada. Ya se verá en el futuro.
¡Más madera que esto está que arde! Si es un no parar…
En el blog de Anna… Capgira’t!
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Esta semana, unas cuantas entradas preocupadas por eso de los medios sociales o social media. Por ejemplo, alguien no comprendía que c… hacía la gente en las redes esas y, claro, hizo un estudio que reseñan en GurusBlog: Entendiendo que hacen los usuarios en las redes sociales. Analizar y hacer estadísticas tiene muchos usos y algunos son dudosos ¿Se puede conocer tu orientación sexual analizando tu red social? Pues sí, como en la vida misma. Es sólo un ejemplo de los que aparecen en Social Media. ¿Dr. Jekyll and Mr. Hyde? de Rizomática. En el mismo blog encontramos una revisión de algunas ideas de Michael Welsch en Una aproximación antropológica a YouTube. Los tres posts tienen puntos en común; la guinda del tema podría ser el de Dolors: Nativos digitales: ¿neotradicionalistas, usuarios o simplemente adolescentes?.
En relación con la web numerada parece que también suenan trompetas, como las de Loretahur en Google Wave. ¿El próximo tsunami de Internet?; y se dan reflexione recursivas al estilo de qué fue primero ¿El huevo o la gallina?, interesante revisión de todo esto 2.0. En un tono más personal y entusiasta, me gustó mucho la entrada de Asier Construyendo colectivamente o no y pasión 2.0. También Loretahur prosigue con el siguiente capítulo del Curso sobre Web 2.0: Wikis. Por lo 2.0 hacia lo 3.0 sigue Dolors, más misterios desvelados sobre la próxima temporada de Internet en Entrevista web semántica – 3.0 para la revista Computing.
En el cruce, siempre accidentado, de lo 2.0 y la administración, Genís Roca revisa su entrada Petición de ayuda: ¿Cómo llevar a cabo un proyecto 2.0 en la Administración? – (Actualizado 21/09/09) e incluye una recopilación y síntesis de las ideas que acudieron a su llamada de socorro. Entre ellas están la de Manel: En torno a la Administración 2.0 y la de Tona: Una de administación.
Sobre cómo nos organizamos, cómo nos lo montamos, Manuel Gross nos trae un artículo que contrapone el concepto de organizase (dinámico) con el de organización (estático) Organización en red: Hace falta organizarse. En eso estamos, con Lluis también, que escribió Consultoría artesana. Reflexiones sueltas, una nueva aportación tan interesante como el debate que le siguió. Amalio también respondió en Diálogo mañanero sobre Consultoría Artesana. Una perspectiva que me encantó, por su toque literario de novela negra fue Ponga un detective en su empresa. Innerarity o Atxaga, de ncuentra. En relación a la productividad, José Miguel escribió un lúcido artículo desacralizando al santísimo esfuerzo cristiano: Hacia la Productividad por el Mínimo Esfuerzo. Eso.
Sueltos me quedan en el tintero (o teclado) la siniestra máquina soviética del juicio final, en Microsiervos y la sincera explicación de Tecnología Obsoleta: Lo siento, no me acerco a los micrófonos.
Y, claro, dos tiras de Dilbert e-jem-pla-res:
Buena semana tengan ustedes…
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Vale, ahora lo entiendo mejor
“La Rosa de los Vientos” para mí es más que radio, es otra cosa, otro nivel. Creo que deberías haber participado en ese programa, sólo en ése, aunque hubieras rechazado todos los demás. Todos habríamos ganado. Además, todos los colaboradores coinciden en que con Juan daba gusto trabajar.
Hola Alejandro, y demás comentaristas.
Dios mío, qué alivio, qué descanso, qué alegría he tenido al leer tu artículo, Alpoma, y al leer los demás comments de apoyo. En realidad he venido a parar a este blog (que desconocía) tecleando en Google frases y combinaciones de palabras referentes a detestar que le entrevisten a uno, para poder encontrar alguien que se sintiese como yo… y pam, al minuto encuentro tu artículo, y parece que lo he escrito yo misma.
Yo sí que pensaba que era un bicho raro. Nadie me entiende; no hasta hoy. Los periodistas se me ofenden cuando les digo que no doy entrevistas, ‘ésta tía de qué va?’ -piensan. Mis allegados me miran como si fuese una extraterrestre cuando les digo que no me apetece que me entrevisten. Mi pareja incluso se enfada conmigo. Quieren ‘fardar’ de tener una persona cercana que aparece en los medios… o si no, no lo entiendo.
