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	<title>Tecnología Obsoleta</title>
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	<description>Weblog personal de Alejandro Polanco Masa</description>
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		<title>Blogopausa para abrir camino a Maptorian</title>
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		<pubDate>Thu, 16 May 2013 18:26:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>alpoma</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Llevo varios días con unos cuantos temas que tratar, tanto en TecOb como en La Cartoteca, pero no hay tiempo de nada. Así que, aprovecho un momento para avisar que en los próximos días no habrá nuevos artículos en mis blogs, más que nada porque tengo entre manos un proyecto de mi empresa que está [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Llevo varios días con unos cuantos temas que tratar, tanto en <strong><a href="http://www.alpoma.net/tecob">TecOb</a></strong> como en <strong><a href="http://www.alpoma.net/carto">La Cartoteca</a></strong>, pero no hay tiempo de nada. Así que, aprovecho un momento para avisar que en los próximos días no habrá nuevos artículos en mis blogs, más que nada porque tengo entre manos <strong>un proyecto de mi </strong><strong><a href="http://www.arbotante.com">empresa</a></strong> <strong>que está a punto de nacer</strong> y necesita toda mi atención. Se llama <strong><a href="http://www.maptorian.com/">Maptorian</a></strong> y, sí, va de mapas. Y hasta ahí puedo contar&#8230; Habrá sorpresas pronto. </p>
<p><img src="http://www.maptorian.com/maptorian_logo.png" title="Maptorian - Vector Maps" width="600"/></p>
<p><a href="http://www.alpoma.net/tecob/?p=8192" rel="bookmark">Blogopausa para abrir camino a Maptorian</a> apareció originalmente en <a href="http://www.alpoma.net/tecob">Tecnología Obsoleta</a>, 16 mayo 2013.</p>
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		<title>[Vídeo] El carpintero</title>
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		<pubDate>Wed, 08 May 2013 20:54:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>alpoma</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[En los últimos días está siendo mencionado por doquier un vídeo, Precious Lines, que, a medio camino entre la poesía visual y la infografía, en forma de breve píldora, muestra el proceso para convertir algunos pedazos de metal en un bello instrumento caligráfico. No voy a repetirlo aquí. Lo que me ha llamado la atención [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En los últimos días está siendo mencionado por doquier un vídeo, <strong><a href="http://vimeo.com/64856869">Precious Lines</a></strong>, que, <strong>a medio camino entre la poesía visual y la infografía</strong>, en forma de breve píldora, muestra el proceso para convertir algunos pedazos de metal en un bello instrumento caligráfico. No voy a repetirlo aquí. Lo que me ha llamado la atención es que <strong>ese mismo estilo parece casi todo un subgénero cultivado por más visionarios</strong> como, por ejemplo, el equipo griego <strong><a href="http://vimeo.com/deepgreensea"></a><a href="http://vimeo.com/deepgreensea">Deep Green Sea</a></strong>. De entre los vídeos que han publicado hasta el momento, me quedo sin duda con <strong><a href="http://vimeo.com/30698649">The Carpenter</a></strong>, toda una maravilla que merece ser contemplada a pantalla completa. Impresionante, también, otro de los vídeos, que muestra el <strong><a href="http://vimeo.com/43005056">proceso artesanal</a></strong> para dar forma a una guitarra española.</p>
<p><iframe src="http://player.vimeo.com/video/30698649?title=0&amp;byline=0&amp;portrait=0&amp;color=ffffff" width="620" height="310" frameborder="0" webkitAllowFullScreen mozallowfullscreen allowFullScreen class="otros"></iframe></p>
<p>| Vía <a href="http://www.core77.com/blog/videos/more_vizzy_videos_the_art_of_making_by_deep_green_sea_24847.asp">Core77</a> |</p>
<p><a href="http://www.alpoma.net/tecob/?p=8185" rel="bookmark">[Vídeo] El carpintero</a> apareció originalmente en <a href="http://www.alpoma.net/tecob">Tecnología Obsoleta</a>, 8 mayo 2013.</p>
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		<title>Antonio Longoria y el rayo de la muerte</title>
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		<pubDate>Wed, 01 May 2013 17:01:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>alpoma</dc:creator>
				<category><![CDATA[Made in Spain]]></category>

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		<description><![CDATA[Versión reducida del artículo que publiqué en la revista Historia de Iberia Vieja en su edición del mes de mayo de 2013. El punto de partida de esta aventura hay que ponerlo en cierto artículo con el que me he cruzado hace poco. He de reconocer que hasta ahora no había indagado con atención en [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p class="otros3">Versión reducida del artículo que publiqué en la revista <strong><a href="http://www.historiadeiberiavieja.com/">Historia de Iberia Vieja</a></strong> en su edición del mes de mayo de 2013.</p>
<p>El punto de partida de esta aventura hay que ponerlo en cierto artículo con el que me he cruzado hace poco. He de reconocer que hasta ahora no había indagado con atención en la vida de <strong>Antonio Longoria</strong>, y queda casi todo por hacer, pero espero que estas letras sirvan al menos para traer al presente la memoria de este curioso personaje del que apenas si ha llegado algún recuerdo a nuestros días. </p>
<p><img src="http://www.alpoma.net/tecob/wp-content/uploads/2013/05/antonio_longoria.jpg" alt="antonio_longoria" width="620" height="454" class="otros"/><br />
Antonio Longoria, tal y como aparecía en febrero de 1940 en la revista <em>Popular Science</em>.</p>
<p>El artículo que menciono fue publicado en el número del mes de <strong>febrero de 1940</strong> de la conocida revista de ciencia, tecnología e inventos <em><strong>Popular Science</strong></em>, concretamente en la página 117. Allí, se mencionaba lo siguiente, que traduzco libremente del original:</p>
<blockquote><p><em>Palomas al vuelo caen muertas al instante por la acción de una máquina situada a una distancia de cuatro millas. Este es el logro que supuestamente ha conseguido el doctor Antonio Longoria, de Cleveland, Ohio, quien recientemente ha declarado haber destruido su letal máquina por el bien de la humanidad. El inventor de Cleveland ha afirmado que tropezó por casualidad con su rayo mortal mientras investigaba sobre el tratamiento del cáncer con radiaciones de alta frecuencia.</p>
<p>La acción de estos rayos mortales, según sus afirmaciones, es indolora y está basada en cierto mecanismo que convierte la sangre en una substancia sin utilidad, tal y como la luz transforma sales de plata durante el proceso fotográfico. Anteriormente un grupo de científicos, según apareció en prensa, había demostrado que estas radiaciones eran capaces de matar ratas, ratones y conejos, incluso cuando los animales estaban resguardados en el interior de cámaras con gruesas paredes metálicas. Estos rayos, según la opinión del doctor Longoria, podrían matar a seres humanos con la misma facilidad.</em></p></blockquote>
<p>Inquietante, sin duda, ahora bien, ¿qué puede haber de cierto en tan asombrosas afirmaciones? Para entender un poco el concepto de “rayo de la muerte”, creo necesario poner el asunto en el adecuado contexto histórico.<span id="more-8178"></span></p>
<p><strong>La edad de oro de los rayos de la muerte</strong></p>
<p>En nuestros días el concepto de <strong>rayo de la muerte</strong> ni siquiera nos sorprende. Hemos crecido rodeados de referencias en el cine y la televisión sobre rayos de todo tipo en películas de<strong> ciencia ficción</strong>. No hay nave espacial imaginaria que se precie de ser poderosa que no tenga su propia batería de rayos láser, torpedos fotónicos o cualquier otro arma futurista que, en realidad, no lo son tanto habida cuenta de la existencia en los arsenales del mundo real de armas sobrecogedoramente potentes y mortales.</p>
