Política ficción espacial

Hoy me voy a imaginar que soy Obama y que, después de leer una y mil veces el informe de la Comisión Augustine (cuando esté disponible en su versión definitiva), decido cambiar de una vez por todas la política de exploración espacial de los Estados Unidos y, con ello, la del mundo. Ante todo, hay que aclarar que la citada comisión, que acaba de presentar un informe preliminar no vinculante a Obama, tiene como misión evaluar el estado actual de la NASA y proponer salidas viables a su parálisis para continuar la exploración del espacio. No me detendré en ello, bastará decir que la comisión ha sido muy dura con las políticas llevadas a cabo hasta ahora y ha avisado que, si no se incrementa decisivamente el presupuesto de la agencia, no se irá muy lejos. En el fondo, incluso con un aumento de presupuesto, los errores del pasado se acabarán pagando, y la NASA no irá más allá de la órbita baja terrestre. Adiós a la Luna, a Marte y a ir más allá, en el siglo XXI, la centuria en la que se pensó que la humanidad empezaría a conquistar el Sistema Solar, va camino de convertirse en un tiempo de sequía en cuanto a hitos de la exploración humana del espacio se refiere. ¿Puede esto cambiarse? Con audacia sí, o al menos eso pienso yo en mi ingenua forma de verlo. Antes de convertirme en Obama por unos instantes, veo conveniente repasar varias décadas de gravísimos errores.

A principios de los años setenta, el futuro de la exploración espacial se veía como algo que evolucionaría de manera natural. A finales del siglo XX ya se habría llegado a Marte, mientras en órbita terrestre una estación espacial permanente serviría de lugar de paso a quienes viajaran a la estación lunar. El modelo Apolo había demostrado ser robusto y ágil, era preciso mejorarlo claro está, pero ésa era la vía adecuada. Por el contrario, fue cancelado, se apostó por un vehículo reutilizable que garantizara un acceso cómodo, barato y seguro al espacio: la lanzadera espacial. Tal decisión fue desgraciada, porque ni ha sido barato, más bien una ruina, ni seguro, como todos conocemos, ni cómodo, en el sentido de la preparación de las misiones, que se ha complicado hasta extremos inverosímiles. Más tarde se decidió mandar a paseo a las lanzaderas y crear un megaproyecto, carísimo, el Constellation, que retornara al punto en que se abandonaron la Apolo. Nuevo error, el tiempo perdido no es recuperable, y mucho menos con una organización tan fosilizada y burocratizada como lo es la NASA de hoy día.

Si en los setenta se hubiera optado por mejorar el Programa Apolo, olvidando las lanzaderas reutilizables, podemos imaginar sin mucho esfuerzo cómo hubiera avanzado la exploración del espacio, sin que los requerimientos presupuestarios se alejaran mucho de lo que la realidad ha visto estos últimos años. Una estación espacial permanente, tipo Skylab, posiblemente acompañada de algún módulo en cooperación con los soviéticos, habría estado ahí ya hacia 1980. La capacidad de un Programa Apolo renovado y mejorado pordría haber mantenido la posibilidad para viajar a la Luna hasta dos veces al año y, de paso, mantener la estación. Es más, una pequeña base lunar no hubiera sido de ese modo nada imposible, incluso con presencia de cosmonautas soviéticos en programas conjuntos, a bordo de las nuevas Apolo.

Hoy, la NASA sólo tiene entre manos una flota de transbordadores, bastante peligrosos y carísimos, a punto de jubilación. Como alternativa cuenta con el Programa Constellation, también carísimo y, además, problematico desde el punto de vista técnico. ¿Se puede continuar así explorando el espacio? No, así de claro, y además no se puede soñar con incrementos considerables en el presupuesto. Por ello, ahora sí, me pongo unos momentos en la piel de Obama. Me encuentro en con el informe definitivo de la Comisión Augustine y, tras aprenderlo casi de memoria y escuchar a mis asesores, tomo una serie de decisiones. La primera sería mandar a paseo, por completo, el Programa Constellation. La segunda, mantener un poco más los vuelos de los transbordadores a la Estación Espacial Internacional. Con el margen presupuestario que me supone olvidarme de Constellation, tengo que fijar unos objetivos. El principal, volver a crear una industria espacial competitiva, mirando más allá, marcando metas realistas pero ambiciosas. No queda otra opción que reducir el peso de la NASA, puede que privatizar o externalizar muchas de sus actividades y, sobre todo, pensar de otra forma. Toda estructura fosilizada deberá ser eliminada, así de simple y de duro.