Lo que dices de esa ansiedad, esa cosa… no sé, esa especie de vibración omnipresente que nace cuando un periodista te anuncia que te quiere entrevistar por radio… o por tele… es… como el ruido del aparato de aire acondicionado del vecino, que de noche, cuando todo queda en silencio, oyes a través de la ventana abierta, y a medida que lo vas oyendo, lo escuchas más y más fuerte hasta que retumba en tu cerebro, y de buena gana te pondrías a gritar y degollarías al vecino con tus propias uñas. No duermes, no descansas, solo oyes el ruido, y te pones de mal humor.
Te sientes mal, porque todo el mundo te dice que estás loca, que si aprovechas la ocasión podrías vender más libros. Que estando presente en los medios, te conviertes en ‘alguien’, y eso va a ser vital para tu ‘carrera’. Socorro! Es como sentir el aliento del hombre invisible en la nuca, acechándote cada minuto…
No se me da bien hablar por radio, ni por tele. Es por eso que escribo, es que no lo entienden? Si se me diera bien hablar, me habría dedicado a algo relacionado con hablar, no? Es que algunos periodistas te preguntan unas cosas… no sé, cosas, sí, como decía un comentarista más arriba, cosas que a tí te parecen chorradas y las tienes que contestar en plan intelectual, o cosas que para tí son super serias, ellos se rien o se sonríen con cara de cachondeíto, y tú, no, no, en serio… ah! y te preguntan sobre tu proceso creativo, como si a una madre reciente la entrevistasen sobre su maternidad recién estrenada, en plan ‘y dime… tomaste hormonas para acelerar la concepción? Las pagaste de tu bolsillo, o te entraron por la seguridad social? el polvo en el que concebiste al bebé… fué bien? Tu te pusiste encima, o debajo? Te corriste primero? O eres de las que fingen el orgasmo’?’ (!!!!!!!???) Sí, sí, no exagero! Es en este plan! Por favor, que los magos nunca cuentan sus trucos! Por qué les preguntais a los escritores cómo crean a sus personajes, etc etc, y por qué les haceis seimpre esas preguntas tan tópicas que revelan que no teneis ni idea de lo que significa escribir?
Además cuando te entrevistan para un libro, tú probablemente estés inmerso en la esscritura del siguiente, lo cual te hace estar sumergido en unas aguas completamente diferentes, con vibraciones, sensaciones y pálpitos que necesitas para la nueva obra, y que con tanta intereferencia, no puedes afrontar como es debido.
En fin, yo creo que los periodistas deberían entrevistar LECTORES, no autores. Ellos son los que deben hablar del libro, o el libro mismo que hable solo, de boca a oreja, y punto, y si no se vende más, alabado sea Dios, o alabado sea quien sea, yo a lo mío, que es escribir.
#Mindundilla: Gracias por tan extenso e interesante comentario. Veo que, en realidad, no somos tan raros los que nos “alejamos” de los medios.
Alpoma, conoces este artículo de gabriel garcía Márquez, titulado:
“Una entrevista? No, gracias”.
Te lo paso (y al resto de colegas) por si le quereis echar un ojo:
http://www.elpais.com/articulo/opinion/entrevista/gracias/elpepiopi/19810715elpepiopi_11/Tes/
Saludos!
#Mindundilla: ¡Gracias por pasarlo! No lo conocía.
Ups! No repasé mi ‘post’ y me quedaron el nombre y el primer apellido del escritor en minúsculas, sorry.
Pues sí… al parecer Don Gabriel (‘Gabo’) también es un bicho raro.
Se nota que llevo tiempo de retraso leyendo al Reader y mis suscripciones… Pero más vale tarde que nunca para agradecerte la referencia que haces a mi post “Ponga un detective en su empresa. Innerarity o Atxaga”.
Pero soooooooooooobre todo, muchas gracias por hacernos estas síntesis tan buenas de lo que circula por la red.
En el blog de Silvia_ncuentra… Emprendizaje subvencionado y 10 consejos para que un candidato NO quiera ser seleccionado por tu empresa
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