<p>Pero en la <strong>primera mitad del siglo XX</strong>, coincidiendo con los años dorados de las publicaciones de ciencia ficción, sobre todo en los Estados Unidos, el concepto de rayo de la muerte era novedoso. En 1934 <em>Flash Gordon</em> llevó esa tecnología fantástica a otro nivel, haciendo que los niños de medio mundo desearan tener su propia pistola de rayos. Pero no todo quedó en el papel impreso de las añejas revistas de ciencia ficción y fantasía. La<strong> Gran Guerra</strong> había cambiado para siempre la forma de pensar de la humanidad. El conflicto mundial había sido tan espantoso que se alzaban voces por doquier para que nunca más algo como aquello pudiera repetirse. Poco imaginaban que no mucho después la Segunda Guerra Mundial acabaría por superar todas las marcas de dolor y destrucción y que la edad de las armas atómicas estaba a la vuelta de la esquina. Sin embargo, entre las dos guerras mundiales surgieron toda una serie de visionarios que quisieron llevar a la vida eso que no era más que fantasía de ciencia ficción. </p>
<p><strong>¿Por qué la fiebre de los rayos de la muerte despertó precisamente después de la Primera Guerra Mundial?</strong> El pacifismo naciente puede que tuviera mucho que ver, junto con la incipiente ciencia ficción, por supuesto. Por mucho que se hablase de paz, se intuía que las guerras del futuro iban a ser más terribles todavía que lo ya visto. Por eso, hubo quien pensó en crear armas tan terribles que el sólo hecho de imaginar su utilización sería más que suficiente como para impedir una nueva guerra. En su <strong>ingenuidad</strong> no podían imaginar que, precisamente ese razonamiento, fue lo que mantuvo a la humanidad con la respiración contenida durante la guerra fría, cuando el equilibro entre bloques atómicos amenazaba día tras día con la aniquilación mutua, única “garantía” para que una nueva guerra mundial estallara. Eso no impidió, por supuesto, que decenas de conflictos globales asolaran infinidad de rincones del mundo a lo largo de lo que quedaba del siglo XX, sin necesidad de usar ninguna nueva arma nuclear desde las dos que fueron empleadas en Japón en el verano de 1945.</p>
<p>Bien, ahí estaba el concepto: un arma tan terrible que su sola mención hiciera que la guerra fuera olvidada como opción posible en la resolución de conflictos de todo tipo. <strong>¿Sería posible construir algo así? </strong>Antes de las armas atómicas lo más parecido en cuanto a concepto de arma de destrucción masiva, además de las armas químicas o bacteriológicas eran los “rayos de la muerte”. Consistían en terribles armas de radiación electromagnética o partículas capaces crear una inmensa destrucción. Nadie vio nunca una funcionar, por fortuna, pero no faltaron quienes afirmaron poseer su secreto. En los años veinte apareció posiblemente el más célebre padre de rayos mortales de la historia. Se trataba del pionero británico de la radio <strong><a href="http://www.alpoma.net/tecob/?p=7965">Harry Grindell Matthews</a></strong>. Su incapacidad para realizar una demostración viable de su supuesto rayo mortal se convirtió en un patrón a seguir por todos los demás inventores de armas similares. Al igual que Grindell Matthews, muchos otros afirmaron haber llegado a construir un rayo mortal, pero nadie pudo ofrecer una demostración pública real, por fortuna. </p>
<p>El concepto de rayo de la muerte obsesionó en sus últimos años de vida al gran <strong>Nikola Tesla</strong>. El padre de la electrificación por medio de la corriente alterna, a quien debemos gran parte de nuestra sociedad tecnológica actual, afirmó en múltiples oscasiones haber creado un terrible rayo de la muerte. Nuevamente, nunca lo demostró. Y, así, llegamos al misterioso Antonio Longoria, el español que fue conocido como creador de una terrible máquina de rayos mortales. Veamos algunos datos sobre tan enigmático personaje.</p>
<p><strong>Un ejército destruido al instante</strong></p>
<p><strong>Antonio Longoria</strong> aparece en escena durante los <strong>años treinta</strong> del pasado siglo. Las apariciones en prensa de su rayo de la muerte fueron tomadas muy en serio, aunque hasta donde he podido averiguar no realizó pruebas públicas de su invención. </p>
<p>Véase, por ejemplo, este fragmento traducido libremente de un alarmante artículo publicado en el <em>Reading Eagle</em>, de Pensilvania, en su edición correspondiente al <strong>31 de julio de 1934</strong>, muy similar en su contenido a lo que fue publicado en muchos otros periódicos de los Estados Unidos por aquellas fechas:</p>
<blockquote><p><em><strong>Nuevo rayo de la muerte tan poderoso como para masacrar a un ejército</strong><br />
¡Estados Unidos salvado de una invasión por un rayo de la muerte! (&#8230;) Un rayo tan potente que puede matar en unos segundos desde una distancia sólo limitada por la curvatura de la Tierra. (&#8230;) El rayo torna la sangre en una substancia del color y la consistencia de la glicerina, destruyendo todos los glóbulos rojos y es una invención del científico español Antonio Longoria, de Cleveland. Todos los gobiernos del mundo posiblemente desearán hacerse con el secreto del doctor Longoria, pero éste no está en venta porque, extrañamente, el inventor del arma de guerra más terrible concebida por la mente humana es un pacifista. (&#8230;)</em></p></blockquote>
<p>La prensa de la época repetía por doquier las mismas frases e ideas, a saber, que Longoria había encontrado el rayo de la muerte sin proponérselo y que nunca descubriría su secreto salvo si los Estados Unidos eran invadidos por alguna potencia extranjera. Otro de los ingredientes del misterio se encuentra en los testigos, porque se afirmó que varios grupos de científicos habían podido observar los terribles efectos del rayo de la muerte de Longoria, pero claro, una cosa es lo que mencionara la prensa y otra muy diferente lo que sucedira en realidad. No tengo datos precisos sobre esas supuestas experiencias, por lo que habrá que dejar el asunto, al menos de momento, entre interrogaciones y una gran duda. Un ejemplo de ese tipo de demostraciones aparece descrito en el número de <strong>septiembre de 1934</strong> la revista <em>Modern Mechanix</em>:</p>
<blockquote><p><em>(&#8230;) Un descripción parcial de los aparatos, su construcción y de sus principios operativos fue ofrecida recientemente en una sesión del Congreso Nacional de Inventores en Omaha, Nebraska. Observadores privilegiados de una demostración práctica de la máquina declaran que el experimento fue todo un éxito, llegando a ser terrorífico. Perros, gatos y conejos murieron al instante, su sangre se convirtió en agua en cuanto el rayo actuó sobre ellos.</em></p></blockquote>
<p>Longoria, en sus declaraciones a la prensa, se declaraba <strong>admirador del presidente Roosevelt</strong> pero a pesar de ello no cedía a las peticiones del Departamento de Guerra para mostrar su rayo de la muerte porque “no se sabe quién podría ser el presidente que ocupe la Casa Blanca cuando Roosevelt  ya no esté”. Como pacifista declarado, Longoria aborrecía las armas y decía estar atormentado por la posibilidad de que una tecnología como la de los rayos de la muerte pudiera dar comienzo a un nuevo conflicto mundial. Nuevamente el espectro de la Gran Guerra, así como el miedo a que se repitiera de nuevo algo similar, estaba presente en cada declaración. </p>
<p><strong>¿Quién era Antonio Longoria?</strong></p>
<p>Los escasos datos que he podido recopilar pintan un cuadro vital tan atractivo como para dar vida a una novela y no dudo de que en un futuro aparecerá mucho más. Veamos, pues, algunos indicios que nos puedan mostrar quién era Antonio Longoria. </p>