Miraría más allá de mis propias fronteras burocráticas y me preguntaría ¿qué hace la industria espacial de mi propio país y del mundo? Y ahí, a buen seguro, encontraría la respuesta. La solución se llama cooperación comercial. Anotaría los logros de la Agencia Espacial Europea, con sus lanzadores pesados y sus nuevos proyectos de vehículos tripulados. Lo mismo haría con Rusia y, en menor medida, con Japón y, además, me fijaría en países especializados en ciertas áreas de la industria espacial, como Canadá. Por supuesto, China queda al margen, por motivos de fácil comprensión. Ahora, ha llegado la hora de fijar una estrategia que se acomode a un presupuesto realista y a unos objetivos ambiciosos en lo posible. Me olvidaría de desarrollar y mantener vehículos lanzadores, con lo que la mayor parte del gasto actual desaparecería. Con las manos presupuestarias liberadas, ordenaría el desarrollo por parte de la industria nacional de un vehículo tripulado, una cápsula en el sentido clásico del término pero con tecnología actual, además de un módulo de carga automatizado. Alcanzar el espacio con esos vehículos sería encargado a quienes mejor saben hacerlo, la ESA, la Boeing, con sus cohetes Delta, o los Atlas V de la ULA. No me olvidaría tampoco de los rusos ni de los japoneses. Lo ideal sería lograr contratos para “externalizar” los lanzamientos a órbita baja con varios de esos proveedores comerciales a la vez, manteniendo unas especificaciones comunes, sin depender de un solo proveedor.

img

Con lo anterior, se garantizaría un acceso de carga y tripulaciones por múltiples vías a la Estación Espacial Internacional. Uno de los principales objetivos sería mantener viva la estación más allá del 2020, renovando módulos e instalaciones cuando fuera necesario, también en el marco de acuerdos internacionales. Pero, sin un lanzador pesado de verdad, la Luna y Marte siguen igual de lejos, salvo que se cambie el modo de pensar otra vez. El llegar a la Luna en vehículos pesados con un solo lanzamiento tendría que olvidarse. La tripulación viajaría a la estación a bordo de una nave similar a la futura PPTS rusa, en versión norteamericana claro está. El momento estrella de la nueva NASA, y de la industria espacial de los Estados Unidos, comienza a partir de aquí. El objetivo es la Luna, Marte, asteroides cercanos y otras misiones similares, como un fly-by sobre Venus y Mercurio. Olvidados los lanzamientos de meganaves lunares, con una vía relativamente barata de acceso de las tripulaciones a la Estación Espacial Internacional, el camino a la Luna se llevaría a cabo por un vehículo de propulsión nuclear. Éste viajaría desde órbita lunar a la Estación en órbita terrestre, portando un pequeño módulo de descenso lunar. Las tripulaciones abordarían este “bus” lunar en la estación terrestre y viajarían a la Luna, una y otra vez. En suelo lunar una pequeña microbase automatizada haría las veces de laboratorio temporal para los astronautas y, además, serviría para crear el material propulsor del bus lunar, con lo que ya no sería necesario enviar más combustible desde la Tierra hacia la Luna. Lo más caro de la exploración lunar, y marciana, supone salir del “pozo” gravitatorio terrestre. Con materiales lunares se soluciona el problema, máxime si no hace falta crear un combustible en el sentido clásico de la palabra, sino un medio de impulsión calentado por el reactor nuclear del bus lunar. La estrategia para Marte sería la misma, aunque ampliada: un bus Marciano en continuo viaje entre órbita lunar y órbita marciana.

De acuerdo, todo esto es soñar, pero lo contrario supone olvidarse por completo de cualquier exploración espacial. Si de verdad este siglo va a ver algo excepcional en el espacio, con humanos sobre Marte, el único camino que veo es el de aprovechar todas las herramientas a mano, olvidando la política y las viejas posturas. Cooperación, sí, pero no al viejo modo, sino pensando en las formas de la industria privada y el comercio a escala planetaria. Vale, dejo ya el “traje” de Obama, sólo espero que la política que él marque después de leer y tomar en consideración, o no, las conclusiones de la Comisión Augustine, no vuelva a sumir la exploración del espacio en más décadas de parálisis.

En la imagen: Modelo de vehículo ARV de la ESA (Wikimedia Commons).

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30 Comentarios

11.09.09

Te lo compro… voy a llamar a mi amigo Barack para contárselo ;-)

En serio. Mi ignorancia sobre el tema es demasiado grande para dar una opinion tan clara como la tuya, pero, así leído no suena mal. Sobre todo lo de aprovechar la EEI para ir a la Luna sin tener que bajar y sobre todo subir desde la superficie.

11.09.09

#Amio Cajander: En realidad, opciones hay muchas y lo que yo he expuesto es únicamente mi opinión, además es una opinión que viene de lejos. Con seguridad no se optará por nada parecido. Sin duda, si quieres saber más sobre cómo está el asunto, he aquí dos fuentes de primer orden:

http://danielmarin.blogspot.com/
http://fjcasadop.blogspot.com/

11.09.09

Creo que hubo una discusión durante el programa Apolo sobre si era mejor un orbitador terrestre, y de ahi saltar a la luna, o un orbitador lunar. Se optó por el segundo, que era más sencillo de diseñar y construir, pero que solo servía para una misión, en lugar de la otra opción, más complicada, pero que hubiera permitido seguir mandando naves a la Luna… y a Marte.
Un saludo, y a seguir así con el blog

11.09.09

El gran problema de la exploracion espacial es el subir y bajar por el pozo gravitarorio.

Los cohetes solo sirven para salir a echar un vistazo y para mandar sondas y robots.

Salvo que se descubra y quepa aprovechar algun asunto relativo a la gravedad, la mejor forma de salir y entrar del planeta es algo como un ascensor espacial. Algo así no debe ni puede ser empresa de un pais, ni un consorcio privado, ha de ser una empresa de toda la Tierra, no tanto por el enorme coste del asunto en sí, como por la necesidad de limitar en lo posible la rentabilidad politica de su sabotaje y garantizar la aplicacion de los recursos necesarios en su proteccion, mantenimiento y evitacion de privilegios.

11.09.09

#Carlos: Gracias por el comentario.
#Dubitador: La opción del ascensor espacial es la ideal… en un mundo ideal. Por desgracia, actualmente sería una pesadilla presupuestaria y técnica. :-(

11.09.09

#alpoma, ¿realmente te parece que un ascensor espacial es algo tecnicamente imposible?

11.09.09

#Dubitador: Si te fijas bien en mi texto, utilizo la palabra “actualmente”. Técnicamente es posible, pero no ahora. Me explico. Se conocen, más o menos, los tipos de material que podrían emplearse, pero eso no significa que se puedan manufacturar en la cantidad y la calidad que necesita un ascensor espacial. Por otra parte, los diversos tipos de tensión a los que estaría sometida la estructura hacen que, hoy día, no se conozca cómo llevarlo a cabo sin peligro. En realidad, todavía no hay un diseño de ascensor espacial que se haya realizado de manera concienzuda, únicamente hay estudios preliminares. De plantearse en serio su construcción, posiblemente en tres o cuatro décadas podría materializarse, siempre y cuando la financiación fuera adecuada. Se trataría de la obra humana de mayor tamaño llevada a cabo hasta esa fecha. ;-)

11.09.09

Muchas gracias #alpoma. Opino como tú.
Creo que el ascensor espaial es algo posible a medio plazo suponiendo que se logre fabricar de un modo practico y economico cables de grafeno o similar, pero el obstaculo que no logro ver para cuando tendra visos de solucion es el politico: garantia contra sabotajes/atentados y una administracion que no privilegie a ningun pais, siquiera al su nucleo promotor.

11.09.09

#Dubitador: Tal y como yo lo veo, por desgracia, quienes lo levantarán, de hacerse, seguramente sean consorcios privados. No veo que haya disposición para un gran acuerdo internacional, hay demasiado dinero en juego y, además, se convertiría en una infraestructura estratégica de primer orden, así que lo más probable es que un grupo de empresas, apoyados por uno o varios gobiernos aliados, serían los que crearían y mantendrían el ascensor. Con todo ello, seguramente surgiría competencia entre varios ascensores, promovidos por varios agentes interesados, partiendo de diversas localizaciones en el Ecuador.