<p>En el Palm Cemetery de Winter Park, en el condado de Orange, Florida, aparece una lápida que corresponde al Doctor Antonio Longoria. ¿Es éste nuestro Antonio Longoria? Las fechas de nacimiento y defunción parecen las correctas, pero no podría asegurarlo. Longoria <strong>nació en 1890 y falleció en 1970</strong>. En la lápida, además, aparece un epitafio de lo más enigmático: <em><strong>They said it couldn&#8217;t be done! He did it</strong>.</em> (¡Dijeron que no se podía hacer! Él lo hizo.)</p>
<p>Uniendo la senda de puntos que dejaron sus apariciones en prensa, incluyendo varios artículos en la revista <em>Time</em> entre 1936 y 1939, aparece el siguiente escenario. <strong>Antonio Longoria nació en Madrid en el verano de 1890</strong>. Parece que a principios del siglo XX viajó a Estados Unidos, vía Cuba. En el nuevo continente estudió ingeniería y medicina. Durante parte de su vida vivió en Lakewood, cerca de Cleveland así como en otras localidades próximas a esa ciudad. Estuvo casado y tuvo tres hijos. Tuvo importantes puestos en la industria eléctrica y llegó a vender algunas de sus patentes por importantes cantidades. Falleció el último día del año 1970 en Winter Park, Florida. Hasta aquí los datos biográficos que deben tomarse con mucha precaución, pero también hay otros datos que son incontestables. Por ejemplo, ahí están <a href="https://www.google.com/?tbm=pts#tbm=pts&#038;tbm=pts&#038;q=ininventor:%22ANTONIO+LONGORIA%22&#038;psj=1&#038;bav=on.2,or.r_qf.&#038;bvm=bv.45921128,d.d2k&#038;fp=cbe9d889a8f6306a&#038;biw=1362&#038;bih=636"><strong>sus</strong> <strong>patentes</strong></a>. He podido revisar nueve de ellas, por lo general relacionadas con el uso de radiación de alta frecuencia para soldar diversos materiales y, en algunos casos, licenciadas para la <em>Sterling Electrical Company</em>, empresa de la que Longoria llegó a ser presidente. </p>
<p>Y, precisamente ahí, en esas patentes, parece estar el origen del supuesto rayo de la muerte de Longoria. Las primeras noticias sobre el mismo surgieron de los comentarios inoportunos de algunos testigos de cierta experiencia a la que ni el propio Longoria deseaba dar publicidad. Y, a partir de ahí, se armó el lío. Ya fuera <strong>investigando sobre radiación de alta frecuencia en electroterapéutica</strong>, como se comentó en ocasiones, o a través de sus experimentos sobre soldadura, que dieron origen a sus patentes de máquinas para soldar, resultó que Longoria se hizo célebre precisamente por un efecto que no buscaba. Desconozco si realmente encontró algo terrorífico, porque como en el caso de Grindell Matthews no hay detalles de cómo podría funcionar su rayo mortal, lo que nos quedan son las palabras del propio Longoria:</p>
<p>El rayo mortal es una forma de radiación que tiene una frecuencia precisa <strong>capaz de romper a distancia los glóbulos rojos de la sangre</strong>. El poder de penetración del rayo depende de la potencia del mismo. Para obtener buenos resultados es necesario emplear voltajes muy altos, partiendo de unos 80.000 voltios. </p>
<p>Longoria no daba detalles de su “secreto” y, en caso de que supuestamente hubiera encontrado algo terriblemente mortal, me alegro de que se lo llevara a la tumba. Pero, sea como fuere, siempre insistía en que sus investigaciones, que dieron buenos frutos en el campo de la metalúrgica, siempre se encaminaban a la solución de problemas industriales o médicos, <strong>nunca pretendió encontrar el arma definitiva</strong>. </p>
<p><a href="http://www.alpoma.net/tecob/?p=8178" rel="bookmark">Antonio Longoria y el rayo de la muerte</a> apareció originalmente en <a href="http://www.alpoma.net/tecob">Tecnología Obsoleta</a>, 1 mayo 2013.</p>
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		<title>Transportando un pedazo de infierno</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Apr 2013 10:56:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>alpoma</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En la industria siderúrgica, concretamente en los altos hornos, se produce un material fundido conocido como arrabio a partir de la reducción de mineral de hierro. El arrabio es la materia prima para obtener acero pero, ¿qué sucede cuando el alto horno se encuentra lejos de la acería? Muy sencillo: se embarca el arrabio en [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En la <strong>industria siderúrgica</strong>, concretamente en los altos hornos, se produce un material fundido conocido como <strong>arrabio</strong> a partir de la reducción de mineral de hierro. El arrabio es la materia prima para obtener acero pero, ¿qué sucede cuando el alto horno se encuentra lejos de la acería? Muy sencillo: se embarca el arrabio en un tren y se transporta hacia su destino. Claro que, no se trata de una carga normal. Para <strong>transportar arrabio entre los altos hornos y las acerías</strong> se emplean vehículos muy especiales que movilizan contenedores con forma de torpedo aislados térmicamente, diseñados para soportar <strong>temperaturas extremadamente altas</strong>. En el interior de estos contenedores viaja todo un pedazo de infierno fundido hasta llegar a su destino donde, pivotando, se vierte el arrabio para pasar a ser convertido en acero. </p>
<p><iframe width="620" height="349" src="http://www.youtube.com/embed/2yd5mKUe-n8?rel=0" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
<em>Vídeo del paso de un tren torpedo de transporte de arrabio entre las factorías de Veriña y Avilés de Arcelor Mittal en Asturias.</em></p>
<p><img src="http://www.alpoma.com/images_tecob/torpedo.jpg" class="otros"/><br />
Tren torpedo transportando arrabio. Imagen de <a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/File:HKM116392.jpg">Rainer Halama</a>.</p>
<p><img src="http://www.alpoma.com/images_tecob/refractarios.jpg" class="otros"/><br />
Estructura <strong><a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Torpedo_car_refractory_bricks.JPG">interior de un vagón torpedo</a></strong> para transporte de arrabio, donde se observa la disposición de ladrillos refractarios. Imagen de <a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/User:Morgan_Riley">Morgan Riley</a>.</p>
<p><strong>Más información</strong>:</p>
<ul>
<li><a href="http://www.arqueologiaypatrimonioindustrial.com/2007/09/gijn-avils-torpedo-de-arcelor-mittal.html">Monsacro: Gijón-Avilés Torpedo de Arcelor Mittal</a>.</li>
<li><a href="http://www.arqueologiaypatrimonioindustrial.com/2013/04/maquetas-y-siderurgia.html">Monsacro: Maquetas y Siderurgia</a>.</li>
<li><a href="https://plus.google.com/photos/110003552471804564751/albums/5074557354556107409?banner=pwa">Galería de máquinas de Arcelor</a>.</li>
</ul>
<p><a href="http://www.alpoma.net/tecob/?p=8170" rel="bookmark">Transportando un pedazo de infierno</a> apareció originalmente en <a href="http://www.alpoma.net/tecob">Tecnología Obsoleta</a>, 28 abril 2013.</p>
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		<title>Las (posiblemente) inútiles ondas electromagnéticas</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Apr 2013 22:01:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>alpoma</dc:creator>
				<category><![CDATA[Obsolescencia]]></category>

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		<description><![CDATA[Siempre se ha dicho que Heinrich Rudolf Hertz no veía qué posible utilidad podrían tener las ondas electromagnéticas que él mismo había demostrado que existían experimentalmente, pero me resisto a pensar que, en el fondo, aquella fuera su opinión real. Veamos, no era el primero que se encontraba con ellas, pues hacía años que Joseph [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Siempre se ha dicho que <strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Heinrich_Rudolf_Hertz">Heinrich Rudolf Hertz</a></strong> no veía qué posible utilidad podrían tener las ondas electromagnéticas que él mismo había demostrado que existían experimentalmente, pero me resisto a pensar que, en el fondo, aquella fuera su opinión real. Veamos, no era el primero que se encontraba con ellas, pues hacía años que <strong><a href="http://www.mercurians.org/1997_Fall/j.henry.htm">Joseph Henry había observado sus efectos</a></strong>, pero sí <strong>fue quien abrió las puertas de la moderna era de las comunicaciones</strong> por radio. Y es que, las supuestamente inútiles ondas que descubrió nos sirven para comunicarnos de mil modos, ya sea por radio, televisíón, teléfono, satélite&#8230; <strong>¡Para ser algo sin ninguna utilidad práctica se le ha sacado mucho jugo!</strong> Nótese que intento ser irónico porque Hertz era todo un genio de la experimentación, un mecánico de primera y, además, un tornero de los buenos. Por eso <strong>me resisto a pensar que realmente tuviera tan poca imaginación para no darse cuenta de lo que acababa de encontrar</strong>. El caso es que la anécdota ha sido repetida una y mil veces, casi siempre con las mismas palabras, pero no he logrado encontrar la referencia original. Incluso en libros de los años sesenta y setenta se repite la misma cantinela pero, antes, centremos brevemente el asunto.</p>
<p><img src="http://www.alpoma.net/tecob/wp-content/uploads/2013/04/montaje_hertz.jpg" alt="montaje_hertz" width="620" height="250" class="otros" /><br />
Montaje experimental de Hertz, 1886. <a href="http://web.archive.org/web/20041011213504/http://chem.ch.huji.ac.il/~eugeniik/history/hertz.htm">Fuente</a>.</p>
<p>Hertz diseñó un <strong>precioso montaje experimental</strong> que utilizó <strong>entre 1886 y 1888</strong> para <strong>producir, y detectar, ondas electromagnéticas</strong>, en el modo en que había predicho ese gigante nunca suficientemente ponderado que había sido <strong>Maxwell</strong>. En ese tiempo muchos dudaban todavía de la existencia de tales ondas y, claro está, la radio era sólo un sueño. El montaje estaba formado por un circuito eléctrico que generaba corrientes oscilantes y, por otra parte, un detector. El emisor era simplemente un circuito con un transformador y condensadores conectados a dos esferas de metal separadas entre sí por un espacio muy pequeño. Al alcanzar la tensión entre las esferas un máximo, saltaba una chispa entre ellas. Esto se repetía de forma periódica, generándose ondas electromagnéticas tal y como había predicho Maxwell. A su vez, el detector, o antena, también llamado <strong>resonador</strong>, era un simple alambre circular dotado de un espacio intermedio. Si se habían generado ondas electromagnéticas, éstas serían capaces de crear una leve corriente inducida en la antena. Por supuesto, el montaje funcionó y detectó la existencia de esas ondas. A los pocos meses ingenieros de todo el mundo estaban ya dando forma a la revolución de la radio, tras enterarse de la hazaña de Hertz. Así, <strong>Oliver Joseph Lodge</strong> realizó en 1894 una primera emisión de radio, claro que<strong> Nikola Tesla</strong> ya estaba dando guerra por su parte y, al poco, <strong>Marconi </strong>les siguió. La revolución fue instantánea, tanto es así que <strong>Oliver Heaviside </strong>afirmó en 1891:</p>
<blockquote><p>Hace tres años, las ondas electromagnéticas no eran nada. Al poco, estaban en todas partes. </p></blockquote>
<p>Hertz falleció a los 36 años, en 1894, sin ver cómo la tecnología de radio se extendía por el planeta pero eso no es excusa para que se le atribuya una falta de visión tan clamorosa. Puede que tuviera un mal día, o que se refiriera a su propio trabajo futuro, no a las posibilidades tecnológicas de las ondas electromagnéticas, el caso es que <strong>para la historia ha quedado lo que sigue como algo verídico y, aunque como he dicho, no he podido encontrar la fuente original, se ha repetido una y mil veces la siguiente historia</strong>. Se cuenta que, ante el éxito de su experimento, fue preguntado por sus alumnos acerca de la utilidad práctica del mismo, a lo que Hert respondió:</p>
<blockquote><p>No tiene ninguna utilidad (&#8230;) sólo se trata de un experimento que demuestra que el maestro Maxwell estaba en lo cierto, ahí tenemos esas misteriosas ondas electromagnéticas que no podemos ver a simple vista. Pero están ahí.</p></blockquote>
<p>Al ser preguntado sobre las consecuencias de ese descubrimiento, Hertz afirmó:</p>
<blockquote><p>Ninguna, supongo.</p></blockquote>
<p>Bien, como digo, esto se ha repetido una y mil veces y <strong>se suele poner como ejemplo del sabio genial que, sin embargo, no logra ver el alcance de su propia obra</strong>. Sí, Hertz era un tipo de lo más humilde, pero habiendo vivido siempre entre máquinas y tan dotado para la inventiva como era, me niego a seguir pensando que fuera tan corto de miras. Lo dicho, puede que tuviera un mal día cuando pronunción aquellas palabras, sólo eso.</p>
<p><a href="http://www.alpoma.net/tecob/?p=8161" rel="bookmark">Las (posiblemente) inútiles ondas electromagnéticas</a> apareció originalmente en <a href="http://www.alpoma.net/tecob">Tecnología Obsoleta</a>, 24 abril 2013.</p>
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		<title>A vueltas con la corriente del Golfo y los inviernos en Europa</title>
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		<pubDate>Sun, 21 Apr 2013 18:35:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>alpoma</dc:creator>
				<category><![CDATA[Clima]]></category>

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		<description><![CDATA[El 21 de abril de 1513, hoy hace 500 años, una flotilla de navíos españoles comandada por Ponce de León navegaba por aguas atlánticas cercanas a Florida. Tal y como quedó registrado en el cuaderno de bitacora de la expedición, sucedía algo extraño. El viento era favorable para continuar la marcha pero, sin embargo, una [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El <strong>21 de abril de 1513</strong>, hoy hace <strong>500 años</strong>, una flotilla de navíos españoles comandada por <strong>Ponce de León</strong> navegaba por aguas atlánticas cercanas a Florida. Tal y como quedó registrado en el cuaderno de bitacora de la expedición, sucedía algo extraño. El viento era favorable para continuar la marcha pero, sin embargo, <strong>una fuerza desconocida impedía avanzar a los barcos</strong>. Esa fue la primera vez que en Europa se tuvo concimiento de la existencia de la <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Corriente_del_Golfo">corriente del Golfo</a></strong> aunque, claro está, el descubrimiento tardaría todavía bastante en ser comprendido y nombrado de esa forma<sup>1</sup>.</p>
<p><img src="http://www.alpoma.net/tecob/wp-content/uploads/2013/04/Die_Gartenlaube_1885.jpg" alt="Die_Gartenlaube_1885" width="620" height="597" class="otros" /><br />
<em><a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Die_Gartenlaube_%281885%29_b_635_1.jpg">Mapa alemán de la corriente del Golfo</a>, 1885.</em></p>
<p>Desde el golfo de México hacia el Atlántico norte, <strong>la corriente oceánica del Golfo transporta una gigantesca masa de aguas cálidas</strong>. Desde principios del siglo XX se viene considerando como algo obvio que <strong>esa corriente de aguas cálidas desde áreas tropicales hasta las costas noroccidentales de Europa es la causante única de que los inviernos europeos sean mucho más suaves que los que se viven en el nordeste de América</strong>. Casi es un dogma, pero como en ciencia no existe tal cosa, puede que haya llegado el momento de replantear un escenario que es obvio, por supuesto, pero que posiblemente no se ajuste por completo al mundo real.<span id="more-8141"></span></p>
<p>Actualmente se cuenta con un gran arsenal de datos de satélite, sensores y modelos numéricos climáticos y oceánicos, aunque todavía queda mucho por hacer a la hora de comprender el funcionamiento real de la máquina global del clima. ¿Puede explicar ese arsenal de información por qué los inviernos en el norte de Europa son más benignos que los de las mismas latitudes de Estados Unidos o Canadá? Es más, <strong>¿la desaparición del hielo ártico supondría un freno a la corriente del Golfo?</strong> Este último punto, el de la detención de la &#8220;cinta transportadora&#8221; de la gran corriente como amenaza climática para Europa también está empezando a matizarse porque, a fin de cuentas, la cuestión es endiabladamente compleja y las cosas nunca son tan sencillas como parecían<sup>2</sup>.</p>