11.09.09

Recuerdo el viaje inaugural del Columbia (Si, tengo algunas canas), y recuerdo que al finalizar el viaje se hicieron varios discursos, y creo que fue un astronauta que dijo una frase que me quedó grabada: “sería mas fácil si los satélites subieran solos”.
El cohete nos hizo dar el primer paso, así como el globo aerostático nos hizo dar el primer paso del vuelo y fue sustituido por la tecnología del avión.
Todavía tenemos mucho para aprender de la gravedad, todavía no sabemos manejarla como lo hacemos con el electromagnetismo.
Tal vez ya haya nacido el Goddard de la gravedad, tal vez no.
Tal vez el LHC nos abra los secretos de la gravedad y podamos desarrollar nuevas tecnologías de viajes espaciales.
Iremos a marte y mas allá, pero no creo que sea en cohete.

11.09.09

#Alcides: Esperemos que sea así pero, de momento, controlar la gravedad únicamente se mantiene dentro del campo de la ciencia ficción. Veremos qué sucede en el futuro. ;-)

11.09.09

Yo estoy de acuerdo con Dubitador, hay que empezar a plantearse más en serio lo del ascensor, sin dejar de avanzar en los cohetes, la estación, etc… y sí, es una tarea de toda la Tierra. La financiación podría ser puro marketing ¿cuánto pagaría un firma por un cartelito en la estación internacional? ¿y si se vendieran derechos para poner sucursales futuras en un hotel espacial? ¿y si…? Opciones hay muchas pero hay que empezar por plantearselas, les dejo un enlace (no me acuerdo cómo ponerlo en forma de link, así que copien y peguen) es un cuento que escribí sobre el tema.

Tocata y fuga en clave de sol
http://www.forjadores.net/index.php?option=com_content&task=view&id=595&Itemid=77

11.09.09

#Jaime: No te preocupes, al poner un enlace en forma de texto, el CMS lo convierte en enlace activo de forma automática al publicar el comentario. :-)

11.09.09

Uff!! manejar la gravedad.
Materia, energia, espacio y tiempo rinden pleitesia a la gravedad. Se me antoja filosoficamente imposible un dominio de la gravedad tal como el que tenemos respecto al electromagnetismo.

11.09.09

#Dubitador: Yo no metería la filosofía en esto, sobre todo porque lleva más de cien años no dando ni una en el campo de lo material. Por lo demás, no me atrevo a decir nunca que algo pueda ser “imposible”, pues la naturaleza desconoce el uso de esa palabra y la historia de la ciencia nos ha enseñado que, tarde o temprano, todos los imposibles dejan de serlo. ;-)

12.09.09

Hay que pisar con los pies en la tierra: NO HAY DINERO.

Las prioridades son otras, y la recesión no va a ser corta precisamente.

Por tanto, financiar viajes interplanetarios tripulados es una extravagancia en estos momentos. Hay que centrarse en la estación espacial y en el desarrollo de tecnologías que abaraten el coste, y entonces sí dar el paso, a un coste razonable.

El dinero mejor gastarlo en estos momentos en el bienestar de la población, vía sistema sanitario. Lo otro, cuando la economía remonte de verdad.

12.09.09

Lo ideal sería como apunta Alpoma, una cooperación más estrecha –que no es que no la haya en lo absoluto hoy en día– entre las distintas agencias espaciales a nivel internacional, y entre el sector público y el sector privado.

Sigo pensando que forzar el programa de exploración espacial en ser tripulado, tiene altos costes tanto económicos, como políticos. Es cierto que un programa tripulado sería más popular, pero recordemos como perdió rápidamente el desinterés de la población los viajes tripulados a la Luna de la NASA en los 70’s una vez pasado el furor de ganarle a los soviéticos; y por otra parte pensemos en lo desastroso que es para estos programas cada vez que un fallo se traduce en vidas humanas, es como tener una espada de damoclés sobre el programa cuando se debería optar por generar el menor roce posible en que el senado y la población no mire de reojo un programa de investigación, que siendo honestos tiene pocas aplicaciones prácticas –sin negar que las tenga–.