<p>La <strong>inmensa capacidad de almacenamiento y transporte de calor de los océanos</strong> puede hacernos pensar que estamos ante la razón de que en Canadá lo pasen muy mal en el invierno, cuando en las mismas latitudes europeas el panorama es mucho más benigno. Lo mismo sucede, al contrario, con la costa oeste canadiense, con inviernos suaves comparados con los de la Rusia oriental, solo que allí el principal jugador sería el océano Pacífico. La idea viene de lejos. El oceanógrafo estadounidense <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Matthew_Fontaine_Maury">Matthew Fontaine Maury</a></strong> fue quien estableció la posible relación entre las aguas cálidas de la corriente del Golfo con los inviernos moderados en el norte europeo, a través de una adición de calor a los vientos del oeste que circulan hacia nuestro continente. También fue el primero en afirmar que, de cesar esa transferencia de calor, los vientos llegados a Europa serían mucho más fríos y, por lo tanto, los inviernos pasarían a semejar a los del norte canadiense.</p>
<p>Bien, está claro ¿no es así? Pues parece que no lo es tanto o, la menos, habría que matizar la teoría. En el número de abril de <strong><a href="http://www.investigacionyciencia.es/">Investigación y Ciencia</a></strong> acabo de leer un artículo de los oceanógrafos Stephen C. Riser y M. Susan Lozier en el que se recopilan los últimos modelos sobre la corriente del Golfo, muchos de las cuales ya había visto referidos en otras publicaciones anteriormente. Lo bueno del artículo es que muestra un panorama de conjunto sobre las tendencias en lo que a la investigación climática sobre la corriente del Golfo se refiere y lo que deja muy claro es que estamos lejos, muy lejos, de aclarar el problema por completo.  </p>
<p>La pintura global que se dibuja sobre este asunto es mucho más compleja de lo que podría pensarse en un principio. Por una parte, existen modelos climáticos que explican parte de las características de los inviernos europeos sin que se necesite implicar a la corriente del Golfo. He ahí, por ejemplo, el modelo de <strong><a href="http://www.ldeo.columbia.edu/res/div/ocp/people/seager/">Richard Seager</a></strong> y colaboradores, de la Universidad de Columbia, que estudia la influencia de la corriente en chorro atmosférica y su interacción con las<strong> montañas Rocosas</strong>. Puede parecer increíble que algo que sucede en la vertical de las Rocosas pueda relacionarse con los inviernos europeos, pero la cosa tiene mucha miga. Todo en la máquina climática está interconectado, por lo que el modelo de Seager pudiera ser realmente ajustado a la realidad o, al menos, a parte de ella. Según Seager, las diferencias de temperatura a ambos lados del océano se deberían a la distribución de vientos, modificados por las Rocosas y al calor acumulado en las aguas atlánticas cerca de la costa europea. Sin embargo, ese calor no podría ser responsable de toda la moderación en los inviernos europeos porque en el modelo falta energía suficiente que, según otros autores, sí sería entregada por la corriente del Golfo.</p>
<p>Y así estaban las cosas hasta hace dos años. Entonces, en 2011, los climatólogos <strong><a href="http://www.weizmann.ac.il/eserpages/kaspi/">Yohai Kaspi</a></strong> y <strong><a href="http://www.clidyn.ethz.ch/">Tapio Schneider</a></strong> publicaron varios estudios sobre modelos numéricos de la atmósfera y el océano. Para ellos, el núcleo del problema estáría en la<strong> presión atmosférica</strong>. La corriente del Golfo seguiría siendo muy importante, pues el calor liberado a lo largo de su recorrido generaría un sistema estacionario de altas presiones sobre la costa este norteamericana y otro de bajas presiones en medio del Atlántico norte. Así, los vientos cálidos quedarían encauzados hacia Europa y los fríos hacia Norteamérica.</p>
<p>Así que, a día de hoy, tenemos varios ingredientes en el problema de los inviernos suaves en Europa. Está la idea clásica del efecto moderador de la corriente del Golfo, la idea de que lo más importante son los vientos del oeste y el asunto de los sistemas de altas y bajas presiones. Y ahí es donde está el nudo de esta trama, en <strong>distinguir qué ingrediente es el más importante</strong>. Las<strong> simulaciones numéricas </strong>actuales ofrecen demasiada <strong>incertidumbre</strong> como para poder, ahora mismo, establecer una primacía sobre tal o cual aspecto de entre los mencionados. La acumulación de datos climáticos procedentes de sensores está comenzando a dar sus frutos y las simulaciones están mejorando pero, tal y como se afirma en el artículo citado, <strong>la importancia real de la corriente del Golfo y del resto de elementos presentes en el complejo mosaico climático global no se podrá determinar con cierto grado de seguridad hasta al menos dentro de una década</strong>.<br />
____________<br />
<sup>1</sup> Ver RAM, <a href="http://www.tiempo.com/ram/32994/500-anos-del-descubrimiento-de-la-corriente-del-golfo/">500 años del descubrimiento de la corriente del Golfo</a>.<br />
<sup>2</sup> Lectura recomendada: <em>La corriente del Golfo y el invierno europeo</em>. Investigación y Ciencia, abril de 2013.</p>
<p><a href="http://www.alpoma.net/tecob/?p=8141" rel="bookmark">A vueltas con la corriente del Golfo y los inviernos en Europa</a> apareció originalmente en <a href="http://www.alpoma.net/tecob">Tecnología Obsoleta</a>, 21 abril 2013.</p>
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		<title>El fotoelectrógrafo de Thomas, un &#8220;escáner OCR&#8221; para ciegos en 1930</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Apr 2013 16:18:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>alpoma</dc:creator>
				<category><![CDATA[Obsolescencia]]></category>

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		<description><![CDATA[Por el nombre de tiflotecnología se conoce a las técnicas que permiten a los ciegos o a las personas con problemas severos de visión el acercamiento, por ejemplo, a ordenadores, por medio de máquinas convenientemente adaptadas. No es algo nuevo porque ya a principios del siglo XX se comercializaban máquinas de escribir en Braille. Con [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Por el nombre de <strong><a href="http://www.nosolousabilidad.com/articulos/tiflotecnologia.htm">tiflotecnología</a></strong> se conoce a las técnicas que permiten a los ciegos o a las personas con problemas severos de visión el acercamiento, por ejemplo, a ordenadores, por medio de máquinas convenientemente adaptadas. No es algo nuevo porque ya a principios del siglo XX se comercializaban máquinas de escribir en Braille. Con el paso de los años aparecieron aparatos mucho más sofisticados, como el <em>Optacon</em>, de finales de los setenta, dotado con una pequeña cámara que permitía, por medio del tacto, identificar textos e imágenes. Hoy día la tiflotecnología ofrece una gran cantidad de aparatos y técnicas de todo tipo pero, hoy, quiero desviar la atención a cierto aparato que durante algunos años de la primera mitad del siglo XX llamó mucho la atención pero que, al parecer, no tuvo el éxito que se esperaba. Se trata del <strong>fotoelectrógrafo</strong> de Thomas.</p>
<p>Bien, cuando en el título menciono lo de &#8220;escáner OCR&#8221;<sup>1</sup> debe entenderse como una pequeña licencia. A fin de cuentas, el fotoelectrógrafo no era una máquina digital, ni mucho menos, pero sí <strong>tenía la pretensión de traducir lo impreso en el papel a un medio adecuado para que los ciegos leyeran de forma directa</strong>, ya fuera un libro o un periódico<sup>2</sup>. Veamos qué se decía en la prensa de la época sobre tan sorprendente aparato adelantado a su tiempo<sup>3</sup>.</p>
<p><img src="http://www.alpoma.com/images_tecob/thomas_1.jpg" class="otros"/><br />
<em>El fotoelectrógrafo de Thomas y esquema del mismo.</em></p>
<p>El fotoelectrógrafo recibió mucha atención en la prensa a lo largo de los años treinta del siglo pasado. Sin embargo, la información clara que puede extraerse de entre lo que puede encontrarse publicado no es mucha. Por ejemplo, el inventor del aparato no es identificado más que como<strong> M. Thomas</strong> (Lo de M. no sé si era por su la inicial de su nombre o por <em>Monsieur</em>, señor, en francés), lo que no sirve para ir muy lejos cuando se pretende averiguar algo sobre su vida. </p>
<p>El tal Thomas<strong> era un tanto enigmático</strong>. De su máquina se hablaba en media Europa y en América, pero pocos habían visto funcionar el aparato aunque, los que lograron acceder a alguno de los prototipos se mostraron admirados. Se cuenta que se fabricaron máquinas de prueba para dos tipos distintos de conversión de texto. Uno para leer letra impresa convencional, el otro epecialmente adaptado para Braille. Bien, lo que aquí nos interesa es conocer algo sobre la tecnología que empleaba la máquina, que era capaz, al menos en teoría, de traducir letra impresa a un sistema táctil muy particular para ciegos. </p>
<p><img src="http://www.alpoma.com/images_tecob/thomas_2.jpg" class="otros"/><br />
<em>Receptor en el que las letras iluminadas en el papel aparecían en relieve.</em></p>
<p>El propio M. Thomas solía afirmar en los encuentros públicos que realizó para presentar su máquina que <strong>la idea había surgido en 1914</strong>. Fue al comienzo de la Gran Guerra, hará dentro de poco un siglo, cuando Thomas fue herido en combate, perdiendo temporalmente la vista. En los seis meses que estuvo ciego <strong>concibió mentalmente un aparato que le permitiera leer</strong>, ya que pensaba que su nueva condición sería permanente. No fue así, recuperó la vista, pero aquella idea se convirtió en una obsesión y, junto a su mujer y un amigo, hizo todo lo posible para llevar el sueño a la realidad. El desarrollo del fotoelectrógrafo llevó más de una década hasta que a principios de la décadas de los treinta la prensa comenzó a difundir la existencia del aparato.</p>
<p>¿En qué consistía el fotoelectrógrafo? En palabras del propio inventor&#8230;</p>
<blockquote><p>&#8230;tiene la forma de una mesa de escritorio. El texto que se ha de leer está colocado sobre un carro fácilmente movible y se encuentra espléndidamente alumbrado por un proyector de luz especial; el ciego, con su mano izquierda, da vueltas a una manivela que hace introducir las líneas de escritura sobre el proyector. A medida que los rayos luminosos hieren a las letras en negros, se van convirtiendo éstas en letras de realce, las cuales pasan a un receptor sobre el cual pone el ciego el índice de la mano derecha para leer toda la escritura que se ha reproducido en relieve. Este aparato es tan dócil que se atempera a la destreza del ciego y transforma inmediatamente la escritura en relieve, la que se tacta sin necesidad de intermediario. Reproduce este aparato de una manera fiel, no sólo las letras latinas, sino todos los caracteres, cualesquiera que sea su forma: el griego, el ruso, las cifras, el Braille, Wait, Abreu, Moon, etc&#8230;</p></blockquote>
<p>Mmmmm, técnicamente no es mucho decir. Revisando otros artículos de la época se puede obtener una idea más aproximada sobre cómo funcionaba el artilugio. </p>
<p><img src="http://www.alpoma.com/images_tecob/thomas_3.jpg" class="otros"/><br />
<em>El fotoelectrógrafo en funcionamiento.</em></p>
<p>La máquina estaba dotada de dos áreas separadas. Por una parte, el <strong>dispositivo de captura</strong>, a modo de atril sobre el que se fijaba un libro, periódico o texto impreso. La calidad de impresión debía ser buena, pues el contraste entre la tinta negra del texto y el color del papel era vital. El texto se iluminaba con una lámpara y, sobre él, iba pasándose <strong>una especie de cabeza lectora con 42 pequeñas células fotoeléctricas</strong> y un<strong> juego de lentes</strong> que convertía las manchas de tinta en formas táctiles en la otra parte de la máquina, que era algo así como<strong> una impresora de formas en relieve</strong>. Dicho de otro modo, el ingenioso aparato enfocaba sobre cada mancha de texto y, dependiendo de si la señal que llegaba de cada una de las células era mayor o menor, si habían captado tinta o papel, se reproducía en la máquina táctil un hueco o un relieve con un sistema de varillas accionadas por electroimanes. Así, las variaciones en la corriente eléctrica que llegaba al generador de formas desde las células fotoeléctricas iba creando todo un paisaje en relieve que reproducía lo que en forma de manchas de tinta estaba plasmado en el papel. </p>
<p>______________<br />
<sup>1</sup> Reconocimiento óptico de caracteres.<br />
<sup>2</sup> Otra máquina de la época, de principios de los años 30, llamada <em>Visagraph</em> cumplía al parecer una función similar, pero todavía estoy sobre su pista por lo que he preferido no mezclar las dos máquinas en un mismo post, aunque posiblemente estén muy relacionadas.<br />
<sup>3</sup> Fuentes consultadas:</p>
<ul>
<li><em>Ric et Rac: grand hebdomadaire pour tous</em>. Edición del 27 de febrero de 1932, página 155. Bibliothèque nationale de France.</li>
<li><em>Le Monde illustré</em>. Edición del 23 de julio de 1934. Página 513. Bibliothèque nationale de France.</li>
<li><em>La Nature</em>. Primer semestre de 1932, páginas 208-210. CNAM.</li>
<li><em>Boletín oficial del centro instructivo y protector de ciegos</em>. Febrero de 1932, páginas 1-4. Biblioteca Nacional de España.</li>
<li><em>Boletín oficial del centro instructivo y protector de ciegos</em>. Marzo de 1932, páginas 3-6. Biblioteca Nacional de España.</li>
<li><em>Algo</em>. Edición del 5 de marzo de 1932, página 8. Biblioteca Nacional de España.</li>
<li><em>Heraldo de Madrid</em>. Edición del 9 de febrero de 1933, página 12. Biblioteca Nacional de España.</li>
</ul>
<p><a href="http://www.alpoma.net/tecob/?p=8123" rel="bookmark">El fotoelectrógrafo de Thomas, un &#8220;escáner OCR&#8221; para ciegos en 1930</a> apareció originalmente en <a href="http://www.alpoma.net/tecob">Tecnología Obsoleta</a>, 18 abril 2013.</p>
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		<title>Una marca de tiza de 10.000 dólares</title>
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		<pubDate>Sun, 14 Apr 2013 16:32:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>alpoma</dc:creator>
				<category><![CDATA[Obsolescencia]]></category>

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		<description><![CDATA[La vida de Charles Proteus Steinmetz es fascinante y podría alimentar multitud de novelas pero hoy quiero fijarme en una anécdota en particular. Es muy conocida y se cita en muchos libros de historia de la tecnología, pero desconocía la fuente original y por eso siempre quedaba olvidada en un cajón, aparcada. Ahora, por fin, [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La vida de <strong><a href="http://blogs.smithsonianmag.com/history/2011/08/charles-proteus-steinmetz-the-wizard-of-schenectady/">Charles Proteus Steinmetz</a></strong> es fascinante y podría alimentar multitud de novelas pero hoy quiero fijarme en una anécdota en particular. Es muy conocida y se cita en muchos libros de historia de la tecnología, pero desconocía la fuente original y por eso siempre quedaba olvidada en un cajón, aparcada. Ahora, por fin, he llegado al origen del asunto pero, antes, habrá quien se pregunte: ¿quién era el tal Steinmetz?</p>
<p>Estamos ante <strong>uno de los padres de la tecnología eléctrica del siglo XX</strong>. Trabajó en la General Electric y realizó importantes aportaciones en ingeniería eléctrica y matemáticas. De hecho, la expansión de la corriente alterna y su uso en la industria a gran escala en generadores, motores y todo tipo de aparatos fue impulsada precisamente por las <strong>aportaciones matemáticas </strong>y técnicas de Steinmetz, sobre todo relacionadas con la <strong>histéresis</strong> magnética. En otras palabras, cuando hoy día empleamos cualquier aparato eléctrico, debemos saber que no sólo gracias a Tesla funcionan los aparatos de corriente alterna sino que, junto a muchos otros, fue la importantísima aportación de Steinmetz, y sus más de 200 patentes, lo que nos ha hecho llegar hasta aquí. </p>