Creo que se debería optar por sondas y rovers; lo que no me queda claro es de algunas opciones presentadas por la Comisión cuales de ellas excluyen vehículos de “aterrizaje” tanto para humanos como para rovers, o incluso si hay alguna diferencia significativa tecnológicamente hablando entre lo uno y lo otro.

El ascensor espacial definitivamente sería una muy buena solución al “pozo gravitacional”; pero parece que aún estamos muy lejos, aún cuando al menos ya parece algo más factible y no de SCFI (dicen que los nanotubos podrían aguantar la tensión de semejante estructura).

En fin, complejo asunto y no pinta nada bien en tiempos de crisis económica como ha argumentado Maty, creo que el dinero lo hay si se gastará eficientemente, pero estos asuntos se deciden políticamente y ahí veo muy difícil que se le den unas condiciones favorables al proyecto espacial. Está la guerra en Afganistán, la reforma de salud, etc. ¿Algún gurú –o no tan guru– leyendo el blog sabe hasta que punto sería viable incentivar el programa espacial como una especie de medida keynesiana para reactivar la economía y el empleo por inyección de inversión del Estado?

12.09.09

El transbordador espacial, no es mala idea, se realizaron misiones imposibles de realizar sin él, basta ver el hubble, solo que quedó una solución cara de mantener.
El talón de aquiles del transbordador son las losetas térmicas, tendrían que hacer una reingeniería, tal vez con materiales nuevos hacer un escudo nuevo mas homogéneo.
Hace un tiempo había leído que con lo que se gastó en la guerra de Irak y Afganistán era el equivalente de enviar 300 personas a Marte.

12.09.09

#maty: No creo que sea adecuado contemplar un programa espacial de exploración humana, si se diseña de forma racional y seria, como algo extravagante. Téngase en cuenta que costaría una fracción de lo que se llevan muchas otras partidas realmente estúpidas y que, éste es su punto fuerte, supondría un impulso decisivo a todo un sector industrial. El programa Apolo sigue generando beneficios para todas las empresas que participaron y ha generado muchos más ingresos a lo largo del tiempo que el dinero que se invirtió en él. No consiste en tirar dinero, sino en invertir en tecnología e investigación.

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12.09.09

Extravante en estos momentos. El programa Apolo fue posible gracias al crecimiento espectacular de la economía estadounidense durante la década de los sesenta, y no sólo por la Guerra Fría.

En estos momentos, sin esos dos factores, sería un error forzar los tiempos porque hay otras prioridades.

Sólo vía cooperación internacional los plazos podrían acortarse.

No digo que no se siga investigando y explorando el espacio, pero a día de hoy no hay rentabilidad alguna en poner hombres en la Luna o en Marte. Ni para el futuro, con los sistemas de lanzamiento actuales basados en la combustión.

12.09.09

Off topic

Por cierto, no sólo podemos comparar las tecnologías del viejo programa Apolo con los actuales, también en la grabación y reproducción musical (Vinilo versus CD). No siempre lo nuevo es mejor en cuanto a resultado final. Justo acabo de anotarlo, con un fichero para que todos puedan comparar:

Nauscopio Scipiorum Western WD TVHD y FLAC: Vinilo (24 bits y 96 Khz) versus CD (16 bits y 44,1 Khz) en Bob Dylan: Greatest Hits (1967)

12.09.09

Política ficción espacial (I)

A principios de los años setenta, el futuro de la exploración espacial se veía como algo que evolucionaría de manera natural. A finales del siglo XX ya se habría llegado a Marte, mientras en órbita terrestre una estación espacial permanente serv…

12.09.09

Si se trata de soñar… os recomiendo el libro “Marte Rojo” ;)

13.09.09

Anothnio la trilogia de Kim Stanley Robinson Marte rojo, Marte azul y Marte verde, considero que lejos de ser una lectura para soñadores es una proyeccion muy realista e interesante de lo que podria significar la colonizacion de Marte. Esta obra mereceria la apertura de un foro y entusiasta dedicado a desmenuzar cada aspecto del relato.