<p>En esta <strong><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Sarnoff,_Hayden,_Berg,_Benedict,_Einstein,_Tesla,_Steinmetz,_Goldsmith,_Malsin,_Langmuir,_Hull,_Pillsbury,_Dushman,_Ranger,_Campbell.jpg">fotografía tomada en <strike>1919</strike> 1921</a></strong> durante una visita de importantes científicos de la época a la estación de radio de la compañía Marconi en New Brunswick, situada en New Jersey, vemos en el centro a Seteinmetz&#8230;</p>
<p><img src="http://www.alpoma.com/images_tecob/1919.jpg" alt="1921" class="otros" width="620px"/><br />
<strong>| <a href="http://www.alpoma.com/images_tecob/1919.jpg">Ampliar imagen</a> |</strong></p>
<p>&#8230;sí, es ese <strong>curioso personaje de corta estatura</strong> que tiene a su derecha nada más y nada menos que a Albert Einstein y a Nikola Tesla. Steinmetz sufría de enanismo, deformación de columna y diversos problemas severos de salud, pero eso no le impidió llegar a ser considerado como<strong> uno de los más importantes ingenieros de su tiempo</strong>. Su estampa puede que no fuera muy común, pero su vida tampoco lo era. Steinmetz era muy dado a las excentricidades. Por ejemplo, nunca se dejaba ver sin sus curiosas gafas, de un estilo ya anticuado a principios del siglo XX, mucho más propias de décadas anteriores, ni sin sus eternos puros. Siempre se le podía ver con uno en la boca. Era muy divertido y afable pero, a la vez, resuelto y obstinado. No podía tener una mascota normal, por supuesto, así que durante un tiempo tuvo a su cargo a todo un <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Heloderma_suspectum">monstruo de Gila</a></strong>, entre otros animales como cuervos, caimanes o una mona. En la General Electric siempre estaba ayudando a sus colegas, y todo el mundo le quería como si fuera alguien de sus propias familias. Pero además de ser alguien con <strong>una forma de ser realmente encantadora</strong>, también era un<strong> técnico implacable muy respetado</strong>. He aquí la anécdota a la que me refería. Aparece reflejada en una carta de Jack B. Scott a los editores de la revista <em>LIFE</em> en su <strong><a href="http://books.google.es/books?id=QFMEAAAAMBAJ&#038;pg=PA27&#038;dq=steinmetz&#038;hl=es&#038;sa=X&#038;ei=TuJpUYnfF4LCO9SIgNAI&#038;ved=0CE0Q6AEwBg#v=onepage&#038;q=steinmetz&#038;f=false">edición del 14 de mayo de 1965</a></strong>. En esa carta, que traduzco libremente, se mencionaba lo siguiente:</p>
<blockquote><p><em>Señores. En su artículo sobre Steinmetz (abril 23) mencionan una consulta que realizó Henry Ford. Mi padre, Burt Scott, que trabajó para Henry Ford durante muchos años, me contó una historia acerca de aquel encuentro. En la planta de Ford situada en River Rouge tenían problemas técnicos con un nuevo generador de gran tamaño. Los ingenieros eléctricos de la factoría eran incapaces de encontrar dónde se hallaba el problema, por lo que Henry Ford solicitó la ayuda de Setinmetz. Cuando el &#8220;pequeño gigante&#8221; llegó a la fábrica, se negó a recibir cualquier tipo de ayuda, sólo solicitó una libreta, un lapicero y un camastro.</p>
<p>Durante dos interminables días, y noches, Steinmetz se dedicó a escuchar el sonido del generador y a realizar incontables cálculos. Entonces, pidió una escalera, cinta métrica y una tiza. Subió con esfuerzo a lo alto del generador y midió con sumo cuidado, colocando una precisa marca de tiza en una parte de la enorme máquina. Hecho esto, descenció por la escalera y comentó a los escépticos presentes que era necesario desmontar una placa del lateral del generador y eliminar 16 vueltas de la bobina a partir del punto en que había realizado la marca de tiza. </p>
<p>Los ingenieros introdujeron más tarde las correcciones sugeridas por Steinmetz y el generador comenzó a partir de entonces a funcionar perfectamente. Al poco le llegó a Ford una factura por 10.000 dólares firmada por Steinmetz desde General Electric. Ford devolvió la factura, agradeciendo el buen trabajo realizado por Steinmetz, pero solicitando respetuosamente una factura detallada. Steinmetz respondió enviando de nuevo la factura a Ford con el siguiente detalle:</p>
<p>Marca de tiza en el generador&#8230;&#8230;&#8230;. $1<br />
Saber dónde hacer la marca &#8230;&#8230;&#8230;&#8230; $9.999<br />
Total a pagar&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.. $10.000</em></p></blockquote>
<p>Y, satisfecha la petición de Ford, la factura fue abonada sin ninguna queja.</p>
<p><a href="http://www.alpoma.net/tecob/?p=8111" rel="bookmark">Una marca de tiza de 10.000 dólares</a> apareció originalmente en <a href="http://www.alpoma.net/tecob">Tecnología Obsoleta</a>, 14 abril 2013.</p>
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		<title>Y se hizo la luz (eléctrica)</title>
		<link>http://www.alpoma.net/tecob/?p=8087</link>
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		<pubDate>Wed, 10 Apr 2013 13:42:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>alpoma</dc:creator>
				<category><![CDATA[Obsolescencia]]></category>

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		<description><![CDATA[La bella mansión que aparece en la fotografía que acompaña estas letras es la propiedad Cragside, situada en el norte de Inglaterra, en Northumberland, entre bosques y montañas. Este lugar atrajo la atención de William Armstrong, uno de los más célebres ingenieros e industriales británicos del siglo XIX. Hace ahora siglo y medio que levantó [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.flickr.com/photos/alpoma/8636562841/" title="Cragside, on Flickr"><img src="http://farm9.staticflickr.com/8392/8636562841_4f7fc9e2cd_n.jpg" width="210" height="320" alt="Cragside" class="dch"/></a>La bella mansión que aparece en la fotografía que acompaña estas letras es la propiedad <strong>Cragside</strong>, situada en el norte de Inglaterra, en <strong>Northumberland</strong>, entre bosques y montañas. Este lugar atrajo la atención de <strong>William Armstrong</strong>, uno de los más célebres ingenieros e industriales británicos del siglo XIX. Hace ahora siglo y medio que levantó allá arriba esta gran casa, cuya <strong><a href="http://www.nationaltrust.org.uk/cragside/">visita</a></strong> es muy recomendable. Un lugar en el que se vivieron algunas de las escenas más importantes de la historia de la tecnología, aunque poca gente lo recuerde porque, ¿quién inventó la bombilla eléctrica de incandescencia? ¡Edison! Eso es lo que diría la mayoría. La historia real es muy diferente. Veamos qué sucedió entre los muros de Cragside y qué tiene que ver con la iluminación eléctrica.</p>
<p><strong><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/William_Armstrong,_1st_Baron_Armstrong">William Armstrong</a></strong> falleció en 1900, a los noventa años de edad. Habiendo vivido prácticamente durante todo el siglo XIX, fue testigo y protagonista del despegue acelerado de la tecnología. Levantó grandes industrias, diseñó baterías de cañones para buques de guerra e inventó todo tipo de artilugios, como el <strong>acumulador hidráulico</strong>. Pero, además, era un apasionado de la electricidad. Cragside fue el primer lugar del mundo en contar con una <strong>central hidroeléctrica</strong>, que Armstrong diseñó y construyó para que, a través de una dinamo Siemens, hubiera alimentación de corriente eléctrica capaz de iluminar la casa con sistemas de <strong>arco voltaico</strong>. La idea no fue tan buena como parecía, las lámparas de arco no duraban mucho y eran costosas de mantener. Pero, entre tantos problemas para encontrar un modo de iluminar la mansión con electricidad, apareció una nueva propuesta en el escenario. </p>