Dejo enlace a los e-libros de la trilogia:

Marte rojo-> http://66.240.239.19/2/1/8/21857.ZIP
Marte verde-> http://66.240.239.19/2/1/8/21843.ZIP
Marte azul-> http://66.240.239.19/2/1/8/21852.ZIP

28.09.09

yo si veo el futuro de la exploración espacial. Las circunstancias de los años 60 no se van a volver a repetir. durante muchos años seguiremos sin pasar de la estación espacial. sondas y mas sondas a todos lados y satélites. quizas cuando las grandes corporaciones estilo blade runner aparezcan, se intentará volver a la luna, como demostración de poder tecnológico y económico. pero quedan muchos, 30 años.
y lo de no contar con china, ?¿?¿?. por la trasferencia tecnológica sin respeto a nada? por el mal hacer respecto a la calidad? ?. un saludo.

28.09.09

#kku: Lo de no contar con China, desde el punto de vista de la política espacial de los Estados Unidos, se basa en que, ahora mismo, son el “enemigo” comercial y político más importante. Por supuesto, de transferencia de tecnología, nada de nada, pero colaboración, tampoco. Desde el lado chino tampoco se contempla, así que el asunto está “equilibrado”. ;-)

07.10.09

#Dubitador, En esa trilogia estaba pensando exactamente cuando hablabais del ascensor espacial y era un tema mas que discutido antes incluso de saber que existia esa trilogia. (Recomiendo que si os interesa el tema os compreis los libros, yo empece con la version de marte rojo en ebook y en 2 dias fui a por el original).

El ascensor espacial presenta el problema de embudo como via de transporte y en principio de monopolio de un holding de empresas.

Seria el objetivo de todos los fanaticos y terroristas internacionales. Seria posible calcular el grosor de un cable de aleacion de carbono u otra para que pudiera soportar la distancia desde la tierra hasta la orbita geoestacionaria de un cable que no es la misma orbita que la de un satelite. Pero ¿Como calcular el impacto de una nuclear en un punto de resonancia de la cuerda?

En cuanto al momento de crisis actual y la no inversion en “cosas sin sentido” como el espacio con tanta persona pasando hambre…… comentale a tus bisnietos o tataranietos que no hay forma de escapar de ese meteorito de 10kms porque a principios del siglo XXI tuvimos una crisis y dejamos de explorar el espacio.

Generacion tras generacion siempre tendremos multiples necesidades y siempre han existido y existiran nos guste o no las desigualdades, la cuestion es hasta cuando podemos esperar.

En un articulo de alpoma se habla de otro articulo valga la redundancia de principios del siglo XX avisando de un cambio climatico y el descenso de las lluvias, cien años mas tarde la curva de temperatura sigue creciendo de forma exponencial y aun no hay concenso sobre el motivo, pero como estamos en crisis deberiamos dejar de investigar los motivos?

El problema principal de la NASA es que sigue el ritmo del mundo actual, sino solo cuenta el numero de personas productivas y la cantidad de no productivas que tiene cualquier empresa. Piensa en el coste de un tomate o un tornillo desde que sale de la primera fabrica o de la recogida hasta nuestra casa, cada eslabon es un eslabon no productivo que solo encarece el producto. Y la NASA no iba a ser menos, por muy caro que sea el transbordador ¿cual es el porcentaje dentro de los presupuestos totales?

27.11.09

Eureka Misión barata a Marte

El viaje tripulado a Marte forma parte del acervo particular de cualquier aficionado a los temas espaciales. En este blog ya hablamos en su momento del último esquema de misión de la NASA (Human Exploration of Mars Design Reference Architecture 5.0), basado en el empleo del cohete gigante Ares V y en propulsión nuclear térmica.

Un vistazo rápido a la DRA 5.0 nos muestra que se trata de un esquema increíblemente complejo y prácticamente imposible de llevar a cabo, así que no es de extrañar que surjan alternativas a este concepto. Una de ellas la podemos ver en el artículo Austere Mission to Mars (Proce, Hopkins y Radcliffe), que propone un esquema simplificado de la citada DRA 5.0.

El artículo propone una misión a Marte cuyo desarrollo completo quede por debajo de los cien mil millones de dólares (el coste de la ISS) en un periodo de 18 años y cuyo gasto anual sea similar al coste actual del programa tripulado de la NASA (unos ocho mil millones de dólares)

12.01.10

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