<p>Ya que las lámparas de arco no eran viables, a pesar de llevar en el mercado bastante tiempo, ¿qué alternativa podría haber? Armstrong estuvo discutiendo el asunto con un amigo, un tal <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Joseph_Wilson_Swan">Joseph Wilson Swan</a></strong>. ¿Acaso le suena a alguien ese nombre? Bien, pues el tal Swan es el verdadero inventor de la bombilla de incandescencia, honor que, si acaso, debiera compartir con el ruso <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Aleksandr_Lodygin">Aleksandr Lodygin</a></strong>. El caso es que Armstrong y Swan se necesitaban. Uno tenía la electricidad, procedente de su central hidráulica, el otro tenía una idea brillante: la bombilla de incandescencia. Swan ya había probado varios modelos en su taller, desde sus primeros experimentos hacia 1860, pero con el paso de los años había perdido interés en las bombillas hasta que pensó en emplear <strong>filamentos carbonizados de algodón</strong>. Tras muchas mejoras y diversas pruebas en Newcastle, logró patentar la bombilla de incandescencia en 1878, una año antes que Edison, quien además estaba utilizando los modelos de Swan en sus propias experiencias. Con el tiempo <strong>Edison</strong> y Swan colaboraron en una serie de aventuras empresariales, pero el que sabía vender imagen era Edison, quedando como inventor de la bombilla para el imaginario público, cuando realmente fue más alguien que aplicó con oportunidad las tecnologías de otros, con muy buen olfato comercial. </p>
<p>Regresemos a Cragside, nos hallamos en el mes de <strong><a href="http://www.williamarmstrong.info/science">diciembre de 1880</a></strong>. Estaba a punto de suceder algo que, más tarde, se hizo común en todo el planeta. Sin embargo, nunca antes se había intentado, y no sabían qué podía suceder. Armstrong y Swan trabajaron durante varios días instalando una línea de cables de alimentación desde el salto de agua, donde se localizaba la dinamo Siemens, hasta una de las galerías y el despacho de Armstrong en Cragside. Las viejas lámparas de arco fueron substituidas por las novísimas bombillas de incandescencia de Swan. Cayendo el sol, antes de que la noche reinara, Armtrong pulsó el interruptor para conectar la línea de bombillas. De repente, el sol parecía haber regresado, la dinamo estaba girando más rápido de lo debido y alimentaba la línea de bombillas con más energía de la necesaria, pero los filamentos aguantaron. El <strong>brillo de la luz eléctrica</strong> llenó de asombro a los presentes. Armtrong y Swan fueron conscientes de que el mundo acababa de cambiar para siempre pues se encontraban en <strong>la primera casa del mundo iluminada con bombillas eléctricas de incandescencia</strong>.</p>
<p><strong>Más información</strong>:
<ul>
<li>William Armstrong &#8211; <a href="http://www.williamarmstrong.info/">Magician of the north</a>.</li>
<li>The Guardian &#8211; <a href="http://www.guardian.co.uk/uk/the-northerner/2013/mar/15/newcastle-energy">Palace of a modern magician to glow once more with his water-powered light</a>.</li>
</ul>
<p><strong>Fotografía</strong>: Cragside, por <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Cragside2.JPG">DaveSumpner</a>.</p>
<p><a href="http://www.alpoma.net/tecob/?p=8087" rel="bookmark">Y se hizo la luz (eléctrica)</a> apareció originalmente en <a href="http://www.alpoma.net/tecob">Tecnología Obsoleta</a>, 10 abril 2013.</p>
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		<title>El beso eléctrico</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Apr 2013 17:51:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>alpoma</dc:creator>
				<category><![CDATA[Obsolescencia]]></category>

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		<description><![CDATA[Chica besa a chico, pero antes de que sus labios se unan, una brillante chispa de amor salta en el aire entre ellos. Vale, la frase es muy ñoña, pero la chispa es absolutamente real. Véase este vídeo de apenas siete segundos para comprobarlo. La electricidad estática es conocida por todos, es más, ha sido [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Chica besa a chico, pero antes de que sus labios se unan, una brillante chispa de amor salta en el aire entre ellos. Vale, la frase es muy ñoña, pero la chispa es absolutamente real. Véase <strong><a href="http://youtu.be/uMlnsMqBaGI">este vídeo</a></strong> de apenas siete segundos para comprobarlo. </p>
<p><iframe width="620" height="465" src="http://www.youtube.com/embed/uMlnsMqBaGI?rel=0" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p><a href="http://www.flickr.com/photos/alpoma/8628762094/" title="beso_electrico, on Flickr"><img src="http://farm9.staticflickr.com/8260/8628762094_29a52c134a_o.jpg" width="275" height="450" alt="beso_electrico" class="dch"/></a>La <strong>electricidad estática</strong> es conocida por todos, es más, ha sido la forma de electricidad que más tiempo nos ha acompañado en la historia pues antes de que se comprendiera que los fenómenos eléctricos nos rodean por doquier, fue el conocimiento intuitivo de la electricidad estática la que abrió las puertas del saber acerca &#8220;fluido mágico&#8221; que nos ilumina y mueve nuestras máquinas. </p>
<p><strong>¿Quién no ha sentido una descarga de vez en cuando al tocar ciertos materiales?</strong> A veces, se erizan los cabellos al utilizar un peine de plástico que se ha cargado eléctricamente al utilizarlo, o bien acercamos ese peine a un hilillo de agua que cae del grifo y vemos cómo su trayectoria cambia, como si el agua y el peine actuaran a modo de &#8220;imanes&#8221;. La electricidad salta desde un material aislante en el que se ha acumulado la carga estática hacia un material conductor.</p>
<p>Fue, precisamente, la electricidad estática, la primera en ser generada de forma voluntaria allá en el siglo XVII a través de <strong>generadores electrostáticos de fricción</strong> como el de <strong>Otto von Guericke</strong>, inventor del primer generador de ese tipo. En el <strong>siglo XVIII</strong> aparecieron multitud de generadores electrostáticos y la electricidad comenzó a verse como algo que iba más allá de lo mágico. Allí había algo que se podía crear, transmitir, medir y utilizar. Pero, además, en las típicas demostraciones &#8220;de salón&#8221; de la época, también era utilizado como algo lúdico. Fue el alemán <strong>Georg Matthias Bose</strong> quien introdujo un experimento que se extendió por todo el continente, y también por América, como algo muy popular. Se trataba del <strong>&#8220;beso eléctrico&#8221;</strong>, un experimento en el que, como se ve en el vídeo que abre este post, una chica, que sería como el peine de plástico aislante que mencioné antes, entra en contacto con un generador electrostático. Cuando se acerca alguien a besarla, ¡salta la chispa! El público se asombraba con la experiencia, se comentaba e incluso servía de inspiración para poemas. Aquella inocente chispa surgida de las máquinas electrostáticas dio paso muy pronto a experimentos mucho más serios, que serían la semilla que en apenas dos siglos ha convertido a nuestro planeta en un mundo recorrido por una intrincada maraña eléctrica.</p>
<p><strong>Más información</strong>:</p>
<ul>
<li><a href="http://artifacial.org/electric_kiss">Artifacial: The Electric Kiss re-enacted</a>.</li>
<li><a href="http://de.wikipedia.org/wiki/Georg_Matthias_Bose">Wikipedia en alemán: Georg Matthias Bose</a>.</li>
<li><a href="http://www.magnet.fsu.edu/education/tutorials/java/electrostaticgenerator/index.html">Generador electrostático en acción (requiere Java): MagLab, Electrostatic Generator</a>.</li>
</ul>
<p><strong>En la imagen</strong>: grabado del siglo XVIII sobre un experimento de beso eléctrico realizado por Georg Matthias Bose.</p>
<p><a href="http://www.alpoma.net/tecob/?p=8075" rel="bookmark">El beso eléctrico</a> apareció originalmente en <a href="http://www.alpoma.net/tecob">Tecnología Obsoleta</a>, 7 abril 2013.</p>
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